Y el país no avanza…

En memoria de Álvaro Mutis,

poeta enraizado en el mundo.

 

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Deja vu. La polarización ocasionada por la iniciativa de reforma energética que presentó el gobierno de Enrique Peña Nieto recuerda lo ocurrido hace apenas cinco años con la reforma petrolera propuesta por la administración panista. En aquella ocasión, el PRI se opuso a lo que, corregido y aumentado, pretende ahora con el beneplácito del PAN. Esta vez, la aritmética legislativa indica que la reforma puede ser aprobada por mayoría con los votos del PRI, el PAN y el Verde, lo cual responde a la lógica de la democracia representativa.

No obstante, el inconcluso tránsito del autoritarismo hacia un régimen democrático ha ocasionado un grave déficit de representatividad aunado a una crisis de credibilidad. Ello ha conducido a plantear el uso de los métodos de la democracia participativa para resolver un tema tan controvertido y trascendente como el de la industria petrolera.

Cuauhtémoc Cárdenas ha propuesto que en 2015 se realice una consulta nacional vinculatoria en caso de que la reforma sea aprobada en el Congreso. Por su parte, Andrés Manuel López Obrador quiere que la consulta tenga lugar antes de que la propuesta del Ejecutivo se someta al Legislativo. La primera opción podría resultar extemporánea, y la segunda parece ser jurídicamente improcedente o, al menos, poco factible.

La fracción octava del artículo 35 constitucional establece que las consultas públicas sobre temas de trascendencia nacional serán convocadas por el Congreso, a petición del presidente de la República, por el 33% de los integrantes de cualquiera de las Cámaras, o por al menos el 2% de los ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores (equivalente a un millón y medio de personas, aproximadamente). El resultado de la consulta sólo será vinculatorio si la participación total correspondiera, por lo menos, al 40% de los electores. Además, las consultas deben realizarse el mismo día de la jornada electoral federal; en este caso, el primer domingo de julio de 2015. Para efectuarla antes, como lo busca la Asamblea Nacional en Defensa del Petróleo y de la Economía Popular, sería necesario modificar la Constitución.

Al igual que hace un lustro, el espacio de negociación es mínimo (o nulo). El Senado ha montado otro foro de monólogos ante oyentes programados para votar de acuerdo con el interés partidario, haciendo caso omiso de la conciencia, el raciocinio o el interés nacional. El pasado lunes 23, Cárdenas fue el primero en participar; inmediatamente después, los legisladores del PRD abandonaron el foro por considerar que no hubo equidad en la selección de los ponentes. López Obrador se negó a concurrir con el argumento de que el debate era una mera simulación. En medio de la rebatinga política, nuevamente se diluye (o anula) la posibilidad de sacar a Pemex de la baja productividad y el pantano de corrupción en que se encuentra…

Fragmento del análisis que se publica en la edición 1926 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

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