El espionaje a Julio Scherer, en TV UNAM

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El periodista Julio Scherer García, fundador de la revista Proceso, fue espiado y perseguido desde 1959 (cuando todavía era reportero del diario Excélsior) por la Dirección Federal de Seguridad (DFS), y de ello da cuenta el primer programa de la serie Confidencial. Expedientes de la Guerra Sucia, que se estrenó el pasado 1 de abril en TV UNAM y se repetirá este domingo 5 de abril a las 19 horas. El proyecto televisivo ---bajo la conducción de Rafael Rodríguez Castañeda (exdirector del semanario)-- muestra las pruebas de dos expedientes que se encuentran en el Archivo General de la Nación (AGN), uno con el número 21-432. Investigador de esta institución, Edgar Paul Ríos explica ante la cámara que este informe detalla la visita que Scherer García le hizo a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano en Lomas de Chapultepec. Hay fotos del autor de Los presidentes cuando va hacia su carro, saca las llaves y está abriendo el automóvil. https://youtu.be/qmYgMoasq1A Después Paul Ríos muestra el informe 09-024031, del 5 de marzo de 1981 al 29 de enero de 1982, y resume el encuentro entre el periodista con Fernando López, embajador de Cuba en México, en agosto de 1981 en el Hotel Aristos de Reforma 276 de la Ciudad de México. Sobresalen las imágenes fotográficas, proporcionadas por el archivo de Proceso. Así, el televidente constata la existencia de esos documentos de la DFS que luego se convirtió en la Dirección General de Investigación y Seguridad Nacional y después en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen). En tanto, Rodríguez Castañeda ofrece en el episodio más detalles de cómo Scherer García fue perseguido por la DFS --creada en 1947 por órdenes de Miguel Alemán con la misión de defender al presidente en turno. [embed]https://www.proceso.com.mx/624099/espiar-a-julio-scherer-una-obsesion[/embed] Los agentes de la DFS averiguaban todo del “investigado”: Sus actividades públicas y privadas, observan con quién se reunía, escuchaban y grababan sus conversaciones e interferían sus llamadas telefónicas. Los reportes de los agentes llegaban hasta las manos del presidente de la República y el secretario de Gobernación en turno. En Confidencial… se incluyen testimonios del general Jorge Carrillo Olea (quién lo perseguía); Rogelio Flores, coordinador del Centro de Documentación de Proceso; Fritz Glockner, escritor; y Juan Veledíaz, reportero y director de la Organización Editorial Mexicana en Sinaloa. En la cinta, Flores comenta: “Obviamente todos conocíamos que don Julio era espiado desde hace mucho. En algunos de sus libros cuenta la historia de cómo Echeverría sabía. Echeverría convoca a un grupo de los que salieron de Excélsior. Llegan a Los Pinos y don Julio saluda a Echeverría, quien le dice de manera inmediata: ‘¡Julio, no viajes a Washington!, ¡no seas un traidor a la patria!’. Don Julio reacciona y le pregunta: ‘¿Y tú cómo sabes esto?’. Y Echeverría le contesta: ‘Estoy muy informado’…”. “Cuando le entregué a dos Julio información sobre espionaje de su vida privada, es decir, viajes con sus hijas, nada más sonreía, como diciendo así son estos”. Confidencial... tendrá otros cuatro episodios dedicados a Genaro Vázquez Rojas, líder sindical del magisterio guerrerense y quien integró uno de los varios grupos armados que surgieron en la Sierra Madre del Sur durante 1960 y 1970; Rosario Ibarra de Piedra, activista y fundadora del Comité ¡Eureka!; Heberto Castillo, candidato presidencial por el Partido Mexicano Socialista (PMS) en las elecciones federales de 1988, y Javier Barros Sierra, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México en 1968. Cada mes se estrenarán uno. Juan Carlos Saavedra, subdirector de Información de TV UNAM, rememora en entrevista que Óscar Estrada, director de Confidencial…, fue quien le ofreció la idea a Iván Trujillo, director del canal de los universitarios, para crear un proyecto que hablara de los perseguidos de la Guerra Sucia, aprovechando que estaban a disposición los documentos del AGN, “lo cual nos interesó muchísimo y charlamos con Rodríguez Castañeda, entonces aún titular de Proceso, para laborar la serie junto con la revista, por su rigor en la investigación, y aceptó, incluso, conducir”. Subraya que se dio de manera natural iniciar Confidencial… con Scherer García “por ser uno de los más vigilados y por la situación actual de los periodistas en México, ya que varios han sido asesinados, además, ofrece matices muy diferentes con respecto a los otros cuatro personajes, porque son más políticos, por lo cual, la gente está acostumbrada a que sean espiados, pero no se entiende por qué un periodista es observado”. Igual de formación periodística, Saavedra finaliza: “Nos pone de ejemplo de hasta dónde llegó esa gente. Directa o indirectamente sabíamos que se espiaba a Scherer García, pero no sabíamos cómo y qué tanto. Se metían hasta en cuestiones de la familia. Es un descubrimiento para el público cómo lo hacían y qué herramientas usaban. A mí me sorprendió ver los reportes tan pormenorizados de todas las facetas de la vida, por lo pronto, de estas cinco figuras”.

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