Cuba-EU: se reaviva el problema migratorio

La Habana – Un terrible naufragio de 30 cubanos en alta mar, entre ellos 13 niños, que pretendían llegar ilegalmente a Estados Unidos en una lancha de traficantes el 17 de noviembre último, enlutó numerosas familias en Cuba y La Florida, pero también echó leña al fuego del viejo problema migratorio entre los dos países
Esta vez, los familiares tuvieron que conformarse con una rápida imagen televisiva de una lancha blanca volcada y varios chalecos salvavidas color naranja flotando a su alrededor: es todo lo que les quedó de sus seres queridos, la mayoría de ellos gente joven y niños, que terminaron así sus días
La Habana reaccionó culpando a estadunidense Ley de Ajuste Cubano, que según su criterio estimula las salidas ilegales de la isla, así como a la tolerancia de las autoridades estadounidenses que, a pesar de sus numerosos recursos y sus severas leyes contra el tráfico humano, muy pocas veces ha encausado a un traficante de personas
A contrapelo, los cubanos dicen que frustraron 173 operaciones de tráfico humano desde principios de año hasta el 21 de noviembre, mientras que guardan en sus cárceles a 113 traficantes
De esa cantidad, 26 fueron sancionados por entrada ilegal al país antes de la modificación del código penal de 1999, que tipificó el delito de tráfico humano, mientras que otros 52 fueron sancionados con posterioridad con penas entre 10 años y cadena perpetua A 35 más se le sigue proceso judicial en éstos momentos
En Miami, el exilio anticastrista achaca al gobierno de Fidel Castro, a su política y a los problemas económicos de la isla la responsabilidad de que tanta gente quiera emigrar hacia Estados Unidos para vivir mejor
La tragedia
La Playa El Pino es un paraje en la costa norte de Pinar del Río, en el extremo occidental de Cuba Esta ubicado a unos 20 kilómetros al noreste de la ciudad de Bahía Honda, aunque su acceso no es fácil, pues la carretera llega hasta Playa La Altura, y desde ahí hay que retroceder por veredas y caminos unos cinco kilómetros
Ese fue el punto escogido por Lázaro Alberto Meng Camero, un cubano que había salido hacia tres años de la isla y en los últimos tiempos se dedicaba a sacar gente de Cuba hacia Estados Unidos por dinero, un delito que figura como tráfico ilegal de personas y que es penado fuertemente por las leyes de los dos países
Pero Lázaro ya era un hombre con cierta experiencia en estos trajines Cuando enfiló su lancha rápida blanca de 30 pies de eslora y dos motores fuera de borda hacia Cuba el 17 de noviembre, estaba en su novena operación de este tipo
Sacar gente de Cuba no es una tarea fácil Primero hay que contactar los familiares en Miami y negociar el pago, que en este caso era de 8 mil dólares por persona, un precio relativamente alto pues después del 11 de septiembre Y es que, como dicen los cubanos, “la cosa se puso mala” con el reforzamiento de la vigilancia de la Guardia Costera norteamericana
Después se le avisa a la gente en Cuba a través de personas de confianza que viajan a isla o que van a Miami de visita, por teléfono se dan los últimos acuerdos en víspera del viaje
Cuando al huracán Michelle enfilaba para Cuba el 2 de noviembre y amenazaba a la provincia de Pinar del Río, mucha gente pensó que la operación se frustraba Pero el ciclón torció al este, se alejó de Pinar del Río y se salvó el mejor tabaco del mundoy el viaje
Alrededor de 40 personas llegaron la tarde del 17 en pequeños grupos hasta la Playa El Pino y se ocultaron de las miradas indiscretas entre la vegetación de mangle, de uva caleta y de yerba cercana a la costa Provenían de diferentes puntos y no todos se conocían: había gente de Bahía Honda, Viñales y Pinar del Río (todas en la provincia de Pinar Río), Güira de Melena, Surgidero de Batabanó y San Antonio de los Baños (provincia La Habana) y también de la Ciudad de La Habana, la capital
Llevaban ropa, agua y alimentos para la espera Por la madrugada, después de unas señales de luces, la lancha se acercó con los motores apagados Todos corrieron a la costa y se formó cierto desorden Había unos 13 niños, entre ellos una bebé de meses
La embarcación no era grande, a lo sumo cabían 10 o 12 personas un poco apretadas y subieron alrededor de 30 Algunos dudaron y se arrepintieron, conocían historias tétricas de naufragios y finalmente deciden regresar a sus casas La lancha partió con su carga que nadie vio después En la costa quedaron restos de alimentos y algunas prendas de vestir que ya no hicieron falta Estos fueron los únicos rastros en tierra que localizó el Ministerio del Interior cubano junto a una vara de la lancha con escala, de las que se usan para medir la profundidad del agua bajas
Los familiares de Miami se desesperaron y dieron la voz de alarma La Guardia Costera estadunidense y los Guardafronteras de Cuba comenzaron una búsqueda con aviones y barcos durante días, hasta que apareció la lancha volcada a 47 millas al sudoeste de Cayo Hueso, Florida, rodeada por algunos chalecos salvavidas
El 23 de noviembre las autoridades cubanas difundieron las primeras informaciones Dijeron que habían identificado a 26 de las personas, pero admitieron que no había noticias del paradero de los viajeros
Los familiares en Cuba recibieron 15 llamadas desde La Florida, diciendo que un carguero panameño los recogió y los llevó a Panamá, que todos están a salvo Renacieron las esperanzas
El 26 de noviembre, el Noticiero Nacional de Televisión en La Habana comienzó con una escueta Nota Oficial, en la cual pidió a los familiares tomar “con muchas reservas y sin excesos de optimismo” las versiones llegadas de Miami
“No se sabe con total seguridad en estos instantes, si se trata de un burdo y cruel engaño o si pueden ser ciertas esas versiones, pues ninguna información pública u oficial se ha referido a las mismas”
Las ilusiones levantadas fueron tronchadas de pronto por las confirmaciones de las autoridades oficiales, marítimas y migratorias de Panamá, que aseguraron que ninguna de esas personas está en Panamá ni a bordo de algún barco con bandera de ese país
Cuando salí de Cuba…
Tras el triunfo de la Revolución encabezada por Fidel Castro en 1959 se multiplicó el éxodo de cubanos Entre 1959 y 1999 emigraron de Cuba, por todas las vías posibles, más de un millón personas, según cifras del Centro de Estudios de Migraciones Internacionales (CEMI), adjunto a la Universidad de La Habana
Funcionarios y militares del gobierno depuesto de Fulgencio Batista, personas adineradas afectadas por las medidas de la Revolución de Fidel Castro, desafectos políticos así como personas con ciertos recursos y preparación que huyeron del comunismo, formaron la primera oleada migratoria establecida en el sur de La Florida, marcando política e ideológicamente al exilio cubano hasta hoy
En su diferendo con Cuba, Estados Unidos favoreció este flujo migratorio y lo privilegió, otorgándole a los cubanos la categoría de refugiados políticos Así nació el Programa de Refugiados Cubanos en 1960 y la Ley de Ajuste Cubano en 1966, que concede a los cubanos derechos de residencia inmediatos, privilegiándolos sobre el resto de los emigrantes, sobre todo los mexicanos
Mientras que La Habana consideraba a los emigrantes desertores y traidores, Estados Unidos los acogía como refugiados Desde entonces, el problema migratorio quedó politizado
En los años siguientes, la emigración legal por vía aérea disminuyó sensiblemente para buscar un efecto de “olla de presión” política en la isla, según estudiosos del tema
Esto provocó éxodos masivos legales por barco en oleadas que salieron de Camarioca en 1965 y Mariel en 1980, cuando 125 mil cubanos llegaron a las costas estadunidenses
La crisis económica que se desató en Cuba en 1990 como consecuencia de la desaparición del bloque comunista soviético y el endurecimiento del embargo norteamericano, deterioraron severamente el nivel de vida de los cubanos, que durante los primeros años de la década de los 90 salieron aisladamente en rústicas embarcaciones (balsas), hechas generalmente con cámaras de autos, poliespuma, maderas y cuerdas
Pero en agosto de 1994 se llegó a una situación crítica con el robo y secuestro de embarcaciones, cuyos autores fueron recibidos con honores en Estados Unidos, en virtud de la Ley de Ajuste En una respuesta inesperada, Cuba abrió sus fronteras y 26 mil cubanos partieron en balsas formándole una verdadera crisis migratoria a Estados Unidos
La Crisis de los Balseros terminó tras negociaciones secretas entre los presidentes Fidel Castro y Bill Clinton por intermedio del mandatario mexicano Carlos Salinas de Gortari, con los acuerdos migratorios firmados en Nueva York en septiembre de 1994 y ampliados en mayo de 1995
Según esos documentos, Estados Unidos se comprometió a conceder un mínimo de 20 mil visas anuales a los cubanos y a repatriar a los ilegales interceptados en alta mar o en la estadunidense Base Naval de Guantánamo, el extremo este cubano
La Habana, por su parte, aceptó impedir por métodos persuasivos las salidas ilegales y reinsertar socialmente a los devueltos, sin consecuencias judiciales por esos actos
Desde entonces, 132 mil 586 cubanos han viajado legalmente a Estados Unidos (hasta el 9 de noviembre último) y Washington había devuelto 3 mil 224 desde 1994 hasta enero del 2001
Pero los acuerdos, que pretendían despolitizar el asunto migratorio, no lograron terminarlo como problema ni quitarle su matiz político
“Sólo un cambio en el conflicto bilateral, que implicara la eliminación del bloqueo y una incidencia concreta en el problema migratorio, pudiera modificar ese tratamiento (de refugiados) a nuevos inmigrantes de origen cubano”, opina el académico Antonio Aja Díaz, investigador del CEMI
Los acuerdos si disminuyeron la emigración ilegal, pues la vigilancia norteamericana y cubana, mermó la lenta travesía en precarias embarcaciones Desde 1985 a 1994 salieron ilegalmente de Cuba unas 82 mil 500 personas, mientras que después de los acuerdos y hasta el segundo semestre del 2000, lo hicieron 7 mil 500
Pero entonces floreció el tráfico ilegal en modernas y rápidas lanchas que en pocas horas hacen la travesía, logran burlar la vigilancia y dejan su carga en algún cayo de la Florida Los emigrantes salen caminando por carreteras y caminos hasta encontrar un policía y reclaman su privilegio que como cubanos le concede la Ley de Ajuste
Como promedio, un traficante gana un cuarto de millón de dólares por viaje, lo que estimula la actividad y la hace más peligrosa, pues las embarcaciones van cada vez más cargadas Los estudiosos calculan que uno de cada cinco cubanos que abandona la isla ilegalmente, muere en la travesía, bien ahogado o en el estómago de los tiburones
Según las solicitudes de sorteo hechas entre 1995 y 1999 por Estados Unidos en Cuba para posibles emigrantes, entre 490 mil y 800 mil personas quieren abandonar la isla de 112 millones de habitantes
Por lo general, se trata de jóvenes menores de 40 años, básicamente entre los 25 y los 35 años, predominantemente varones de raza blanca
Leña al fuego
La emigración legal, a pesar del cumplimiento de los principales puntos acordados, enfrenta hoy desavenencias
Estados Unidos reprocha a Cuba los altos precios en dólares de los trámites –pasaporte, exámenes médicos y permiso de salida– que los hace inalcanzables para los bolsillos de algunos candidatos a emigrar También el no otorgar permiso de salida a algunas personas aprobadas por Estados Unidos
Cuba, por su parte, está en desacuerdo con el sorteo o lotería aplicado para seleccionar a los candidatos, pues esta recae fundamentalmente en jóvenes con alta preparación profesional, en los cuales el gobierno de la isla ha invertido cuantiosos recursos También en el criterio selectivo aplicado en algunos casos de interceptados en alta mar, los que no son devueltos por razones políticas
El desencuentro es mayor en cuanto a la emigración ilegal Cuba protesta contra la vigencia de la Ley de Ajuste, que la considera un estímulo, y por lo tanto causante de muertes, al punto de definirla como “ley asesina” También señala cierta tolerancia en la vigilancia norteamericana contra esas actividades
Fuentes del Ministerio del Interior señalaron que de las 73 actividades de tráfico de personas registradas en lo que va de año, sólo cuatro se han producido después del 11 de septiembre, cuando Estados Unidos extremó su vigilancia fronteriza
Estados Unidos sigue culpando al gobierno cubano de que sus ciudadanos quieran escapar de la isla, debido a la difícil situación económica y a sus desacuerdos políticos
Ante 300 mil cubanos reunidos en La Habana el pasado 27 de noviembre, en manifestación luctuosa contra la Ley de Ajuste y por la muerte de los 13 niños en el reciente naufragio, Castro eximió de culpas a la administración de George W Bush por la Ley de Ajuste, pero lo exhortó a derogarla “No culparemos al actual gobierno de engendrar un fenómeno que es fruto de decenas de años de agresión, hostilidad y crimen contra Cuba, concertadas en sucesivas administraciones a lo largo de muchos años”, dijo Castro, pero añadió que “tenemos todo el derecho a reclamar que se ponga fin a una política incivilizada y bárbara”
Para Castro, “la Ley de Ajuste Cubano no sólo constituye una ley asesina, sino también una ley terrorista, de un terrorismo de la peor especie, que mata conscientemente y sin el menor remordimiento a los niños”
En este clima, el próximo lunes 3 de diciembre, funcionarios de los dos países se reunirán en La Habana para revisar la marcha de los acuerdos migratorios y, aunque se trata de un encuentro ordinario previsto desde hace tiempo, el fantasma del naufragio de 30 cubanos estará también en la sala

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