San Pedro Atocpan, un pueblo en su mero mole

MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- No sólo de pan vive el hombre… ¡también de mole!

Vivo ejemplo es San Pedro Atocpan (vocablo náhuatl que significa ‘tierra fértil’), pueblo mágico situado en la delegación Milpa Alta, donde desde hace medio siglo se elaboran exquisitos moles de múltiples sabores y sazones, toda una industria que abastece de esta delicia gastronómica al Distrito Federal e incluso se exporta a otros países.

San Pedro Atocpan huele a provincia, a mole verde, rojo, almendrado, afrutado, apiñonado… un marcado olor que puede percibirse en sus calles y callejones.

Y aunque la capital mundial del mole sirve este platillo –con guajolote, pollo y hasta conejo– durante todo el año, es en octubre cuando se realiza su tradicional feria que complace el paladar de los miles de comensales que la visitan.
Indudablemente San Pedro es como el mole pero sus ingredientes no son los chiles y especias sino su historia, misticismo, arquitectura y tradiciones.

El manjar principal en este pueblo son las calles empedradas, templos y viejas casonas construidas con piedra volcánica que conforman su esencia.

Antes o después de saborear un tamal de frijol bañado en mole, puede visitar la parroquia de San Pedro Apóstol, un conjunto conventual franciscano con fachada barroca de los siglos 16 y 17.

El amplio atrio de la iglesia está precedido por una antíquisima capilla de balcón, adornada con rústicos arcos de piedra. El interior del templo, con techo de cúpulas, permanece impecablemente conservado.

En el exconvento existen vestigios de lo que parecía ser una capilla abierta o un portal de peregrinos, espacio que fue reemplazado por una capilla cerrada.

En el atrio descansa una campana que, según se cuenta, fue subida por 50 hombres en 10 ocasiones y bajada el mismo número de veces por los “duendes” que no querían que sonara.

En el claustro del exconvento se exhiben fotos de hechos y aspectos históricos de San Pedro Atocpan.

Después de comer unos nopalitos en escabeche, puede visitar la capilla de La Lupita, de pequeñas dimensiones, construida entre los siglos 16 y 17, dedicada a la Virgen de Guadalupe.

A la entrada de la iglesia hay un quiosco debajo del cual había un pozo legendario, donde los nativos de la región arrojaban los cuerpos de las personas y animales que morían. Primeramente envolvían a los difuntos en un petate, luego los arrojaban. La tradición señala que Quetzalcóatl los devoraba para que sus almas llegaran al cielo.

Otro sitio de interés es la Plaza de San Martín, custodiada por enormes fresnos seculares, con amplios jardines y espacios arbolados. Se localiza a un costado del camino que va a Milpa Alta. Alrededor de este sitio hay diversos restaurantes que ofrecen mole.

Ahí se encuentra el templo de San Martín, con una portada fechada en 1560, adornada con águilas bicéfalas, rehiletes y motivos vegetales. Sobresalen sus bellas espadañas. El 5 de octubre de 1933 fue declarado monumento histórico.

Es recomendable también acudir al Santuario del Señor de las Misericordias, un templo de grandes dimensiones concluido a finales de la década de los 70.

Para llegar es necesario recorrer un largo pasillo con escaleras, el mismo que transitan miles de peregrinos que cada año acuden en busca de un milagro del Cristo Negro, la imagen más venerada en San Pedro.

Desde la terraza del Santuario puede apreciarse una bella postal de todo el poblado.

Conviene también hacer una caminata por las tiendas de especias de la avenida Hidalgo y calles cercanas que ofrecen mole, adobo, pipián, chiles secos, flores, chocolate, jamaica y tamarindo, entre otros productos.

Entre los restaurantes que ofrecen mole están Don Pancho, La Joya, Teuhtli, Belén, La Cabaña, Aquí es Atocpan, Cielito Lindo, Los Comales, Quinta San Diego, San Pedro, El Familiar, entre otros. Aunque muchos de ellos tienen años de tradición, el mejor será el que su paladar elija.

Cómo llegar

En metro, tomar la Línea 2 (azul) hasta la estación Tasqueña. De ahí abordar un camión RTP del Paradero Norte o autobuses de la Ruta 81. En automóvil se puede llegar por las carreteras federales Xochimilco-Oaxtepec y México-Tlayacapan.


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Twitter: @armandogtzrdz

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