Por niños migrantes, despliega Texas a la Guardia Nacional en la frontera

MÉXICO, D.F. (apro).- El gobernador de Texas, Rick Perry, anunció que desplegará mil soldados en reserva de la Guardia Nacional para aumentar la seguridad de su frontera con México, en respuesta a la oleada de miles de menores migrantes que han puesto en jaque a los estados fronterizos entre México y Estados Unidos desde inicios de este año.

En rueda de prensa, el republicano dijo que en los próximos 30 días se llevará a cabo la operación “Seguridad Fuerte” ante la situación que vive Texas y la falta de acción del gobierno federal.

Subrayó: “No se puede hablar de seguridad nacional si no hay seguridad fronteriza”.

Perry sostuvo que los cárteles y bandas criminales están explotando el arribo de decenas de miles de menores centroamericanos a territorio estadunidense para la trata de personas y cruce de drogas.

“Mientras las fuerzas de seguridad se ven superadas en su tarea de ofrecer ayuda humanitaria, cárteles de la droga, traficantes de personas y criminales usan esta tragedia para su propio beneficio”, aseguró.

Y añadió: “No me voy a quedar de brazos cruzados mientras nuestros ciudadanos están bajo asalto. El precio de la inacción es demasiado alto para que lo paguen los texanos”.

Perry precisó que las tropas de la Guardia Nacional trabajarán junto con los agentes estatales del Departamento de Seguridad Publica de Texas para garantizar la seguridad de todos los residentes de la entidad.

Los soldados ayudarán también a combatir a los cárteles de la droga y disuadir la entrada de otros delincuentes extranjeros, sostuvo.

El gobernador había solicitado al presidente Barack Obama el reforzamiento de la seguridad en la frontera sur mediante el envío de soldados de la Guardia Nacional.

Tras una reunión con Perry y otros sectores en Texas a principios de este mes, Obama dijo que estaba abierto a la idea.

No obstante, el gobernador texano decidió no esperar al gobierno federal y ejercer su autoridad ejecutiva para enviar tropas a vigilar la frontera utilizando recursos de la propia entidad, en un esfuerzo que podría costar a los contribuyentes hasta 12 millones de dólares al mes.

La acción de Perry fue criticada de inmediato por legisladores demócratas. El representante federal Joaquín Castro señaló que el gobernador estaba decretando “la militarización de nuestra frontera” con su decisión de desplegar tropas de la Guardia Nacional en la zona.

“Deberíamos estar enviando a la Cruz Roja a la frontera no la Guardia Nacional para hacer frente a esta crisis humanitaria”, apuntó el congresista demócrata este lunes.

“Los niños que huyen de la violencia en América Central están buscando a los agentes de la Patrulla Fronteriza. Ellos no están tratando de evadirlos. ¿Por qué enviar soldados para hacer frente a estos niños?”, subrayó.

Mientras tanto, una reforma migratoria presentada por el presidente Barack Obama se encuentra bloqueada en el Congreso.

El mandatario estadunidense pidió al Congreso recursos especiales por 3 mil 700 millones de dólares para aumentar el número de agentes fronterizos y la vigilancia aérea de la frontera con México, así como para ampliar la capacidad de acogida y expulsión de los inmigrantes que ingresan ilegalmente.

Además, ha hecho varios llamados para que las familias centroamericanas no envíen a sus hijos a Estados Unidos, advirtiendo que serán deportados.

Barack Obama ha descrito la oleada de menores migrantes como “una situación humanitaria urgente”.

Y es que el aumento en el número de menores migrantes no acompañados en los últimos tres años ha ido en aumento: en 2011 el Departamento de Seguridad Interna (DHS, por sus siglas en inglés)  registró unos 8 mil ingresos ilegales, pero en lo que va de 2014 ese número se ha incrementado hasta los 57 mil, y se espera que el año termine con más de 60 mil menores indocumentados en Estados Unidos.

Lo anterior ha orillado a la administración de Obama a crear refugios provisionales en dos bases militares en desuso en Texas, California y Oklahoma.

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