Auroville: La última utopía

AUROVILLE, India, 23 de octubre (apro) – Caminos de tierra roja con señales que llevan hasta lugares llamados Dicha, Sinceridad o ExistenciaMujeres con el cabello plateado que viajan en motocicleta, entre una vegetación frondosa Una gigantesca esfera dorada llamada Matrimandir, "alma" de la ciudad, localizada en el centro geográfico de este experimento de diez kilómetros cuadrados
         Esto es Auroville, una ciudad utópica destinada a "realizar la unidad humana" situada en el sureste de la India, a escasos kilómetros de la antigua colonia francesa de Pondicherry
         En Auroville no existe la propiedad privada ni el dinero físico –el intercambio económico se produce a través de cuentas corrientes Sus habitantes reciben una pequeña manutención por su trabajo "creativo" La comunidad se autogestiona y le apuesta a los cultivos biológicos y las energías renovables En tiempos de recesión mundial, este extravagante proyecto con aires de los sesenta puede ayudar a recordarnos que otro mundo es posible, al menos a pequeña escala
         La última utopía fundada en 1968 se sitúa a medio camino, entre los hippies parisinos que buscaban arena bajo el asfalto y la filosofía oriental, en boga entre la contracultura
         También, un encuentro entre dos personalidades a principios del siglo pasado: el gurú indio Sri Aurobindo y la francesa Mirra Alfassa, de madre egipcia y padre turco, que reconoció en éste su maestro espiritual, cuando se conocieron en Pondicherry, entonces una colonia francesa situada en el estado indio de Tamil Nadu A partir de entonces se convertiría en La Madre, y la foto de ambos, ya ancianos y en blanco y negro, preside muchos lugares de esta especie de Arcadia
         Dieciocho años después de la muerte de Sri Aurobindo, La Madre logró convencer al gobierno indio y a la ONU para que apoyaran la fundación de "una comunidad internacional dedicada a la unidad humana, más allá de todas las creencias, opiniones políticas y nacionalidades", inspirada en los ideales del gurú Si representantes de hasta 43 países pueblan hoy la ciudad utópica, los 2 mil aurovilianos quedan lejos de los 50 mil para los que fue ideada
         Auroville es también hija de la globalización En la Cocina Solar, un restaurante que sirve mil comidas al día, cocinadas con vapor producido gracias a un panel solar situado en la azotea, un grupo de jóvenes coreanos se sienta en una mesa en la que beben café un indio y un francés Se saludan en español
         "Lo primero que me llamó la atención fue la vegetación Esto no es bosque natural, sino que los aurovilianos transformaron un desierto en un vergel plantando árboles Después vendría mi sentido de la aventura y la necesidad de superar retos", explica Marco Feira, un auroviliano de 60 años "Además, soy un utópico", añade
         Feira cerró hace 15 años su próspera empresa de antigüedades, en Milán, para continuar con  el negocio a pequeña escala en Auroville, mientras al amanecer da clases de taichí, organiza concursos de cine y cuida de su exuberante jardín También es parte del comité que da el visto bueno a los "nuevos ciudadanos", quienes han de experimentar un año de prueba para comprobar si encuentran su lugar en este particular "microclima"
         "La gente no se cuestiona las cosas Te dan un cierto margen, como ir de vacaciones a Cancún o comprar una televisión de pantalla plana más grande Pero hemos perdido la capacidad de sorprendernos con las pequeñas cosas de la vida y ser más humanos", explica Marc Tormo, un barcelonés de 38 años, a cargo de la Cocina Solar
         Los aurovilianos son un pastiche humano y es difícil dar con dos que hayan llegado hasta aquí por los mismos motivos Idealistas desengañados del devenir del mundo, jubilados que buscan una tranquilidad barata, jóvenes preocupados por la sostenibilidad del medio ambiente, tamiles que aspiran a una mejor vida o buscadores espirituales procedentes de sociedades que decretaron la muerte de Dios "Al final todos se cuecen en la misma olla", bromea Marco
         Hasta un pedófilo exconvicto se les coló en la década de los noventa, lo que perjudicó fuertemente su imagen en los medios de comunicación, y ha conseguido que informar sobre Auroville pase por una frecuente fiscalización por parte del gabinete de prensa de la ciudad El periodista ha de ofrecer explicaciones constantes sobre los movimientos y entrevistas realizadas en esta utopía sospechosa de la información
         "Aquí hemos venido todas las ovejas negras de las familias", opina Uma, secretaria del Pabellón Español de Auroville "Quien viene aquí es porque busca un cambio radical en su vida", asevera Marc A los aurovilianos más bien parece unirlos el rechazo a la sociedad, el estrés y el dinero, así como la tesis defendida por Sri Aurobindo y La Madre sobre un lugar destinado a acelerar la evolución humana a través del contacto con la Conciencia Divina
         A causa de su apoyo a la independencia del imperio británico, Sri Aurobindo pasó un año en la cárcel, tiempo que le transformaría profundamente A partir de entonces dedicaría su vida a la búsqueda espiritual Tras pasar 25 años encerrado en un ashram, encontró la síntesis de lo divino y lo humano en el yoga integral
         La Madre, quien anteriormente se había interesado por el ocultismo, haría de Auroville el laboratorio de prueba de dichas ideas que navegan entre el gnosticismo y la ciencia, y que convierten su mensaje en una especie de espiritualidad postmoderna ausente de dogmas, y rechaza convertirse en una religión más "Nuestra misión aquí es servir de ejemplo y salvar a la humanidad", explica Uma
         A pesar de que el guía, un indio de mediana edad, especifica que el Matrimandir no es un templo, sino un lugar para la meditación, uno no puede evitar pensar en encontrarse frente una iglesia extraída de una película futurista
         La enorme esfera dorada por fuera y anaranjada por dentro contiene una enorme sala blanca con pilares que no alcanzan al techo y la bola de cristal más grande del mundo, donde se refleja misteriosamente un haz de luz Durante los 15 minutos de permanencia en la habitación se impone un silencio sepulcral Después, el grupo de "peregrinos" abandona la sala y se deshace de los calcetines, también blancos, que le han sido entregados a la entrada
         "Sólo he leído una obra de La Madre, pero tratar de ser mejor persona es para mí ya una búsqueda espiritual", comenta Wong, una joven coreana que se hartó de diseñar joyas en una gran ciudad como Seúl "Se suponía que tenía todo lo que hacía falta, éxito laboral y mi propia casa, pero no era feliz y buscaba otro tipo de vida La calidad de las personas aquí es increíble", reflexiona la joven
         Si en Auroville nadie parece hacerse rico, las bucólicas casitas situadas de forma ordenada en las colonias, así como los jardines, la imaginativa arquitectura de Roger Anger y el respeto medioambiental, extraen a esta colonia del caos y pandemónium de India
         "Los problemas más comunes proceden de la convivencia con los tamiles de los pueblos de alrededor Muchas veces tenemos concepciones completamente opuestas sobre qué hacer con la basura, el ruido, las construcciones Y, a pesar de que aquí hemos reducido mucho nuestro nivel de vida y el consumismo en comparación con Occidente, no deja de superar con creces la economía de la zona", comenta Matilde, profesora de español y esposa de Marc
         La utopía parece tener sus grietas Los carteles que piden a las mujeres vestir con decencia y no subirse en motos con desconocidos revelan una cierta tensión sexual entre los locales "Aquí vienen muchos indios a ver a una blanquita en tirantes", explica Matilde Por su parte, los tamiles que viven en los pueblos de alrededor se quejan de que los aurovilianos les pagan poco por sus servicios
"En Auroville hay gente buena y mala, como en todos sitios", comenta Krishna, un chofer tamil Es habitual observar una bonita casa habitada por  un occidental y servida por locales
         De cualquier modo, Auroville da empleo a unas 4 mil personas de las aldeas de alrededor y ha creado escuelas y servicios sanitarios para sus habitantes Pero aun así se generan fricciones entre los  soñadores occidentales y la conservadora zona rural india
         El resultado más experimental de este laboratorio son los chicos nacidos aquí Acostumbrados a recorrer todo el día el campo en bicicleta, elegir sus propias materias de estudio y disponer de mucho más autonomía que los chavales de su edad, en cualquier otro lugar se enfrentarán tarde o temprano a la decisión de lanzarse al mundo "real" o permanecer en la ciudad de la utopía
         Y mientras muchos no logran adaptarse a la "sinrazón" de las megaurbes, otros se quedan maravillados ante las luces de neón de la gran ciudad En su elección y en la permanencia de Auroville queda abierta una pregunta Si tras más de 40 años de existencia el mundo se acordará todavía de la última utopía o si ésta regresará, como siempre, al terreno de la imaginación y de los buenos deseos     

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