Asesino de activista en Juárez ‘motiva’ a estudiantes para que no sigan sus pasos

CHIHUAHUA, Chih. (apro).- José Enrique Jiménez Zavala, El Wicked, acusado del asesinato de la activista Marisela Escobedo y sentenciado a prisión vitalicia por la masacre de 16 personas en el bar Colorado, abandonó hoy momentáneamente el penal con otro grupo de internos para compartir su testimonio ante jóvenes estudiantes.

Sin embargo, debieron recorrer más de 20 kilómetros con un fuerte dispositivo de seguridad para llegar al gimnasio Rodrigo M. Quevedo de la ciudad de Chihuahua, ubicado en la colonia Santa Rita. Allí los esperaban miles de estudiantes.

Desde julio del 2005, cuando Sergio Andrade salió con su grupo musical para dar un concierto en el Teatro de la Ciudad, no salían internos a eventos públicos cubiertos por los medios de comunicación.

El gobernador César Duarte Jáquez firmó un convenio a través de la Fiscalía Especializada de Ejecución de Penas y Medidas Judiciales con el Conalep para desarrollar la campaña Libres de prisiones, que consiste en acercar a los estudiantes de nivel medio superior y superior a los internos e internas para inhibir que ingresen a las filas de la delincuencia.

“Por el caso bar El Colorado ya estoy sentenciado a la pena vitalicia, simplemente, vitalicia quiere decir que me pasaré el resto de mi vida tras las rejas, en una celda”, comenzó El Wicked.

Detrás de un podio, contó que nació en Ciudad Juárez, donde vivió con sus padres y tres hermanos. “Por problemas maritales, infidelidades, violencia doméstica, mi madre y mis tres hermanos emigramos a El Paso, Texas, con la esperanza de encontrar una vida mejor, de alcanzar el sueño americano, pero sucedió todo lo contrario”.

También dijo que desde que estaba en primaria vivió experiencias fuertes, como exceso de alcohol y drogas, “parrandas en mi propio hogar”.

Luego aprendió a vivir con los problemas en su hogar.

“En su momento me gustó estudiar, siempre fui un niño soñador, hasta que dejé de soñar. Me empecé a rebelar, me dejé llevar por las carencias, falta de amor, de comprensión, de ser escuchado, empecé a poner atención a las carencias materiales, ya que fui de una familia de escasos recursos”, justificó.

En la adolescencia se unió a una pandilla e inició su vida delictiva. “Conocí las drogas, robos, vandalismo y riñas. Desde los 14 años conocí los tribunales, abandoné la escuela, dejé de estudiar. A los 18 años fui a prisión cinco años por robo a mano armada; cumplí mi sentencia a los 23 años y fui deportado a mi ciudad natal”.

Ahí, en Juárez, se reactivó como delincuente en una célula criminal. “Mi primera función fue la venta de drogas en el narcomenudeo”.

Entonces “llegaron los carros, ropa, joyas, parrandas, sólo que nunca supe el precio que iba a tener que pagar más adelante. Llegué a Chihuahua capital, ya aquí dirigí mi propio grupo criminal”.

Habló de sus “trabajos” delictivos y de su situación en el penal, en el área de alta seguridad: “Todo fue una mala experiencia, un giro total de 180 grados”.

Según él, la disciplina en el penal es estricta, por lo que motivó a los estudiantes a eludir el crimen y actuar con rectitud.

Sin embargo, en su testimonio ni siquiera mencionó el crimen de la activista Marisela Escobedo, por el que se le acusa.

“Jóvenes: yo quisiera irme a casa, pero por no escuchar a mis padres, hoy regreso al área de alta seguridad por todo lo que me queda de vida. ¡Que Dios los bendiga a todos!”, se despidió El Wicked.

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