Nobel de Economía renuncia a investigación de #PanamaPapers por “censura”

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En respuesta a las restricciones para definir de forma independiente el alcance de su trabajo, el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz y el experto anticorrupción suizo Mark Pieth anunciaron este viernes su renuncia al Comité Independiente de Expertos, creado por el gobierno de Panamá para evaluar las prácticas financieras del país centroamericano.

La comisión dirigida por Stiglitz fue creada en abril pasado, tras la filtración de documentos de un bufete panameño especializado en crear compañías en paraísos fiscales, en un escándalo conocido como #PanamaPapers.

De acuerdo con un despacho informativo de la agencia Reuters, Stiglitz y Pieth difundieron un comunicado en el que indicaron al gobierno del presidente panameño, Juan Carlos Varela, que las restricciones para definir de forma independiente el alcance de su trabajo y hablar libremente con la seguridad de que su reporte final sería publicado, eran “equivalentes a la censura”.

“Está claro que hay puntos de vista divergentes entre el gobierno y los inicialmente acordados por el Comité Independiente en relación con la transparencia y el alcance de la labor del comité, y estas divergencias han dado lugar a divergencias irreconciliables entre sus miembros sobre cómo proceder, tanto al contenido, el alcance y la transparencia del trabajo del comité”, subrayaron.

Posteriormente la cancillería de Panamá emitió una declaración en la que lamentó la salida de los expertos y señaló que el gobierno los había autorizado a publicar su reporte cuando lo estimaran necesario.

“Lamentando la salida de Joseph Stiglitz y Mark Pieth, el gobierno panameño entiende ambas renuncias como diferencias internas sobre las cuales no va a intervenir. Aun así, cabe agradecer el trabajo y recomendaciones realizadas”, apuntó la cancillería del país centroamericano.

Desde abril pasado, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) reveló el escándalo de los #PanamaPapers basado en 11.5 millones de documentos provenientes del gabinete Mossack Fonseca, que condujeron a la apertura de investigaciones en varios países y a la renuncia de diversos personajes, entre ellos el primer ministro islandés.

Los archivos de la firma panameña fueron entregados por una fuente anónima al diario alemán Süddeutsche Zeitung, que los compartió con el ICIJ. Éste, a su vez, organizó el mayor proyecto de colaboración periodística en la historia, involucrando a 109 medios del mundo, entre ellos Proceso.

El pasado 3 de abril, proceso.com.mx publicó un reportaje con el título “Las entrañas de Mossack Fonseca, la reina de las offshore”, donde destaca que los más de 11 millones de documentos obtenidos por el ICIJ –correos electrónicos, cuentas bancarias y archivos de clientes– representan el trabajo interno de Mossack Fonseca durante cerca de 40 años, desde 1977 hasta diciembre de 2015.

Revelan los bienes offshore de individuos y compañías originarios de más de 200 países.

Exhiben, un ejemplo tras otro, las acciones ilegales o poco éticas de sus clientes y retratan al despacho como una compañía dedicada a actuar como guardián de los secretos de sus clientes, incluso de los que fueron señalados como ladrones, integrantes de la mafia, narcotraficantes, políticos corruptos o evasores de impuestos.

Y los documentos demuestran que el negocio ha sido bueno.

Hoy se considera que Mossack Fonseca es uno de los cinco mayores vendedores de secrecía offshore. Tiene más de 500 empleados y colaboradores en más de 40 filiales repartidas en el mundo. Entre ellas, tres se encuentran en Suiza y ocho en China. En 2013, las facturas que emitió se elevaron a 42 millones de dólares.

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