Nicaragua: elecciones y dudas

Un mural con el retrato de Daniel Ortega. Foto: AP Un mural con el retrato de Daniel Ortega. Foto: AP

MANAGUA (apro).- José Daniel Ortega Saavedra, presidente de Nicaragua, tuvo sobrados motivos para celebrar, este viernes 11, su sexagésimo sexto cumpleaños.

En primer lugar, finalmente ganó en La Libertad, Chontales, su pueblo natal; en segundo, fue reelecto oficialmente con abrumadora mayoría –casi 54.1 por ciento de los votos válidos preliminares–, y en tercer lugar, forzó un nuevo escenario político en Nicaragua.
Si fuera un pitcher, equivaldría a lanzar un juego perfecto.

Su triunfo electoral en la Libertad, Chontales, un pueblo minero ubicado al centro del país, donde “dejó el ombligo” el 11 de noviembre de 1945, es muy simbólico, ya que Ortega jamás había ganado allí en las contiendas presidenciales anteriores. En las más recientes, 2001 y 2006, el líder sandinista obtuvo 35.5% y 33.8% de los votos, respectivamente.

El pasado martes 8, horas después de que las autoridades del Poder Electoral emitieron públicamente el último informe de los resultados provisionales, Ortega compareció en cadena nacional de radio y televisión y agradeció la votación popular a su favor en los comicios generales del domingo 6, en los que obtuvo una victoria abrumadora con 63% de los votos válidos provisionales.

“Dios nos está dando una enorme responsabilidad a través del pueblo. Y tenemos que administrar esta enorme responsabilidad, este poder, porque es un poder grande el que nos está dando Dios… porque no solamente es la presidencia, sino que es la Asamblea Nacional, con una mayoría totalmente calificada”, dijo Ortega en su mensaje a la nación.

La Asamblea Nacional, el órgano legislativo, está integrado por 90 diputados nacionales y departamentales, y se presume que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) alcanzará alrededor de 60 curules, cifra que jamás había logrado y con la cual podrá aprobar sin dificultad reformas parciales o totales a la Constitución, ya sea con el solo voto de su bancada o con sus aliados.

Entre esas reformas constitucionales está la de eliminar la prohibición a la reelección, establecida en el artículo 147.

También podría introducir reformas a la economía o sobre el modelo de gobierno. Sin embargo, Ortega se propuso reducir esas preocupaciones y dudas en el sector privado y entre la población no sandinista.

“No es porque ahora vamos a tener una amplia mayoría de diputados en la Asamblea Nacional, que vamos a hacer lo que nos dé la gana… ¡Vamos a hacer lo que le dé la gana a los nicaragüenses, que es a los que nos debemos!”, dijo.

Al respecto, señaló que entre las prioridades estará garantizar la estabilidad, la tranquilidad, empleo, educación, salud, y seguridad pública. Además, mantener y profundizar el modelo “cristiano, socialista y solidario” que, asegura, ha dado buenos resultados en sus cinco años de gobierno (2007-2011). Con ese rumbo, aseguró, no se descarrilará en el próximo quinquenio.

Cifras confusas

La misión de observación electoral de la Unión Europea, integrada por 90 expertos, llegó al país el pasado 12 de octubre por invitación del gobierno nicaragüense, para monitorear el proceso antes, durante y después de los comicios. El pasado martes 8 emitieron un informe preliminar electoral en una muestra de 559 juntas de votación, de un total de 12 mil 960.

Al frente de la misión está Luis Yáñez, eurodiputado de origen español, quien dio a conocer el informe preliminar y también sus impresiones personales. Oficialmente dijo que sus observadores constataron “con preocupación” que sólo en 63% de las 559 juntas de votación observadas merece una valoración positiva del proceso del escrutinio de votos, mientras que en 37% se produjeron anomalías, como la expulsión de fiscales o anulación discriminatoria de votos a favor del FSLN.

La misión de observación europea lamentó “el deterioro observado en materia de transparencia” respecto de las elecciones presidenciales de 2006, cuando Daniel Ortega fue electo presidente con 38% de los votos.

A título personal, el eurodiputado Yáñez, jefe de la misión, señaló: “Es indudable que el señor Ortega y el Frente han ganado las elecciones. No estoy diciendo que ha ganado con transparencia y limpieza, porque no sabemos qué hubiera pasado si no hubieran existido todas esas trampas y zancadillas”, dijo.

Entre esas zancadillas, según el informe preliminar de la misión europea, están la no entrega de por lo menos 30 mil cédulas de votación a igual número de ciudadanos, que no pudieron ejercer su voto porque carecían del documento de identidad. Además, la composición monocolor (sandinista) de las estructuras del Poder Electoral, desde arriba hasta abajo.

Esa falta de transparencia aqueja a las cifras provisionales brindadas por el Consejo Supremo Electoral (CSE) y publicadas en su sitio web.

En el último informe parcial provisional, con 98.7% de las juntas de votación escrutadas a nivel nacional, la Región Autónoma del Atlántico Norte, en el Caribe nicaragüense, zonas con grandes dificultades de movilización acuática y terrestre, registra una votación sorprendente de 95 mil 172 votos válidos, una cifra muy por encima de los 77 mil 88 votos de la elección presidencial de 2006.

Una situación similar se observa en las cifras correspondientes al Departamento de Chontales, al centro del país e históricamente de tendencia antisandinista, donde los datos oficiales del CSE determinan que votaron 121mil 315 personas, mientras en las elecciones presidencial de 2006 fueron 74 mil 383 votos válidos totales.

Algo similar se observa en otros puntos del país como León, una de las plazas más importantes del país, donde se registran ahora 200 mil 654 votos válidos, mientras en las elecciones anteriores votaron 157 mil 475.

“Para nosotros ha sido un proceso maravilloso, porque las juntas impugnadas suman 18 de un total de 11 mil 125 juntas escrutadas”, dijo Roberto Rivas, presidente del órgano rector electoral, en su última comparecencia pública el pasado lunes 7.

Pero, de acuerdo con el último reporte estadístico en el sitio web del CSE, las juntas impugnadas son ahora 13 y representan 0.10% del total.

Rivas dijo que hasta ese momento se había escrutado 85.8% del total de las juntas receptoras de votos del país y se contabilizaban 2 millones 108 mil 081 votos válidos.

Urnas “preñadas”

A esa votación, más allá de la tendencia histórica, la oposición y sectores de la sociedad civil adversos a Ortega le han llamado el fenómeno de las urnas “preñadas”, es decir las urnas con boletas extras.

Una de las evidencias más sorprendentes es una copia del Acta de Escrutinio 06056314-2, correspondiente a una junta de votación del Distrito VI de la capital, en la que se indica que se recibieron 400 boletas, sin embargo ahí el Frente Sandinista ganó con 689 votos.

Igual ocurre con el Acta 06052773-1, del Distrito III de Managua, donde también se anota que se recibieron 400 boletas, pero el Frente Sandinista obtuvo 597 votos válidos. En letra, esa última cifra es totalmente ilegible.

La comandante guerrillera Dora María Téllez, exlegendaria combatiente contra la dictadura somocista y hoy figura opositora al Frente Sandinista, presentó días atrás un informe de incidencias de 10 páginas, que contiene un sinnúmero de irregularidades, abusos y violaciones a la Ley Electoral. Entre ellas, nombres y apellidos de simpatizantes sandinistas, que en la Villa 15 de julio, de Chinandega, al occidente del país, votaron hasta tres veces, en tres diferentes juntas de votación.

Incluso, la denuncia de Téllez refiere el caso de tres juntas de votación en el puerto de Corinto, el más importante del país ubicado en el Pacífico, donde efectivos de la Fuerza Naval, acantonados allí, votaron varias veces, infringiendo la Ley Electoral. Sin embargo, el reporte de incidencias no brinda nombres.

“No aceptamos, ni aceptaremos en ninguna circunstancia y bajo ninguna condición, un resultado electoral producto de la violación de la voluntad del pueblo, expresada en su voto”, dijo Téllez, fundadora del opositor Movimiento Renovador Sandinista (MRS), que agrupa a connotadas figuras como Ernesto Cardenal, Sergio Ramírez y Víctor Tirado López.

A Jilma Martínez, de 29 años y de figura menudita, le tocó también “tragar gordo” al desempeñarse como fiscal opositora del centro de votación 501, que aglutinaba a ocho juntas de votación. Luego del cierre de las mesas de votación y pasar al escrutinio, en tres ocasiones llegaron decenas de activistas del Frente Sandinista armados de morteros y garrotes para intimidarla. En todas las ocasiones, efectivos de la Policía Nacional se quedaron tiesos, sin intervenir.

“Yo he trabajado en otras elecciones como observadora y en esta ocasión la principal diferencia que noto es el total incumplimiento de lo establecido en la Ley Electoral”, señaló la joven Martínez.

Mencionó varias irregularidades: Se negaron a contar las boletas que llegaron al centro de votación y, horas después, también se negaron a marcar las boletas no usadas.

Un detalle más. A su papá, un renombrado cardiólogo, Sergio Martínez, fallecido 12 años atrás, lo dieron de baja en el Padrón Electoral de las elecciones municipales de 2008. Sin embargo, esta vez lo dieron nuevamente “de alta”.

Con el paso de los días partidos de oposición, organismos observadores nacionales y ciudadanía han denunciado un sinnúmero de irregularidades, anomalías y violaciones a la Ley Electoral. Sin embargo, las autoridades del Consejo Supremo Electoral y el presidente Ortega calificaron estas elecciones como “históricas” y de “fiesta cívica”.

De acuerdo con el último conteo provisional, con 98.7% de los votos escrutados, Fabio Gadea, candidato presidencial opositor por la alianza PLI, obtuvo 31.06% de los votos, ubicándose como segunda fuerza política del país. Sin embargo, pese a que los datos le “benefician” porque ganaría una diputación, este férreo opositor insistió en que no reconocerá los resultados, ya que demuestran un “monstruoso fraude a la voluntad popular”.

Además, Gadea dijo que apoya la resistencia pacífica que se está registrando en diversas localidades del país, donde pobladores de tendencia antisandinista y simpatizantes sandinistas se han enfrentado por los resultados electorales.

Hasta el 10 de noviembre se contabilizaron alrededor de cinco muertos por la violencia postelectoral en Nicaragua.

Comentarios

Load More