Pese a todo, Trump será candidato

Donald Trump durante un mitin en Illinois. Foto: AP / Seth Perlman Donald Trump durante un mitin en Illinois. Foto: AP / Seth Perlman

No habrá “rebelión” en las filas republicanas durante la Convención que su partido realizará esta semana en Cleveland, Ohio. Resignados, sus dirigentes y delegados mostrarán “unidad” en torno a la candidatura presidencial del polémico empresario Donald Trump, quien hizo un par de concesiones que aplacaron los ánimos republicanos: nombró como su compañero de fórmula a Mike Pence, gobernador de Indiana; e hizo suyos los temas más conservadores plasmados en la plataforma del partido, en la que sólo pudo imponer una de sus obsesiones: la construcción del muro a lo largo de la frontera con México.

WASHINGTON (Proceso).- Con pragmatismo, resignación y sin sus figuras políticas de renombre, los líderes del Partido Republicano unieron filas para ungir esta semana al multimillonario Donald Trump como su candidato presidencial y como apuesta inevitable para derrotar a la demócrata Hillary Rodham Clinton.

Con una plataforma política conservadora y con Mike Pence, gobernador del estado de Indiana, como candidato a la Vicepresidencia, los republicanos aceptarán a Trump como abanderado presidencial en medio de la incertidumbre respecto del futuro inmediato de su partido en el Congreso federal.

“No tienen alternativa, los líderes del Partido Republicano tendrán que aceptar a Trump para enfrentar a Clinton; será el primer candidato presidencial que no comulga con su mantra de políticas conservadoras”, dice en entrevista Lara Brown, especialista en temas electorales de la prestigiosa Universidad George Washington.

La atípica Convención Nacional del Partido Republicano que se celebrará del lunes 18 al jueves 21 en Cleveland, Ohio, enfrenta amenazas de manifestaciones callejeras que corren el riesgo de tornarse violentas. Los republicanos quieren mostrar unidad en torno a su candidato. Sin embargo, el ambiente refleja un resquebrajamiento.

En junio de 2015, cuando arrancó el proceso de elecciones primarias, parecía imposible que Trump –polémico multimillonario, racista y vanidoso– ganara la candidatura presidencial de los republicanos.

“Los líderes republicanos están desesperanzados; quisieran que Trump no fuera su candidato, pero lo es. Lo aceptan porque ya no tienen otra salida. Una revuelta para elegir a otro candidato en Cleveland los destruiría como partido, porque enviaría un mensaje de crisis a sus correligionarios”, dice Brown a Proceso.

La decisión de Trump de nombrar a Pence como su compañero de fórmula es una concesión del empresario al Partido Republicano con el propósito de ofrecer a los electores estadunidenses un gobierno basado en el pragmatismo de políticas reales y tradicionales, sobre todo en materia económica.

Pence, representante del sector más conservador del Partido Republicano, enarbola la oposición a temas como la legalización del aborto, los matrimonios entre personas del mismo sexo, la ampliación de programas de beneficencia pública y subsidios a los desempleados.

La elección de Pence como vicepresidente es la oferta que Trump hace al sector ultraconservador del partido, que no lo quiere porque no comulga con sus ideas ni sus ideales; es una táctica para atraer el voto de este sector, sostiene Brown, directora interina de la facultad de Políticas Públicas en la Universidad George Wa­shington y exasesora en asuntos de educación pública en el gobierno de Bill Clinton.

“Se podría decir que Trump es un conservador artificial. No es un conservador de cepa y con Pence como su compañero de campaña quiere compensar eso que no es y que es un requerimiento obligatorio en el sector conservador del partido”, abunda Brown.

En la Convención Nacional Republicana participan los delegados electorales de ese partido provenientes de los 50 estados del país. La mayoría se ha resignado a que Trump sea su candidato. Y a ello ha contribuido la inclusión de Pence como candidato a vicepresidente y una plataforma política en la que abundan las posiciones conservadoras. De hecho, sólo una de las propuestas del empresario fue incluida en el documento: la construcción del muro en la frontera con México destinado a contener el flujo de inmigrantes indocumentados y de drogas y el cual, según promete Trump, sería financiado por el gobierno de México.

Violencia latente

En medio de la crisis por la división racial que afecta en estos momentos a Estados Unidos, las autoridades han desplegado a más de 5 mil agentes de seguridad con el propósito de controlar las manifestaciones callejeras en Cleveland convocadas en rechazo de Trump y sus posiciones, como la de cerrar la frontera con México y deportar a unos 11 millones de inmigrantes indocumentados, amén de su explícito desprecio por las minorías étnicas y las mujeres.

Grupos defensores de inmigrantes indocumentados, líderes de las comunidades hispana, afroamericana y asiática y organizaciones de mujeres que se oponen al empresario, se plantarán durante toda la Convención en los alrededores del Centro de Convenciones de Cleveland para denunciar “el fascismo” de Trump.

Esas manifestaciones preocupan a los dirigentes del Partido Republicano. Les inquieta que el racismo de Trump genere anticuerpos electorales para sus candidatos al Congreso federal.

Junto con la elección presidencial, en los comicios del 8 de noviembre se definirá la composición del Congreso federal. Estarán en juego las 435 curules de la Cámara de Representantes y 34 de las 100 que integran a la Cámara de Senadores.

Actualmente los republicanos tienen el control en ambas cámaras. En la de Representantes cuentan con 247 asientos, frente a 187 de los demócratas. En el Senado cuentan con 24 de los 34 lugares sujetos a elección. Los demócratas necesitarán ganar a los republicanos cuatro o cinco de las curules del Senado en la elección de noviembre para arrebatarles el control de la Cámara Alta.

Los dirigentes del Partido Republicano temen que el odio que Trump ha generado entre las minorías étnicas, especialmente la hispana, derive en votos a favor de los candidatos demócratas al Congreso federal, sobre todo en el Senado, y que ello cambie el mapa de la representación política en el Capitolio.

Las leyes de Ohio, que favorecen la venta de armas y que permiten a los ciudadanos con “licencia y autorización” portar sus armas en las calles de Cleveland, son un mal augurio: podría resultar en el choque de quienes apoyan y los que se oponen a Trump.

De hecho, varios de los 2 mil 472 delegados republicanos que asisten a la Convención de Cleveland portarán sus armas en las calles y prometieron ir con su pistolas a “observar” las manifestaciones en contra de su candidato. No obstante, el Servicio Secreto prohibió la entrada de cualquier tipo de armas al Centro de Convenciones con el objetivo de garantizar la integridad física de su candidato presidencial, su compañero de fórmula y de todos los asistentes a la “fiesta republicana”.

Desaires

Hasta hace un mes las encuestas indicaban que si Trump era candidato presidencial, sería derrotado en las urnas. Ante ello, los líderes del Partido Republicano hablaban en privado de la posibilidad de que en Cleveland los delegados eligieran a un candidato emergente. La elección de Pence como compañero de fórmula y la inclusión de todos los temas del sector conservador en la plataforma política, anularon esa posibilidad.

No obstante, la unidad de los republicanos en Cleveland en torno a la candidatura de Trump no será total. La ausencia de sus figuras políticas más representativas en Cleveland expone las inconformidades con la candidatura del empresario.

A la Convención Republicana no asistirán los expresidentes Bush, padre e hijo, ni el más reciente candidato presidencial, Mitt Romney. Tampoco políticos de renombre como Marco Rubio ni Jeb Bush, entre muchísimos otros.

Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes y Mitch McConnel, líder de la mayoría en el Senado, estarán en Cleveland porque no tienen alternativa. Su ausencia enviaría un mensaje de división y derrotismo ante la candidatura presidencial de Clinton.

Trump y sus asesores políticos escogieron a los oradores que desfilarán en Cleveland antes de que el jueves 21 sea aclamado por votación oral entre los delegados. Entre los oradores destacan artistas y deportistas como la golfista Natalie Gulbis y el exmariscal de campo de futbol americano, Tim Tebow.

Pocos son los políticos de peso que hablarán en la convención con el propósito de destacar las cualidades de Trump para ser presidente, entre ellos estarán –además de los citados Ryan y McConnel–, Rudolph Giuliani, exalcalde Nueva York; el senador Tom Cotton; Reince Priebus, presidente del Comité Nacional del Partido Republicano; y Newt Gingrich, expresidente de la Cámara de Representantes.

También será orador el afroamericano Jamiel Shaw, quien hablará de la importancia de construir el muro en la frontera con México y de deportar a todos los inmigrantes indocumentados. Trump eligió a Shaw para hablar de este tema porque en 2008 su hijo fue asesinado por un inmigrante indocumentado.

En la Convención Nacional Republicana el ungimiento de Trump implicará su aparente conversión ideológica: de “liberal” a “conservador”. Sus asesores de campaña adelantaron que su candidato, al aceptar la nominación, hablará de revocar todas las políticas liberales promulgadas por Barack Obama.

Larga es la lista de acciones que en ese sentido Trump ha prometido: anular la reforma al sistema de salud pública; bajar los impuestos a los ricos y a las empresas; revisar y en su caso revocar acuerdos comerciales internacionales; declarar la guerra sin cuartel al terrorismo, en especial contra el Estado Islámico; abandonar las reglas de la diplomacia en aras de “la defensa de la seguridad nacional de Estados Unidos” y para ello utilizar sin mayores reparos la fuerza bélica en otros países…

Y más: romper relaciones con países que, según Trump, Estados Unidos debe golpear, como Irán o Corea del Norte; expulsar a los inmigrantes indocumentados; proteger los principios religiosos y demonizar a quienes favorezcan el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo; mantener e incluso ampliar las leyes que permiten la venta indiscriminada y sin regulaciones de todo tipo de armas; y pedir sin dilación el amurallamiento y militarización de la frontera con México.

La Convención de Cleveland tomó mayor relevancia con la decisión de Trump de nombrar a Pence como su compañero de fórmula, pero también por el resultado de la más reciente encuesta sobre la preferencia electoral de los estadunidenses.

El jueves 14 la cadena de televisión CBS y el periódico The New York Times dieron a conocer un sondeo en cual Trump y Clinton se encontraban empatados en la contienda por la Casa Blanca: 40% de los entrevistados dijo que votaría por Trump y otro 40% por Clinton.

Esta encuesta, llevada a cabo por dos medios de gran influencia nacional, es la primera que coloca al tú por tú a Trump y Clinton.

Aunque faltan poco más de cuatro meses para las elecciones del 8 de noviembre, el Partido Republicano en Cleveland tendrá que mostrar no sólo un espíritu de unidad en torno a la candidatura de Trump, sino endosar su discurso triunfalista, ególatra y belicoso. De lo contrario –consideran analistas políticos– corre el riesgo de que los electores opten por Clinton.

La mayoría de los sondeos previos al de CBS y The New York Times daban a Clinton como favorita para ganar la Casa Blanca. Varias de estas encuestas reflejaron otro aspecto interesante: que para los electores estadunidenses Clinton y Trump son posiblemente los peores candidatos a la Presidencia en la historia de Estados Unidos; y que de entre los dos, ganará el menos peor.

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