Niega Roger Arellano amenazas contra corresponsal de Proceso en Guerrero

Momento en que el exdiputado perredista amenaza a Ezequiel Flores. Foto: El Sur Momento en que el exdiputado perredista amenaza a Ezequiel Flores. Foto: El Sur

CIUDAD DE MÉXICO (apro). El exdiputado local perredista, Roger Arellano Sotelo negó haber amenazado de muerte al corresponsal de Proceso en Guerrero, Ezequiel Flores Contreras, al afirmar que el miércoles pasado no estuvo en Chilpancingo.

También, acusó al reportero de inventar el hecho para “hacer eco de la protesta”, en referencia a la manifestación que una veintena de trabajadores de diferentes medios de comunicación realizaron frente a la sede del Congreso local, al sur de la capital de la entidad, para exigir justicia por el asesinato de la periodista veracruzana Anabel Flores.

Esta mañana, el también exalcalde de Acapetlahuaya, señalado por sus presuntos nexos con la delincuencia, fue entrevistado en el espacio de noticias de la radiodifusora Capital Máxima donde se limitó a negar todo lo ocurrido ayer por la mañana.

“Nunca estuve en Chilpancingo, nunca pasé por el Congreso, tampoco tengo un Jetta azul y desconozco de dónde saca el reportero esos señalamientos de la amenaza de muerte”, afirmó Arellano Sotelo.

Ello a pesar de que existen pruebas de que al menos una decena de reporteros vieron al exdiputado local perredista acercarse en un auto a la protesta frente al Congreso y escucharon la amenaza de muerte que lanzó contra el corresponsal de Proceso.

Incluso, el periódico El Sur difunde una fotografía en su edición de este jueves donde se observa a Roger Arellano a bordo de su auto frente al reportero que aparece de espaldas en la imagen durante el momento del incidente registrado ayer por la mañana.

Al respecto, Arellano afirmó que él radica en el municipio de Acapetlahuaya y que solo viaja a Chilpancingo esporádicamente para revisar “gestiones” que dejó pendientes durante su periodo como diputado local en la pasada legislatura que fue del 2012 al 2015.

El perredista dijo que el miércoles pasado estaba en Acapetlahuaya, municipio ubicado en la zona norte de la entidad, cuando se enteró por familiares y amigos “que estaban tomando”, acerca de la noticia donde lo acusaban de amenazar de muerte a un reportero.

“Cuando yo supe la noticia, dije voy para allá (Chilpancingo). Le hablé a algunos compañeros periodistas y me dijeron ven a aclararlo brother. Tal vez no he sido santo de su devoción de Ezequiel Flores y yo creo que por eso saca las notas en Proceso o no sé si lo tomó para hacer eco de la protesta”, expresó Roger Arellano.

A pesar de los testimonios y evidencias, el exalcalde insistió en decir que el miércoles por la mañana no estuvo en Chilpancingo y mucho menos había pasado en un auto azul marino tipo Jetta frente al Congreso y, en consecuencia, eran una mentira los señalamientos sobre la amenaza de muerte contra Ezequiel Flores.

Arellano recordó que en 2012, el semanario Proceso publicó un reportaje de Ezequiel Flores titulado “Guerrero: Contagio narco de autoridades” donde se advierten los presuntos nexos de perredistas de la zona Norte, entre ellos Roger Arellano, con el grupo delictivo La Familia.

Al respecto, dijo que la información que fue confirmada en su momento por el exgobernador Ángel Aguirre, tuvo como propósito dañar su imagen por un tema de “publicidad o para vender más la revista”.

Arellano aseguró que en ese entonces abordó al reportero para reprochar el hecho de la siguiente manera:

“Oye Cheque es injusto y no se vale que me estés calumniando de esa manera, si tienes pruebas preséntalas ante las autoridades pero no se vale que nos estés metiendo en ese rollo porque pones en riesgo a mi familia”.

No obstante, el exdiputado local dijo sin explicar el motivo, que decidió no enviar una carta a la edición del semanario Proceso para deslindarse de los señalamientos públicos que existen en documentos oficiales sobre sus presuntos nexos con la delincuencia.

“Nuca le reclamé, tal vez eso fue lo que le ofendió en ese momento, no se lo hice como amenaza, solo le dije que cuidara los comentarios en la revista”, expresó Roger Arellano para justificar el hecho de no proceder legalmente contra la información difundida hace cuatro años.

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