Con tan sólo cinco años de edad, el sobrino de Ivonne Ortega es propietario de diez predios

MÉRIDA, Yuc. (apro).- En menos de seis meses –y con sólo cinco años de edad–, Cornelio Aguilar Ortega, sobrino de la gobernadora priista Ivonne Ortega Pacheco, se convirtió en dueño de más de 158 hectáreas en Dzidzantún, según reveló el Diario de Yucatán.
Joselito, el “pequeño terrateniente”, es hijo del matrimonio formado por Guadalupe Ortega Pacheco, hermana de la mandataria, y Cornelio Aguilar Puc, exalcalde del referido municipio de 2004 a 2007 y excoordinador de campaña de Enrique Peña Nieto en la entidad.
Guadalupe Ortega Pacheco renunció hace unos meses a su cargo como presidenta del DIF estatal, y en breve debutará en la política como diputada federal por la vía plurinominal.
Según el reportaje que publicó el rotativo en su edición de hoy, la pareja acumuló más de una decena de propiedades en los últimos cuatro años, y el 30 de junio de 2011 donaron a su hijo Cornelio diez predios que en conjunto suman 158 hectáreas, todas en Dzidzantún.
El diario detalla que la décima propiedad fue producto de una compraventa realizada en noviembre del mismo año. “Fueron 104 hectáreas adquiridas en 5 mil pesos, según se indica en la escritura, esto significa que por cada hectárea se pagaron 48 pesos”.
Los predios de la donación, resalta el periódico, pasaron a la familia Aguilar Ortega en diferentes fechas.
La mayor propiedad del pequeño Joselito, como se refiere la gobernadora a su sobrino, es un lote de 104 hectáreas, adquirido a fines de 2011. En la escritura se estipula que el monto de la compraventa fue de 5 mil pesos, es decir, 48 pesos por cada hectárea.
Añade que en dicha operación aparece como representante del comprador su madre, Guadalupe Ortega Pacheco.
También destaca que en dos de los nueve inmuebles otorgados en donación a Cornelio aparece como copropietario su medio hermano Paúl Ortega Pacheco, y explica que dicha copropiedad se formó al donar Guadalupe Ortega a su hijo mayor el 50% que le correspondía de esos bienes.
Más aún, acota que Pablo José Castro González, notario público 38, dio fe de todas las operaciones de donación, y puntualiza que la compraventa de las 104 hectáreas tuvo el aval de Leonardo Chan Pool, escribano de Conkal, quien figura en anteriores operaciones inmobiliarias de la familia Aguilar Ortega.
En la investigación del reportero Ángel Noh, sustentada en documentos del Instituto de Seguridad Jurídica Patrimonial de Yucatán, se enlistan los bienes en Dzidzantún donados al pequeño Cornelio:
Un terreno con número catastral 1868, cuya extensión es de tres hectáreas, 25 áreas y 63 centiáreas; otro con número catastral 4379, que abarca una superficie de 4 hectáreas, 33 áreas y 10 centiáreas; uno más con número catastral 3216, de dos hectáreas, 50 áreas y 80 centiáreas, y el terreno con número catastral 4374 y superficie de cinco hectáreas, 23 áreas y 16 centiáreas.
Otro predio en la calle 19 número 132, en la cabecera municipal, el cual mide 20.5 metros de frente por 45 de fondo, en copropiedad con Paúl Ortega; uno más localizado en la calle 19 132-A, contiguo al anterior, cuya extensión es de 17.5 metros de frente por 45 de fondo, también en copropiedad con Paúl Ortega, y uno más localizado en la calle 13 103-B, con once metros de frente por 75 de fondo.
Así mismo, un tablaje con número catastral 2566, que abarca tres hectáreas, 25 áreas y 63 centiáreas y, por último, el lote con número catastral 1665, conocido como la finca San Ramón, con una extensión de 37 hectáreas y 27 áreas.
El reportaje también resalta que dos de las diez propiedades que están a nombre de Cornelio Aguilar Ortega figuran en documentos como “tierras propias para cultivo de henequén y cereales”.
Se trata de los predios 4374 y 1665, de 5 y 37 hectáreas, respectivamente.
“El tablaje 1665 corresponde a la finca San Ramón. En la entrada hay un letrero con la leyenda La Ilusión. Según la escritura, el matrimonio lo adquirió en septiembre de 2010 por la cantidad de 2 mil pesos, es decir, a precio de ganga: 52 pesos la hectárea”, refiere el texto.
“El otro tablaje fue adquirido también en 2010, pero en febrero, por ‘donación’ de Santiago Aguilar Puc, hermano de Cornelio. En sus cinco hectáreas hay corraletas y sistema de riego por aspersión”, añade el rotativo.
El texto periodístico destaca que en las donaciones de ambas propiedades a Cornelio hijo aparece como representante legal su abuela materna, Ligia Isabel Pacheco Graniel.
Los predios cedidos en donación habían pasado a manos del matrimonio Aguilar Ortega en 2009 y 2010, durante la presente administración estatal priista.
Resalta además que el fedatario de cabecera de la familia es Leonardo Yván Chan Pool, escribano número uno del municipio de Conkal, y que de las donaciones al niño Cornelio dio fe el notario Pablo José Castro González, padre de Pablo José Castro Alcocer, exsubconsejero jurídico del gobierno del estado y actual director del Instituto de Seguridad Jurídica Patrimonial de Yucatán.
El Diario de Yucatán aclara que el escribano Chan Pool es hermano del exalcalde de Condal, Luis Chan, quien está casado con María Elena Ceballos González, actual subdirectora operativa del DIF Yucatán.
También hace mención de dos predios más que adquirió la pareja durante esta administración, uno de ellos, donde radica actualmente en Mérida, que se ubica en la calle 16-A entre 17-A y 19 del fraccionamiento Paraíso Maya, cerca de Altabrisa, una zona de alta plusvalía.
En una entrevista que concedió a los periodistas Daniel Moreno Chávez y Olivia Zerón, conductores del programa Atando Cabos de Radio Fórmula, la gobernadora Ivonne Ortega sostuvo que el reportaje del Diario de Yucatán “es malintencionado”.
Y dijo que la información dada a conocer “es pública, porque mi hermana así lo quiso y no es producto de ninguna investigación”.
Argumentó que su hermana y su cuñado se conocieron cuando él tenía ya dos hijos y ella uno. “Ellos se casan y nace mi sobrino Joselito y deciden, para cuidar su patrimonio, porque tienen hermanos, dividir la herencia.

“Tierra sin valor”

“Ahí le dejan, o le ceden sus derechos a mi sobrino de un rancho, que es un terreno en un pueblo de la zona henequenera, una tierra que no tiene alto valor, y los que viven aquí lo saben; que mi cuñado no adquirió para heredárselo, era de su papa, heredado, y luego se compraron unos espacios alrededor, e inclusive se dividió entre otros hermanos”, continuó.
Ivonne Ortega añadió que hace cinco años su hermana compró “una casa popular, y la otra es una “popular media”, que aún la están pagando pero ya cedieron los derechos a mi sobrino”.
Ortega Pacheco insistió en que la nota es “malintencionada”, ya que su hermana y su cuñado, como cualquier otra familia, sólo buscan garantizar los derechos de sus hijos mediante una donación testamentaria.
Cuando los reporteros preguntaron a la gobernadora sobre las propiedades que su hermana y su cuñado han acumulado a partir de 2008, la priista reiteró que “es una nota con mala intención, que lastima a un niño, mi hermana fue presidenta honoraria del DIF, es un cargo en el que no se cobra, los casos son los mismos tres que han estado manejado todo el tiempo, y la información ha sido pública porque mi hermana así lo quiso”.
La mandataria priista aseguró que el predio que posee la familia de su hermana está en el fraccionamiento Chenkú, “una vivienda popular; la otra la están pagando a crédito”, y sostuvo que los terrenos de Dzidzantún “son un rancho que se ha trabajado en mucho tiempo, el que vive aquí sabe que ahí no hay desarrollos ni un gran futuro para esa tierra, es más una cuestión sentimental.
“La gente que vive aquí sabe cuánto cuesta, no es una ganga ni agandalle ni nada por el estilo”, reviró.

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