Por la buena o por la mala, la naturaleza nos va cobrar lo que pasa en el planeta: Carabias

Antonio Guterres enfatizó que el mundo “enfrenta una amenaza existencial directa” y el “mayor desafío” de la época.Foto: AP / Seth Wenig Antonio Guterres enfatizó que el mundo “enfrenta una amenaza existencial directa” y el “mayor desafío” de la época.Foto: AP / Seth Wenig

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El cambio climático y la pérdida de la biodiversidad son dos de los grandes retos que deberán abordarse en el siglo XXI “o no veremos a nuestro planeta como lo conocemos hoy, si es que alguien lo ve”, alertó Julia Carabias, exsecretaria de Medio Ambiente.

Por la buena o por la mala, señaló la también académica de la Facultad de Ciencias (FC) de la UNAM, la naturaleza “nos va a cobrar lo que está ocurriendo en el planeta” que en los últimos 20 años ha sufrido, como nunca antes, de la intervención humana en su funcionamiento.

“No significa que se extinguirá, que la Tierra se va a colapsar, pero sí se transformará, y no sabemos cómo. Esa predicción de futuro no se tiene, pero hay suficiente evidencia para decir que cambiará sustantivamente”, dijo durante la primera sesión del seminario “Rafael Martín del Campo”, organizado por académicos del Laboratorio de Vertebrados Terrestres de la FC.

“No hay antecedentes de intervención humana en el funcionamiento de nuestro mundo como la ha habido en los últimos 20 años. Se sabe que los fenómenos referidos son parte inherente de la evolución del planeta y de la vida, pero nunca antes como en esta etapa de la historia el impacto había sido de tal magnitud, frecuencia y velocidad. De ese modo, la vida cambiará, y la principal especie alterada será la humana”, señaló la especialista.

De continuar la tendencia actual en el aumento de la temperatura del planeta, añadió, la vida no podrá mantenerse como está.

Carabias explicó que existe una correlación entre la acumulación de bióxido de carbono, que se eleva, y el aumento de la temperatura en el orbe. También hay evidencia de que ésta ya se alteró: en el siglo XX se registraron incrementos de entre 0.5 y hasta cuatro grados en ciertas partes de la Tierra, precisó la experta.

El consumo de combustibles fósiles, abundó, es el principal factor de generación de gases de efecto invernadero. Entre 1850 y 1970 la población se triplicó, pero en ese lapso el consumo de energía se incrementó 12 veces.

A ello se suma la deforestación, que también es la primera causa de pérdida de biodiversidad, y la forma en que se dispone de los residuos sólidos. Esos cambios se reflejan en un incremento de fenómenos meteorológicos extremos, como huracanes o sequías, a los cuales México es muy vulnerable, recalcó.

La deforestación se registra sobre todo en el trópico y en las selvas de América Latina y México, por desgracia, tiene uno de los primeros lugares, subrayó la científica. Según la experta las selvas son sitios clave, porque en ellas se concentra cerca del 70% de la flora y fauna.

En México, dijo, hoy 40% de los anfibios y 25% de los mamíferos están amenazados, expuso la académica.

Y advirtió que a consecuencia del cambio climático, en México los ecosistemas que más se modificarán serán los bosques de pino y abeto por arriba de los dos mil 800 metros de altura, además de los de niebla, así como los arrecifes.

Carabias sostuvo que el establecimiento de áreas protegidas, el manejo forestal sustentable o el
pago por servicios ambientales son acciones necesarias, “pero si no se ponen en una lógica armónica de planeación, sirven para poco o nada”.

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