Homenaje a Santiago García

martes, 28 de abril de 2020 · 17:04
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Santiago García, figura emblemática del teatro colombiano, director del emblemático colectivo La Candelaria, murió el 23 de marzo a los 91 años, después de haber padecido un Alzhaimer progresivo. De manera virtual se le rindió un homenaje la semana pasada, en el que participaron, entre otros, Carolina Vivas e Ignacio Rodríguez, de Umbral Teatro; Carlos Satizabal, Nohora González y Patricia Ariza, su compañera y cofundadora del Colectivo La Candelaria –cuya existencia arranca en 1966 y se renovó a lo largo de los años, incorporando nuevas técnicas y reflexionando alrededor de la creación colectiva y el llamado Teatro de Grupo. Santiago García y su colectivo se incorporaron al movimiento de vanguardia del Teatro de Grupo latinoamericano, impulsado por Enrique Buenaventura –director del Teatro Experimental de Cali–, y fortalecieron la propuesta de romper las jerarquías en el trabajo dando importancia a los procesos creativos que llevaban a un producto teatral. Sus planteamientos trascendieron y fueron determinantes para la escena latinoamericana al profundizar en la creación colectiva y el compromiso político del teatro con su realidad. Estos procesos fueron evolucionando; primero se concentraron en la adaptación de textos clásicos o contemporáneos, para después crear los suyos propios. Fue de gran enver­gadura el estreno absoluto en Hispanoamérica de Marat-Sade, de Peter Weiss, en los sesenta, y La Orestiada, con seis meses de trabajo en la búsqueda colectiva de soluciones escénicas e imágenes. En un segundo momento el trabajo creativo se iniciaba con investigaciones exhaustivas sobre la realidad colombiana para producir nuevos textos. Iniciaron con Nosotros los comunes en 1972, sobre el alzamiento de los comuneros en 1781. En 1975, después de un largo proceso, presentaron en sindicatos, escuelas y plazas Guadalupe años cincuenta, que abordaba las luchas agrarias y las guerrillas en los Llanos de Oriente colombianos y donde Santiago García acostumbraba decir un preámbulo en cada representación: “Nosotros quisiéramos que esto fuera una obra histórica, pero el gobierno se ha empeñado en actualizarla”. Santiago García visitó México en varias ocasiones, y de esas estancias resultaron obras de teatro que después llevó de gira por Latinoamérica y Europa. En 1980, la Escuela de Arte Teatral del INBA lo invitó a trabajar con actores mexicanos Guadalupe años cincuenta, y cuentan que en ese tiempo escribió Diálogo del rebusque, inspirado en textos de Quevedo, que al año siguiente presentó en México. También ideó en 2004 NaYra, basada en la iglesia de San Juan Chamula, Chiapas, sobre el mestizaje y la religiosidad. El último espectáculo que trajo La Candelaria a México fue Sima Mnemosine: el cuerpo de la memoria (2018), en torno a las desapariciones forzadas, dirigido por Patricia Ariza en el Teatro Orientación. En este caso, el proceso creativo respondía a la tercera etapa que empezó a desarrollar el colectivo en los ochenta, con El viento y la ceniza, también dirigido por Ariza, en el que los actores, en un taller de dramaturgia y en improvisaciones escénicas, concretaban los textos. Para la obra realizaban improvisaciones analógicas y homológicas e iban escogiendo escenas, situaciones e imágenes con las cuales construir la obra. Santiago García escribió buena cantidad de ensayos, reunidos en Teoría y práctica del Teatro. Con gran lucidez, a veces de manera compleja y en otras con un humor gozoso, expuso sus experiencias e ideas alrededor de los procesos creativos, su vinculación con la realidad política y conceptos clave para la creación colectiva. El teatro de Santiago García es un teatro revolucionario, comprometido con los movimientos políticos, campesinos, estudiantiles y artísticos. Es un referente fundamental e indiscutible del teatro colombiano, latinoamericano y universal.

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