Lleva el GIEI a Suiza y Alemania sus conclusiones sobre el caso Ayotzinapa

Integrantes del GIEI en la presentación de su informe final sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Foto: Octavio Gómez Integrantes del GIEI en la presentación de su informe final sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Foto: Octavio Gómez

BERLÍN (apro).- El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) está convencido de que el caso de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa se puede esclarecer y conocer el paradero de los jóvenes estudiantes, siempre y cuando el gobierno mexicano tenga la voluntad para hacerlo.

En entrevista con Apro Claudia Paz y Paz y Carlos Beristain dicen estar satisfechos con el trabajo realizado por el GIEI pero al mismo tiempo se confiesan frustrados pues, revela uno de ellos, sienten que pudieron haber avanzado mucho más en las investigaciones pero no se les permitió.

Además, coinciden ambos, temen por la seguridad de los familiares de las víctimas.

A dos meses de haber concluido el mandato del GIEI para investigar y proporcionar asistencia técnica al gobierno mexicano en la búsqueda de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, los dos miembros del grupo presentaron en Suiza y Alemania los hallazgos y conclusiones de sus trabajos.

Primero, en Ginebra ante el Comité y Grupo de Trabajo contra la Desaparición Forzada de Naciones Unidas y luego en Berlín ante representantes del Ministerio de Asuntos Exteriores del gobierno alemán, así como ante parlamentarios del Bundestag.

“Recibimos reiteradas invitaciones para presentar las conclusiones de nuestro trabajo. Hay mucho interés acá (en Europa) de que el caso se esclarezca y, sobre todo, por conocer qué es lo que viene luego de nuestro de trabajo y fue hasta ahora que pudimos hacerlo”, explica Paz y Paz.

Así tanto en Ginebra como en Berlín los expertos presentaron un resumen del caso, su complejidad y plantearon cuáles serían los posibles niveles de participación de las distintas autoridades mexicanas, así como los límites que enfrentaron en el desarrollo de sus investigaciones, especialmente a partir de enero de este año.

“Planteamos lo importante que es esclarecer en su totalidad los hechos, sobre todo lo referente al nivel de responsabilidad de las fuerzas públicas que estuvieron presentes la noche de los sucesos y planteamos cuestiones como que identificamos en el informe 17 casos de procesados con fuertes evidencias de que habían sufrido tortura. Señalamos que para nosotros es muy importante que hechos de este tipo queden aclarados”, narra Paz y Paz.

Sus recomendaciones, ignoradas

Beristain y su colega señalan que sus interlocutores europeos, por su parte, mostraron un amplio interés sobre la evolución que tendrán las investigaciones y la conformación, como parte de éstas, del mecanismo de seguimiento que vigilará el cumplimiento de las recomendaciones hechas por el GIEI.

–Son ya dos meses de que concluyeron el trabajo. ¿Observan en todo este tiempo que el gobierno mexicano esté atendiendo las recomendaciones que hicieron?

–Pues al menos no hemos tenido conocimiento directo de lo que pasa. Sólo sabemos del documento señalado por la Procuraduría General de la República (PGR) como el libro blanco sobre el caso que representa además una mala noticia porque en éste se vuelve a reproducir la historia anterior del caso, señala Beristain.

–¿No sé incluyó el trabajo de ustedes?

–Se habla de nuestro informe y se dice que está incorporado a la investigación pero la narrativa de los hechos no cambia. Se sigue planteando la historia del basurero como una verdad y que los normalistas fueron confundidos en un ataque vinculado al crimen organizado. Y creemos que esa es una mala señal porque la PGR no solo tiene que dar señales de que efectivamente incorporó nuestro informe en las investigaciones, sino cambiar la narrativa y transformar la investigación. Pero no lo hace.

Cuestionado sobre el sentir del grupo una vez que concluyeron su trabajo Beristain no duda en expresar su satisfacción por el resultado de sus investigaciones. Sin embargo, revela que también existe frustración dentro del grupo porque pudieron haber logrado más, pero no se les permitió.

“Estamos orgullosos y satisfechos del trabajo por la profundidad con que lo hicimos y por el acompañamiento de víctimas que tuvimos. Además demostramos que un mecanismo independiente, con un trabajo en tiempo real es un aporte muy importante en investigaciones de este tipo.

“Pero por otra parte estamos frustrados porque pudimos haber avanzado más en otras cosas y no se nos dejó”, dice.

–¿Como en qué cosas?

–No se nos permitió entrevistar a los miembros del 27 batallón que se encontraban presentes en la escena del crimen esa noche. Tampoco tuvimos acceso a la documentación militar ni del Cisen producida ese día y no pudimos volver a entrevistarnos con los inculpados una segunda vez.

Además de que luego de enero se trató de volver atrás en la investigación retomando la tesis del basurero, dice.

Y menciona Beristan un factor decisivo: se rompieron los acuerdos básicos y de confianza que tenían con la PGR.

Explica: “Se acordó hacer un peritaje extra, mixto, para tener otro que ayudara a la PGR a convencerse de lo que ya todos estábamos convencidos (que los jóvenes no fueron incinerados en el basurero de Cocula). Sin embargo, la PGR manipuló los resultados de esa investigación porque hizo una presentación pública con resultados preliminares, que no estaban recogidos en el acuerdo de colaboración, sin avisarnos y sin nuestra autorización. Con ello rompieron las bases y confianza que requiere cualquier mecanismo básico de colaboración”.

Por su parte Paz y Paz reconoce que durante el primer mandato y los primeros meses del segundo hubo apertura de parte del gobierno mexicano. Sin embargo, ésta se acabó durante los últimos meses.

–¿Se sintieron maltratados?, se le pregunta.

–Creemos que si bien al principio hubo una apertura, al final esos espacios se cerraron. Por ejemplo, nunca se nos negó directamente la posibilidad de un segundo encuentro con los presuntos perpetradores pero la verdad es que nunca se facilitó éste.

“Otro ejemplo: de la serie de recomendaciones que hicimos a la PGR hasta el 15 de marzo sólo estaban cumplidas 50% de éstas y una semana antes de concluir nuestro mandato es que se tomaron más de 60 declaraciones testimoniales, a las que por supuesto ya no tuvimos acceso”.

Paz y Paz también señala que no recibieron el respaldo público del Estado mexicano que el GIEI les pidió expresamente luego de la campaña de desprestigio que sufrieron los integrantes del grupo a principios de año.

“Pedimos que hubiera un pronunciamiento de Estado dándonos su respaldo y tampoco lo hubo”, asegura.

–Ustedes dicen estar convencidos de que el caso se puede aclarar. ¿Qué falta para hacerlo?

–Voluntad. Respecto a las diligencias, es muy importante que el caso se investigue en su contexto. El contexto de Iguala ya había estado documentado por un informe oficial del estado mexicano. Los hechos ocurrieron en un lugar donde hay sembradíos de amapola, donde hay laboratorios en los que se procesa heroína, donde también está documentado que se utilizan autobuses para el trasiego de drogas al norte. Sin embargo esta parte de la información que es tan importante porque podría explicar el móvil de estos hechos no se encuentra dentro de la investigación.

“Pedimos que se solicitara esta información a Estados Unidos, al Departamento de Justicia y no se pidió sino hasta el 13 de marzo. Para cuando la respuesta llegue, nosotros ya no estamos en funciones”.

Familiares de los 43, en el desamparo

Aunado a todo esto, existe la preocupación de parte de los expertos por los familiares y padres de familia de las víctimas de Ayotzinapa, pues sin el cobijo del GIEI quedarán nuevamente desamparados.

“Desde un principio de les quiso criminalizar y estigmatizar. Tal actitud cambió un poco durante nuestros mandatos, pero al final del segundo se recrudeció una campaña contra ellos, lo cual representa una seria amenaza en su contra”, alerta Beristain.

Por todo ello, ambos expertos dicen estar a la expectativa de la conformación del mecanismo de seguimiento que negocian en este momento la CIDH y el gobierno mexicano, el cual, dicen, tendría que quedar conformado pronto.

Y aunque los dos saben que no cuentan con las preferencias del gobierno, no descartan que pudieran participar en este nuevo mecanismo. “Nadie mejor que nosotros conoce el caso luego de dos periodos de trabajar en él. Hemos hecho saber a la CIDH que toda la experiencia e información que tenemos podemos trasladarla al nuevo mecanismo”, dice convencida Paz y Paz.

Pero mientras eso suceda, los integrantes del GIEI seguirán acudiendo a todo foro que los busque para conocer el resultado de sus investigaciones a pesar de las presiones que hubo de parte del gobierno mexicano para que no lo hicieran.

“Hubo muchas presiones en aquel momento para que no lo hiciéramos. Se nos dijo siempre que dejáramos esas visitas para más adelante, para cuando termináramos nuestro mandato”, asegura.

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