Guinea-Bissau: Estado fallido, paraíso de los narcos

MÉXICO, D,F. (apro).- En el año 2005 un barco perdió su carga frente a las costas de Guinea-Bissau. Los paquetes llegaron a la playa donde los pescadores los abrieron. Se encontraron un polvo blanco desconocido. Algunos lo usaron para decorar sus cuerpos en las ceremonias rituales; otros lo pusieron en sus sembradíos pensando que era fertilizante y todo plantío murió. Hubo quien lo usó para marcar una cancha de futbol y quienes lo confundieron con harina cocinaron con él; después de la comida aseguraron que tuvieron contacto con espíritus malignos.

El polvo blanco era cocaína.

En ese pequeño país hasta el 2005 no se conocían las drogas, pero hoy día es un punto clave en el tráfico de estupefacientes de América del Sur a Europa.

Antonio Mazzitelli, representante en Senegal (país vecino de Guinea- Bissau) de la Unidad de Crimen Organizado, de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), visitó la aldea de Quinhamel, a 30 kilómetros al occidente de la capital, Bissau, para investigar si las historias que circulaban eran ciertas.

“Confirmamos que en el área se había hundido un barco en octubre del 2005 y que los pescadores recogieron varias bolsas de cocaína”, dijo Mazzitelli a la agencia Efe el pasado 24 de marzo, según una nota reproducida por IRINNews.

Sin saberlo, los pobladores de uno de los países más pobres del planeta se toparon con un cargamento de cocaína que los narcotraficantes colombianos perdieron en una maniobra fallida. Este hallazgo fue el primero de una cadena que dejó al descubierto las nuevas rutas de los cárteles colombianos.

Con una población de 1.5 millones de personas, Guinea-Bissau figura en el quinto lugar más bajo en el índice mundial de desarrollo de la ONU. En este paupérrimo país, donde no hay sanitarios en las casas, ni energía eléctrica en el único hospital, de pronto aparecieron autos de lujo extremo.

Submarinos

“En Centroamérica los traficantes mexicanos desplazaron a los colombianos. Panamá y el Caribe están más vigilados que antes y por esta razón los narcos sudamericanos buscaron nuevas rutas para llevar cocaína a Europa. Guinea-Bissau se convirtió en el lugar ideal: no hay instituciones fuertes, no hay cárcel, no hay policía, no hay radares, no hay periodistas molestos. La frontera con Senegal es vigilada por un guardia cuyo trabajo es levantar o subir una cuerda cuando alguien entra o sale del país”, dijo a Apro un investigador de los servicios de inteligencia de Alemania que ha seguido la ruta de la cocaína que llega a Europa a través de África. Él es parte de un equipo interdisciplinario e internacional que estudia la delincuencia organizada de manera global.

Este investigador concedió una entrevista a Apro a condición de no revelar su identidad ni la entidad para la que trabaja.

–¿Por qué Guinea-Bissau? –preguntó la reportera.

El investigador abrió su computadora y mostró un mapa:

“El punto más cercano entre Latinoamérica y África es el que va de Venezuela a Guinea-Bissau. Son 5 mil 500 kilómetros que se traducen en cuatro noches de navegación (los traficantes se mueven en la oscuridad) o cinco horas de vuelo. Guinea-Bissau es uno de los países más pequeños y más pobres del mundo. Tiene frente a sus costas un archipiélago compuesto por 100 islas, y sólo 21 de ellas están habitadas. No hay guardacostas ni aduanas”, explicó.

“El gobierno de Guinea-Bissau, y en especial el Ejército, ha sido comprado por los traficantes. Después de tantas guerras y asonadas, el cuerpo castrense es lo único que queda más o menos completo. Y de pronto llegaron los narcos repartiendo dinero a manos llenas y captaron la complicidad de la elite política. La geografía es ideal para barcos y submarinos cargados de droga”, agregó.

–¿Submarinos? — se le pregunta con incredulidad.

–Sí. Son submarinos hechos con fibra de vidrio. Los narcos colombianos contrataron a ingenieros desempleados de las exrepúblicas soviéticas para que diseñaran estos vehículos. Tienen capacidad para llevar hasta 6 toneladas de carga. Es muy difícil detectarlos y cuando entran al archipiélago, imposible.

“Sobre los aviones tenemos más información desde que uno de ellos, un Boeing 727, se estrelló en Mali (2 de noviembre del 2009), país vecino de Guinea-Bissau. La aeronave llevaba varias toneladas de cocaína. Los decomisos del polvo blanco se cuentan por toneladas, lo que nos da una idea de la magnitud del tráfico y de las ganancias que esa droga deja cuando se vende al menudeo en Europa. La cocaína es almacenada en Guinea-Bissau y después es embarcada a España y Portugal. Por tierra, se le transporta a través de Marruecos.”

En Bissau, la capital de Guinea-Bissau, “en uno de los decomisos en julio del 2008, la tripulación del avión fue arrestada pero tras unos cuantos días, sin mayor explicación, fue liberada. El piloto era Carmelo Vázquez Guerra, de pasaporte venezolano. Carmelo ya había sido arrestado en abril del 2006 en el aeropuerto de Ciudad del Carmen, Campeche, por aterrizar un DC9 con cinco toneladas y media de cocaína”.

Carmelo Vázquez fue capturado en Venezuela el 17 de junio del 2011 y se encuentra en prisión, según informó un día después Radio Mundial de Venezuela.

El investigador alemán agregó:

“La lucha contra el crimen organizado debe ser global; y hay que estudiar las pautas y comportamiento de las diversas mafias y cárteles; esa es una labor de inteligencia. Y no sólo hay que estudiar y seguir a los criminales, sino a quienes les dan protección y financiamiento. Hay que castigar con la misma severidad a los que lavan el dinero.

“El caso de Guinea-Bissau es muy doloroso porque muchos de los pagos se hacen en especie y de la noche a la mañana el país se llenó de adictos. No sólo se trafica con drogas, sino con personas y armas. El negocio ilícito de estupefacientes allá no sólo es un problema de salud pública, o de seguridad nacional, sino de gobernabilidad, porque el crimen organizado es más fuerte que el Estado”, añadió.

Diagnóstico

La Organización de las Naciones Unidas ha seguido el caso de Guinea-Bissau con especial interés. En 2007 la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (ONUDD) ya tenía un diagnóstico de la situación al que tituló Trafico de cocaína en África occidental, amenaza para la estabilidad y el desarrollo.

Los datos que arroja el informe son escalofriantes. En 30 meses se decomisaron 33 toneladas de cocaína. Todos los cargamentos incautados fueron descubiertos por los europeos y por casualidad, ninguno por las autoridades de Guinea-Bissau. La ONUDD calcula que más de un cuarto de la cocaína que se consume en Europa, por un valor de mil 800 millones de dólares, llega desde Guinea-Bissau. El valor del comercio de drogas es mayor que el ingreso nacional de este país.

Según la ONUDD más de dos toneladas de cocaína al año hacen escala en Guinea-Bissau antes de entrar a Europa. Estos datos constan en la relatoría de la Conferencia Internacional Sobre el Tráfico de Drogas en Guinea-Bissau, organizada por la ONU el 19 de diciembre de 2007 en Lisboa.

En 2008, con ayuda de Europol, Interpol, la CIA, y la DEA, la ONUDD creó la Unidad de Delincuencia Transnacional de la Policía Judicial de Guinea-Bissau con el fin de aumentar el número de investigaciones sobre tráfico de drogas y crimen organizado. Ese trabajo se amplió para establecer unidades de Policía Judicial en dos lugares alejados pero estratégicos de Guinea-Bissau: la Isla de Bubaque, en el archipiélago de Bijagós, y Catió, en el sur de la excolonia lusa.

La ONUDD también ha trabajado para fortalecer las estructuras del Poder Judicial y el estado de derecho en Guinea-Bissau, especialmente mediante la capacitación de jueces y fiscales especializados en casos de tráfico de drogas y crimen organizado. 

El 29 de junio de 2009 la Unión Europea desplegó una misión compuesta por juristas civiles y expertos militares como parte del paquete de capacitación. Las principales críticas al grupo de expertos son que una veintena de europeos no podrán reconstruir un país que está en ruinas y que padece pobreza y corrupción estructurales.

La Oficina para África Occidental de las Naciones Unidas presta su apoyo en el establecimiento de una autoridad central para la cooperación internacional y la asistencia judicial mutua en materia penal. 

El informe de la ONUDD para el 2009 afirma que alrededor de 800 millones de dólares se gastaron en drogas ilícitas en África Occidental. El mismo año, el Producto Interno Bruto (PIB) de la excolonia portuguesa fue de 400 millones de dólares.

A pesar de los esfuerzos…

El 20 de marzo de 2010, el entonces director de la oficina regional de la ONUDD para África Occidental, Antonio María Costa, subrayó que el crimen organizado no sólo compra tierra y negocios, sino elecciones, partidos políticos y candidatos; en pocas palabras, compró el poder.

La ONU lanzó para África Occidental el Plan Nacional de Lucha contra las Drogas y el Crimen 2010-2014. Esta iniciativa fue apoyada por las oficinas regionales de la ONU y por diversos países como Brasil, Uruguay, Colombia, Portugal, Francia, Estados Unidos y la Unión Europea.

El primer objetivo fue fortalecer las instituciones de Guinea-Bissau con la formación de jueces, la donación de vehículos, sistemas de telecomunicaciones y la creación de una academia de policía; así lo anunció la ONUDD mediante un comunicado de prensa el 27 de octubre del 2011 en Bissau y Viena.

El entrenamiento de los policías en estuvo a cargo de Brasil debido a la facilidad de la lengua común.

El pasado 13 de abril los militares dieron un golpe de Estado en Guinea Bissau. Faltaban apenas dos semanas para que se celebraran elecciones, programadas para el 29 de abril.

Previamente, en enero del 2012, el presidente Malam Bacai Sanhá murió de diabetes. Bacai Sanhá ganó las elecciones en julio del 2009 después de los asesinatos del entonces presidente Joao Bernardo Vieiria y del jefe del Estado Mayor, Tagmé Na Waie.

Joao Bernardo Vieira gobernó Guinea-Bissau durante casi 20 años. El pequeño país consiguió su independencia de Portugal en 1974. Desde esa fecha, su historia está llena de golpes y asonadas militares

Para las elecciones de este año se presentaron nueve candidatos a la Presidencia. El primer ministro Carlos Gomes se perfilaba como el favorito.

¿Narco-golpe?

Los golpistas decretaron toque de queda. Entre los sublevados se encuentran varios militares a quienes ONUDD y las policías internacionales relacionan con el crimen organizado.

Es el caso de José Américo Bubo Na Tchuto, apodado El Rey de la droga, alto mando de la marina que ya en 2008 intentó dar un golpe de Estado.

También es el caso del comandante Papa Camará, jefe de la Fuerza Aérea, quien personalmente ayudó al desembarco de los cargamentos de cocaína que después “misteriosamente” desaparecieron en 2006 de los depósitos del tesoro público, según la acusación de Lucinda Barbosa, directora general de la Policía Judicial de Guinea-Bissau. Ella hizo públicas las fotografías de soldados mientras bajaban el cargamento de drogas bajo las órdenes del comandante Papa Cámara.

Durante un operativo en un aeropuerto cercano a Bissau fueron detenidos in fraganti el capitán Rui Na Flack y el teniente Augusto Armando Balanta. Ambos fueron liberados por el entonces jefe de las fuerzas armadas, Tagmé Na Wae. El abogado de los militares capturados es Pedro Nfanda. Su nombre aparece en todas las listas de narcotraficantes de las policías internacionales.

Nfanda anunció su intención de participar en política. “Creo que puedo aportar algo distinto a la política de mi país”, dijo en entrevista a Frances Relea del periódico El País en abril del 2012.

–¿Por qué un golpe de Estado? –se le pregunta al investigador alemán.

–Para los militares y los capos colombianos permanecer en el negocio es crucial. Es la única manera de no perder dinero y de no ir a la cárcel. Es su única protección contra las sanciones internacionales. Un Estado fallido es el paraíso del crimen organizado.

El 12 de julio de 2012 Yuri Fedotov, secretario ejecutivo de la ONUDD, emitió un alarmante informe que da cuenta del surgimiento de piratas en Guinea Bissau, tal como los hay en Somalia.

Fedotov recalcó que, además de incrementarse el tráfico de drogas en los últimos meses, su oficina ha contado más de 100 ataques piratas en el Golfo de Guinea. También dijo que se ha creado un programa de seguridad regional y vigilancia marítima con los países vecinos y la ayuda de Benin.

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