Extorsionan a turistas colombianos en hoteles del DF, Cancún y Acapulco

BOGOTÁ, (apro).- Una red delictiva que se identifica como parte del Cártel de los Zetas extorsiona y hace creer que ha secuestrado a turistas colombianos que viajan a México, informó este viernes 1 la Policía Nacional de Colombia (PNC).

En hechos de extorsión están implicados empleados de hoteles de entre cuatro y cinco estrellas en la ciudad de México, Cancún y Acapulco, afirmó.

El director del Grupo Antisecuestro y Antiextorsión (Gaula) de la PNC, general Humberto Guatibonza, dijo que hasta el momento han sido denunciados en forma oficial ante esa institución cuatro casos que tienen como común denominador que el intento de estafa se realizó a través de teléfonos celulares y que las víctimas y sus familias en Colombia pasaron horas de terror bajo amenazas de que si no cumplían sus exigencias las iban a violar, torturar y destazar sus cuerpos.

En rueda de prensa, el oficial explicó que en ninguno de los casos los delincuentes pudieron concretar el pago de rescates –sus exigencias iban de los 50 mil a los 250 mil dólares— gracias a que las familias en Colombia reportaron  los hechos al Gaula y esta unidad hizo contacto con la Policía Federal mexicana, la cual intervino para proteger a las víctimas.

Guatibonza, que alertó sobre esta situación a los colombianos que piensen viajar a México, explicó que hasta el momento no hay ningún detenido por estos intentos de estafa, en los cuales los turistas colombianos creyeron que estaban en poder de los Zetas gracias a operaciones delictivas muy bien planificadas que tienen el mismo patrón.

El general Guatibonza dijo a Apro que en varios países existe un evidente “prejuicio y hasta discriminación” contra los colombianos por la incidencia del narcotráfico en este país y que quizá los extorsionadores que se identifican como miembros de los Zetas eligen como víctimas a turistas colombianos porque están sensibilizados con ese tipo de fenómenos delictivos  y pueden caer más fácil en el engaño.

Las víctimas, tres de las cuales fueron presentadas por el Gaula ante los medios de comunicación, aunque con sus identidades protegidas, relataron que al llegar a vacacionar a México –dos de los casos ocurrieron en Cancún, uno en Acapulco y otro en la capital mexicana—, recibieron en las habitaciones de sus hoteles llamadas a sus teléfonos celulares colombianos, que operaban en México con roaming internacional.

Un desconocido se identificaba como agente de la Policía Federal mexicana y les indicaba que en el hotel donde se hospedaban estaba en marcha un operativo contra un grupo de narcotraficantes colombianos y que necesitaban verificar algunos de sus datos personales para comprobar que ellos no eran delincuentes. Así obtenían correos electrónicos, cuentas de Facebook, nombres de empresas en las que laboran o de su propiedad y teléfonos de sus familiares en Colombia.

Enseguida les ordenaban que no salieran de su habitación hasta nueva orden, les pedían que no cortaran la llamada por seguridad y les explicaban que en cuestión de minutos pasaría una persona a su cuarto para que le entregaran 400 pesos mexicanos por la rendija de la puerta a fin de pagar su traslado a un nuevo hotel donde estarían a salvo.

Una vez entregado el dinero,  les pedían salir a la calle y tomar un taxi que los estaría esperando.  Con la línea del teléfono siempre abierta, les relataban cada uno de sus pasos con datos precisos: ya vemos que salió de la habitación, que pasa por el lobby, que llegó a la calle, ahora tome ese taxi.

Una vez en el taxi indicado, la o las víctimas (en Cancún fueron dos mujeres) eran informadas por el conductor que estaban en poder del cártel de los Zetas. “¿Ha escuchado hablar de nosotros? Somos peores que Pablo Escobar. Aquí degollamos, destazamos los cuerpos y eso le va a pasar a usted si no coopera”, le dijeron a una señora que relató los hechos y que dijo que los insultos y la intimidación eran permanentes.

Los taxistas hacían comprar a los turistas colombianos teléfonos celulares en pequeños supermercados y debían llamar a los supuestos Zetas para mantenerse en contacto. Luego los conducían a hoteles muy modestos,  donde los dejaban con la orden de recluirse en una habitación y esperar instrucciones.

Una vez en el nuevo hotel, a dos mujeres en Cancún les exigieron quitarse la ropa. “Les van a tocar la puerta tres veces para que sepan que están vigiladas”, les dijo su interlocutor por el otro lado de la línea y, en efecto, en pocos segundos alguien golpeaba la puerta.

Lo que seguía era lo peor: con los datos obtenidos en el primer contacto llamaban por teléfono a los familiares o empresas de sus víctimas en Colombia y les exigían  hasta 250 mil dólares por dejarlos en libertad y no asesinarlos.  También hacían llamar a los turistas para hacerles saber en qué situación se encontraban.

Los cuatro casos documentados por el Gaula se resolvieron si el pago exigido pues los familiares colombianos de los turistas llamaron a esa unidad policiaca para explicar lo que sucedía y pedir ayuda.

Guatibonza dijo que la intervención de la Policía Federal fue expedita pues se establecieron canales directos de comunicación. Mediante diferentes operativos agentes de la corporación mexicana pudieron rescatar a los turistas sin que realizaran ningún pago a los delincuentes. Estos hechos ocurrieron durante la segunda semana de octubre.

El director del Gaula señaló que hasta el momento no se ha detectado que los extorsionadores mexicanos tengan vínculos con grupos delictivos colombianos. “Todo lo hacían desde México, por teléfono, por Facebook y por llamadas por internet”, explicó, pero dijo que las investigaciones continúan.

A lo largo de este viernes 1, dos turistas colombianos más que fueron víctimas del mismo delito  denunciaron los hechos al Gaula, lo que indica que esta modalidad de extorsión puede involucrar a muchas más víctimas, algunas de las cuales pudieron haber pagado los rescates exigidos.

El Gaula se abstuvo de dar los nombres de los hoteles mexicanos donde los supuestos Zetas contarían con cómplices que les reportan la llegada de turistas colombianos y los números de sus habitaciones y de teléfonos celulares. “Hay una investigación en curso y la policía mexicana tiene que determinar quiénes están involucrados”, dijo una fuente de esa unidad.

Una de las víctimas aseguró que nunca más regresará a México a pesar de que la depreciación que ha registrado el dólar frente al peso colombiano en los últimos años hace que los paquetes turísticos a ese país resulten accesibles para un número cada vez mayor de colombianos.

Guatibonza descartó que estos hechos estén relacionados con el secuestro del ciudadano colombiano John Jairo Guzmán Vázquez, ocurrido el pasado 20 de septiembre en la colonia Narvarte de la ciudad de México en una operación delictiva grabada en video y en la que participaron policías.

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