Washington censura hasta por satélite

Afganistán: obstáculos y riesgos para la prensa

Ulf Strömberg se despertó sobresaltado por los fuertes toquidos en la puerta de la habitación Al abrir se encontró con tres muchachos de unos 15 años Llevaban la cara semitapada y le apuntaban con sus armas Intentó cerrar la puerta Casi lo logra Pero uno de los muchachos alcanzó a meter el pie en el hueco de la puerta Forcejeó todavía, pero uno de ellos disparó su fusil Klachnikov: la bala entró de lleno en el pecho de Strönberg, quien murió camino del hospital
Strönberg era reportero del canal de televisión TV4 de Suecia Esa madrugada –27 de noviembre– se encontraba en Taloqan, al norte de Afganistán Sus tres compañeros periodistas–que dormían en la habitación continua—se salvaron de morir gracias a los ruegos de un traductor afgano que los acompañaba De todos modos, los muchachos se llevaron el teléfono satelital y el dinero que tenían los reporteros
Strönger fue el octavo periodista asesinado en la cobertura del conflicto en Afganistán El 11 de noviembre, murieron los reporteros franceses Johanne Sutton y Pierre Billaud y el alemán Volker Handloik, en una emboscada de los talibán a una caravana de la Alianza del Norte
Ocho días después, la italiana María Grazia Cutuli, corresponsal del Corriere de la Sera; el español Julio Fuentes, enviado especial del diario El Mundo; el camarógrafo australiano Harry Burton y el fotógrafo afgano Azizulá Haidari, ambos de la agencia Reuter; fueron acribillados por la espalda por hombres armados que los obligaron a bajar del auto en que viajaban rumbo a Kabul
“Por lo que sabemos, la guerra en Afganistán ha causado más muertes en las filas de la prensa que entre los militares occidentales desplazados al lugar”, dijo Robert Ménard, secretario general de la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF)
Esta organización demandó una investigación para sancionar a los responsables de los asesinatos Hasta el momento “no hay resultados”, dice a Apro Vicent Brossel, encargado del Buró Asia de RSF Señala que “la Alianza del Norte prometió hacer investigaciones, pero no sabemos nada de algún arresto Y solamente en Italia un juez abrió una investigación”
Además de los asesinados, hay “por lo menos cuatro periodistas que fueron heridos durante los combates (…) y son docenas los reporteros que han sufrido extorsiones, la cual ha sido muy común”, durante el conflicto en este país, comenta Brossel
Según él, no se tiene una cifra exacta de los periodistas extranjeros que se encuentran en Afganistán, debido a que entraron al país por diferentes vías: por Tayikistán, Uzbekistán o Pakistán Además, dice, “las nuevas autoridades (afganas) no han podido controlar los pasaportes en todos los sitios”
No obstante, calcula entre 600 y mil los periodistas enviados para cubrir este conflicto, aunque –señala—”muchos están saliendo del país tras la muerte de los ocho periodistas en las últimas semanas”
Desde que se desplazaron a éstas zonas, casi todos ellos han tenido problemas para realizar su trabajo Primero los Talibán les advirtieron que si ingresaban al país “serían considerados espías” Los que lo intentaron fueron detenidos y amenazados con ser llevados a juicio con la posible sanción de pena de muerte Fueron los casos de la inglesa Yvonne Ridley, del enviado de Paris Mach, Michel Peyrard, del japonés Yanagida Daigen, del canadiense Ken Hechtman y de los paquistaníes Mukkaram Khan e Irfan Qureshi Estos últimos, por cierto, fueron después detenidos por los servicios de inteligencia paquistaníes
Además, las autoridades de Pakistán obstaculizaron el trabajo de los enviados y corresponsales que se encontraban en Peshawar, ciudad fronteriza con Afganistán Exigieron a los reporteros tener “permisos especiales” para acceder a los campos de refugiados, pero las mismas autoridades entregaron muy pocos de ellos y lo hicieron de manera selectiva “Resulta muy difícil trabajar porque las autoridades se niegan a conceder permisos Nos resulta imposible acceder a los lugares donde puede encontrarse información No estamos allí para conocer la ciudad”, se quejó Eric Albert, enviado especial del diario France Soir
Muchos de los periodistas eran escoltados por un policía o un agente de inteligencia paquistaní Varios enviados no acataron dichas disposiciones y fueron detenidos e interrogados por espacio de algunas horas Ello le sucedió, por ejemplo, al equipo de televisión CNN a cargo de el corresponsal para Asia, Mike Chinoy
Luego, algunos periodistas pakistaníes fueron detenidos y posteriormente encarcelados por las autoridades de su país Tal fue el caso de Muhammad Iqbal Afridi, del diario urdu Al-Akhbar; Rifatullah Orakzai, del diario en inglés Khyber Mail International, y syed Karim, del diario en urdu Khabrain Los tres fueron detenidos en Peshawar en compañía de dos periodistas del canal de televisión francés LCI
–Con Afganistán bajo control de la Alianza del Norte ¿existen mayores facilidades para que los periodistas realicen su trabajo?, se le pregunta a Brossel
–No tanto Desde hace años, los responsables de la Alianza del Norte saben de la importancia de la prensa Dejan a los periodistas trabajar, pero no han hecho nada para luchar contra la extorsión, que es muy común
En efecto, el 22 de noviembre, unos 30 periodistas de Rusia, India, Estados Unidos, Alemania, Francia, Japón y Bulgaria que se encontraban en la localidad de Ostaná –a 10 kilómetros de la línea del frente– se sintieron “secuestrados” por combatientes de la Alianza del Norte No los dejaban trasladarse y les exigieron 3 mil dólares por cabeza para evacuarlos en helicóptero a las cercanías de la frontera con Tayikistán y luego en coche a la población de Dushambé
Brossel dice que, hasta el momento, “el único signo negativo, es que las autoridades de la Alianza del Norte piden a los periodistas y traductores afganos que trabajan con enviados extranjeros que se registren en el ministerio de Asuntos Exteriores”
“Tememos que esa sea una manera de controlarlos”, comenta
En un comunicado, RSF pidió a la comunidad internacional que condiciones la ayuda para la reconstrucción de Afganistán al respeto del pluralismo de los medios de comunicación de este país
Brossel dice que desde la liberación de Kabul sólo funcionan la radio, la televisión y un periódico Todos del nuevo gobierno afgano “Existen proyectos periodísticos independientes y nosotros estamos apoyando el proyecto de reabrir el Weekly Kabul”, acota
Censura por satélite
El 18 de octubre, RSF envió una carta al secretario de defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, para protestar por el contrato de exclusividad firmado entre el Pentágono y la empresa Space Imaging, que priva a los medios de comunicación de las imágenes de Afganistán tomadas por Ikonos, el mejor satélite civil
Dicho contrato prohibe a Space Imaging –la empresa que gestiona el satélite Ikonos—”vender, distribuir, compartir o proporcionar (las imágenes sobre Afganistán) a ninguna otra entidad”
Según Joan Mears, de la Agencia Nacional para Imágenes del Pentágono, el objetivo de las autoridades estadunidenses es “garantizarse el acceso a cualquier imagen” de la operación Libertad Duradera
En un artículo publicado el 17 de octubre, el diario británico The Guardian, Duncan Campbell, especialista en asuntos de investigación, afirmó que “el ejército norteamericano no tiene ninguna necesidad de las imágenes del Ikonos porque dispone de otros seis satélites de imágenes en órbita Cuatro de esos satélites, llamados Keyholes (cerraduras) toman fotografías con una precisión entre seis y diez veces mejor que la proporcionada por Ikonos”
Robert Ménard, secretario general de RSF aseguró que ese contrato, que entró en vigor el primer día de los ataques a Afganistán, “es una forma disfrazada de censura, que solo intenta impedir que los medios de comunicación puedan cumplir con su función”
La carta de RSF al secretario Rumsfeld, simplemente “no ha tenido respuesta”, señala Brossel

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