Arabia Saudita: Latigazos por bloguear

MÉXICO, D.F. (apro).- Raif Badawi fue condenado a pagar una multa de un millón de riales (más de 250 mil dólares), purgar diez años de cárcel y recibir mil azotes, administrados en tandas de 50 cada viernes después de la oración.

Los latigazos se dan en la plaza pública, frente a la mezquita, de su pueblo Yedda, en Arabia Saudita.

Su delito: abrir un blog al que bautizó Free Saudi Liberals (Liberar a los Liberales Sauditas) y afirmar que debe existir una clara separación entre Iglesia y Estado.

Badawi es un intelectual reconocido internacionalmente. Ha obtenido los premios del PEN Club, de Reporteros Sin Fronteras (RSF) y el Aikenhead Award de la Sociedad Secular de Escocia.

Según el tribunal que lo juzgó, Badawi ofendió a la judicatura, le faltó el respeto a la policía religiosa y abrió una organización sin permiso. Para colmo, afirmó que el Islam es una religión que tiene el mismo valor que el judaísmo o el cristianismo.

La primera tunda de latigazos fue terrible. Alguien la grabó con un celular y la subió a Internet. Cuando el verdugo terminó, los habitantes del pueblo aplaudieron y gritaron: Alá akbar (Alá es grande).

El bloguero quedó tan lastimado que el médico de la prisión recomendó posponer la segunda ronda de latigazos, pues no aguantaría otro martirio y moriría debido a que las heridas de su espalda aún están abiertas. Esa fue la noticia que recibió como regalo en su 31 cumpleaños el 13 de enero. En cuanto el internauta sea dado de alta por los médicos, recibirá los flagelos restantes.

El Comité para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio, mejor conocido como policía religiosa o Mutawa, es una institución sagrada en Arabia Saudita. Vigila que los musulmanes cumplan con las estrictas reglas que impone la monarquía teocrática.

La Mutawa castiga todo lo que se considere conductas inmorales anti-islámicas. Está subordinada directamente al rey Abdulà. En Arabia Saudita no existe la libertad religiosa. La apostasía y las blasfemias pueden costar la decapitación.

Existe una estricta separación entre hombres y mujeres fuera del hogar. Las mujeres deben tener la cabeza y todo el cuerpo cubierto; mientras menos piel se exhiba, mejor. Algunas señoras incluso usan guantes. No pueden salir solas a la calle sin estar acompañadas de un hombre de su familia, no pueden manejar un coche. No hay cines, están prohibidas las películas.

La policía religiosa apalea a las personas que violan las reglas aunque sea en detalles, como el hecho de que un hombre se forme en la fila de las mujeres en un supermercado. Ello le sucedió al empresario inglés Peter Howarth-Lees el 2 de septiembre pasado. La Mutawa cuida la estricta observancia del ayuno durante el Ramadán, en la que ni siquiera se permite fumar.

La Mutawa inspecciona que nadie tenga en su poder discos de música, videos, alcohol o incluso muñecas como la Barbie porque “ofenden al Islam”.

La prostitución, la homosexualidad y el uso de drogas se pagan con la vida.

La policía religiosa vigila el tránsito, lo que dice la gente, el cómo se viste. Están prohibidos los productos color rojo por incitar al pecado. Todas las celebraciones no musulmanas están prohibidas. Para las mujeres está prohibido usar maquillaje o pintura de uñas. Hombres y mujeres no pueden hablar si no están casados, mucho menos salir juntos en la calle o restaurantes si no son parientes.

Todo lo que la policía religiosa considera brujería, magia o la práctica de otras religiones, se castiga con decapitaciones. Según Rusia Today en 2014 hubo 87 decapitaciones. Acompaña su información con el video de la decapitación de una mujer en La Meca el viernes 16. La agencia Reuters comentó que el gobierno saudita es más efectivo decapitando que el Estado Islámico (EI).

Las autoridades consideran que el contenido del blog de Badawi es altamente pecaminoso y blasfemo. El joven martirizado afirmó que sólo con una secularización de la vida pública, el país podría salir del subdesarrollo.

Ante la sentencia aplicada contra Badawi, la organización Amnistía Internacional (AI) reaccionó de inmediato y lanzó la campaña “Bloguear es malo para la espalda”, al tiempo que realiza acciones para su liberación.

El jueves 15, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas pidió al gobierno de Arabia Saudita que suspenda los castigos. Incluso, Estados Unidos criticó a su socio y aliado incondicional.

Según el Alto Comisionado de la ONU, los azotes constituyen un castigo cruel e inhumano, por lo que están prohibidos por las leyes internacionales de derechos humanos y en particular por la Convención contra la Tortura, un tratado ratificado por Arabia Saudita.

Ensaf Haidar, la joven esposa de Raif Badawi, obtuvo asilo en Canadá. Desde que fue encarcelado su marido y empezó el juicio en mayo pasado, ella pudo comunicarse telefónicamente con él. Ahora las autoridades sauditas se lo han impedido.

Ensaf comparó los latigazos a Raif con el ataque a la revista Charlie Hebdo, en el sentido de que ambos son víctimas de fundamentalismo islámico. No sabe cómo se encuentra su compañero de vida. Vio aterrada el video de su flagelación.

A diferencia del ataque contra los caricaturistas de Charlie Hebdo, el suplicio de Raif no viene de un grupo terrorista ilegal sino de la “justicia” de un Estado y es una condena emitida por un tribunal legalmente constituido y que supuestamente combate al terrorismo.

 

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