La cacería de El Chapo Guzmán

MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Las dos últimas semanas fueron clave para la reaprehensión de Joaquín El Chapo Guzmán Loera. El pasado jueves 13, elementos de la Marina, la Policía Federal y la Procuraduría General de la República realizaron dos operativos simultáneos en los estados de Baja California y Sinaloa.

A falta de información oficial, los medios supusieron que las fuerzas armadas iban por Ismael El Mayo Zambada, pero ahora se sabe que en realidad la presa era El Chapo.

En los cateos realizados en zonas urbanas y rurales de Culiacán, los infantes de la Marina capturaron a Joel Enrique Sandoval Romero, El 19, presunto jefe de sicarios de El Mayo, y a cuatro sicarios más: Apolonio Sandoval Romero, El 30; Cristo Omar Sandoval Romero, El Cristo; Jesús Andrés Corrales, El Bimbo, y Marco Pérez Urrea, El Pitaya.

El primero fue recluido en la prisión de máxima seguridad de El Altiplano, en el Estado de México, mientras que los otros cuatro fueron enviados al penal de máxima seguridad de Matamoros, Tamaulipas.

Funcionarios del Gabinete de Seguridad Nacional confirmaron hasta el lunes 17 que los integrantes del Cártel de fueron capturados en la ranchería denominada Guisaría, ubicada en las inmediaciones de la capital sinaloense.
A los detenidos se les decomisaron 91 armas de fuego de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, cartuchos de diversos calibres, cuatro automóviles y 286 mil pesos.

Un día después, el viernes 14, fuerzas federales capturaron a otros cinco presuntos integrantes del cártel de Sinaloa en Tijuana, Baja California, entre ellos al Compa Omar, quien era el encargado de recibir la droga de Culiacán para trasladarla a Estados Unidos.

A estos sujetos se les encontraron también armas de fuego de uso exclusivo del Ejército, una granada de fragmentación y tres vehículos con compartimientos secretos para transportar droga y dinero.

Según las autoridades federales, contra estas personas existía una orden de localización y presentación.

El lunes 17, los infantes de Marina catearon la casa de Griselda López Pérez, exesposa de El Chapo Guzmán, ubicada en el 642 de la calle 7 de Gotas, fraccionamiento Colinas de San Miguel, de Culiacán.

En la acción, los infantes de Marina causaron destrozos al inmueble, por lo que López Pérez presentó una queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), según reporta el diario Río Doce.

Desde entonces, las fuerzas federales se apostaron en el lugar.

El martes 18, realizaron otro operativo en Culiacán. En esa ocasión, las autoridades federales dieron a conocer la detención de dos presuntos operadores del Cártel de Sinaloa y el desmantelamiento de un centro estratégico de la organización que comanda Joaquín El Chapo Guzmán: Mario Hidalgo Argüello y Mario López Osorio.

El primero fue presentado como un miembro “del primer círculo del Cártel de Sinaloa”.

La detención se concretó en una vivienda de la colonia Libertad, donde los federales aseguraron armas de fuego de uso exclusivo, vehículos y droga embalada en diversos empaques, sobre todo contenedores que simulaban estar cargados de fruta y verdura, pero que en realidad contenían droga.

En el mismo domicilio se localizaron también túneles ocultos debajo de las tinas de baño, las cuales poseen un sistema de apertura automatizado que conducen a una escotilla, la que a su vez se comunica con el sistema de desagüe pluvial de la ciudad ya que eran utilizados como sistema de escape y transportación de productos.

Uno de estos domicilios era, informaron, ocupado como centro de acopio.

En la breve conferencia de prensa que dio el titular de la PGR, Jesús Murillo Karam, tras la captura de El Chapo, reveló que estuvieron a un paso de capturar ahí al líder del Cártel de Sinaloa en días pasados, pero que logró escapar por los túneles que la organización construyó y que se conectaban con 12 casas y la red de drenaje.

El miércoles 19, por tercer día consecutivo, elementos de la Marina continuaron con la cacería de presuntos operadores del Cártel de Sinaloa en la capital sinaloense.

Los federales, a bordo de por lo menos seis unidades oficiales y dos camionetas civiles, irrumpieron en una vivienda ubicada en la colonia Burócrata.

Los infantes de marina cataron la casa ubicada en las inmediaciones de la calle Juan de la Barrera, casi esquina con Privada Ingenieros.

Luego de varios minutos, los uniformados salieron del inmueble y abordaron sus unidades.

Vecinos se mostraron alarmados por la fuente presencia de personal armado que rodearon el vecindario.

Un día después, el jueves 20, infantes de Marina dieron otro golpe a la organización a otro jefe de seguridad: Jesús Peña, El 20 o El Compa Peña.

Peña fue detenido en la casa marcada con el número 642 de la calle 7 Gotas, en la zona residencial de Colinas de San Miguel, donde vive su hermana. El delincuente se encontraba escondido.

Antes de propinar el nuevo golpe al Cártel de Sinaloa, efectivos de la Marina irrumpieron en el fraccionamiento Las Moras Pueblito, ubicado a espaldas del Congreso local. En su incursión, los federales destrozaron la pluma de acceso.

Una vez dentro, tocaron puertas, hicieron preguntas a los ocupantes de los inmuebles y catearon algunas casas.

De ahí, los infantes de marina se trasladaron a la agencia de automóviles Mercedes Benz situada en el Bulevar Pedro Infante, en el Desarrollo Urbano Tres Ríos.

En la agencia fueron asegurados cuatro vehículos, incluidas unas camionetas Ram y Jeep Cherokee.

Además, en la colonia Libertad aseguraron una supuesta patrulla clonada por la delincuencia. La camioneta Dodge Charger, con el número 1921, estaba rotulada con los escudos de la Dirección de Seguridad Pública de Culiacán.

La cacería terminó ese sábado 21, con la recaptura de El Chapo en un Hotel de Mazatlán.

La tarde del sábado helicópteros rondaban las alturas del penal de Almoloya, la nueva morada del capo.

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