El fin del monopolio de la Bolsa Mexicana de Valores

El monopolio de la Bolsa Mexicana de Valores llega a su fin, pues un nuevo actor empezará a funcionar en breve: la Bolsa Institucional de Valores (Biva). Dos de los personajes que encabezan el proyecto de esta nueva casa bursátil explican a Proceso los beneficios de que México, ubicado en el lugar número 15 de las economías del mundo, se diversifique en ese rubro, lo cual, afirman, fortalecerá el mercado interno. Consideran que esta medida es indispensable para enfrentar los tiempos aciagos que augura la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La competencia entre dos o más bolsas de valores en México es “prácticamente inminente”, pues está por autorizarse la Bolsa Institucional de Valores (Biva).

En efecto, la Comisión Federal de Mejora Regulatoria revisa el borrador de un nuevo decreto que establece las reglas de operación y de intercambio de información, así como la creación de comités de vigilancia dentro de dos o más bolsas de valores para el país.

El borrador de este proyecto –elaborado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y del cual Proceso tiene copia– prácticamente le pone punto final al monopolio que durante décadas tuvo la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) y señala distintas disposiciones para “procurar la igualdad entre los participantes” del mercado bursátil, establece “normas relativas a revelación de información, controles en los sistemas informáticos y seguridad de la información que manejan las bolsas de valores”.

Esta nueva regulación ordena la creación de un “comité de vigilancia de las bolsas” que deberá determinar “los hechos que generarán reportes de alertas” e incluye un amplio apartado sobre la “conducta de negocios” que obligará a las bolsas de valores a abstenerse de establecer cualquier arancel o reembolso que pudiera “generar conflictos de interés o prácticas contrarias a los sanos usos bursátiles entre sus participantes” y “comprometer la viabilidad financiera de su modelo de negocios o afectar la prestación de sus servicios”.

Ordena también la elaboración de planes de acción y operación frente a “contingencias operativas” que obligarán a crear “sistemas o canales de comunicación con las casas de bolsa, con el público en general, con las contrapartes centrales de valores”, entre otros.

Además prevé la creación de un “contralor normativo” en las bolsas de valores, que sea “independiente” de las áreas de operación, administrativas, de auditorías y de sistemas.

La publicación en el Diario Oficial de la Federación de esta nueva normatividad tendrá lugar en las próximas semanas y corre en paralelo con la autorización de la concesión que debe otorgar la SHCP a la nueva Biva, operada por Central de Corretajes (Cencor), dirigida por Santiago Urquiza (Proceso 2098).

“Cencor lleva 25 años en el sector financiero, desarrollando plataformas de negociación. La nueva bolsa de valores no era ajena a nuestro proyecto. Es una cuestión de integración vertical. En estos 25 años hemos creado infraestructura para mercado de valores en más de ocho países”, afirma Fernando Pérez Saldívar, director del proyecto Biva.

Entrevistado por Proceso, relata que la primera solicitud para tener la concesión de Biva se presentó el 29 de octubre de 2015 ante la SHCP. Por otro lado, niega cualquier vínculo o relación con los dos últimos titulares de la dependencia federal, Luis Videgaray y José Antonio Meade, y afirma que no hay riesgo para los capitales del Fondo Nacional de Pensiones de Pensionissste que participan en el Certificado de Capital de Desarrollo (CKD) número 4, que aportó los 450 millones de pesos que faltaban para arrancar el proyecto de la nueva bolsa de valores.

Pérez Saldívar desestima el riesgo de que una nueva bolsa “fragmente” el mercado bursátil mexicano, como advirtió el estudio Estado del mercado de capitales mexicanos, realizado por Equity Research Desk LLC, a petición de la BMV.

En contraparte, el responsable de Biva menciona que ellos tienen en su página institucional más de 50 estudios de universidades extranjeras y mexicanas que hablan de la necesidad de más bolsas de valores.

“Tan solo aporto un dato: México es la economía número 15 del mundo, y las 14 que nos anteceden tienen más de una bolsa de valores. Caso extremo es el de Estados Unidos, que tiene 13. Canadá tiene cinco. Brasil es la excepción. Hay un intento de proyecto que lleva mucho más tiempo que el nuestro, pero ahí se han encontrado con problemas de índole político”, puntualiza Pérez Saldívar.

–Con la nueva regulación, ¿habrá fungibilidad de valores? ¿De qué se trata este concepto?

–Es muy buen tema. Nosotros vamos a tener un registro secundario de todas las emisoras que cotizan en la bolsa de valores desde el primer día. Cualquier valor podrá ser negociado en Biva o en la BMV. A eso se le llama fungibilidad: que los valores puedan cotizar en una u otra bolsa. Aquí el beneficio primario es para el emisor, para la empresa, porque sus valores se cotizarían en ambas bolsas.

–¿No hay riesgo de canibalizar el mercado?

–No. Las empresas simplemente tendrán la opción de listar sus valores escogiendo entre dos o más bolsas.

–¿La fungibilidad no existía en México?

–Existe en donde hay dos o más bolsas de valores. Por ejemplo, en Estados Unidos tú puedes comprar acciones de Apple o Facebook en cualquiera de las 13 bolsas. Este es un mecanismo muy eficiente para el mercado de valores.

Los CKD y Pensionissste

–¿El dinero para crear Biva proviene de esta figura conocida como Certificados de Capital de Desarrollo (CKD)?

–No. Nosotros solicitamos la concesión con el propio capital de Cencor desde octubre de 2015. El proyecto creció en tamaño y en necesidades de financiamiento. Con una firma de inversión buscamos a otros socios. Queremos que el capital siempre sea mexicano. Cencor es cien por ciento mexicano. El fondo de capital privado que encontramos es mexicano.

“La inversión no va a ser a nivel de Biva sino de la holding, que es Cencor. Esto hace que el riesgo del capital privado sea mucho menor. Uno más de los negocios será la nueva bolsa de valores.”

–¿Es una derivación natural del modelo de negocios de Cencor?

–Sí. Yo le llamo integración vertical, porque era la plataforma que nos faltaba para dar un servicio integral al sistema financiero mexicano.

–¿Qué son los CKD?

–Son títulos de valor que están perfectamente acreditados. Es el mecanismo a través del cual la Consar (Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro) les permite a las siefores (sociedades de inversión especializada en fondos para el retiro) hacer inversiones. Para esto tienen límites preestablecidos.

“El fondo que aportó los 450 millones de pesos de capital, ese CKD 4, tiene inversionistas nacionales e internacionales institucionales, ya tiene recursos por el orden de 3 mil millones de pesos. La inversión que está realizando en Cencor es de menos de 15% del valor total de ese fondo.

“Esto te habla de una gran diversificación de los recursos y todos los fondos de capital privado de prestigio, que hay muchos, tienen un proceso muy minucioso de selección de sus inversiones. Es un escrutinio muy alto. Revisaron todos nuestros números. Están invirtiendo en un negocio en marcha.”

–¿No es muy poco una inversión de 450 millones de pesos?

–No es que el proyecto sólo requiera 450 millones de pesos; es que Cencor ya ha invertido una buena cantidad de recursos. Esos 450 millones son lo que nos hacía falta para terminar de financiar este proyecto.

–¿El temor de que los fondos de Pensionissste participen en el CKD es legítimo?

–No es nueva esta posibilidad. Todas las inversiones en CKD de todas las siefores que existen en México están ahí por muchos años. Si hablamos del dinero de las pensiones, si este dinero se invirtiera exclusivamente en bonos gubernamentales, sería mucho más insuficiente de lo que hasta hoy es. El porcentaje del total es muy pequeño. Sólo el CKD de LIV Capital invertirá 15% de sus fondos en Cencor para el proyecto de Biva.

–¿Pero existe un riesgo de que se inviertan en una nueva bolsa de valores?

–Toda inversión en renta variable implica un riesgo, pero en contra viene acompañado de un rendimiento mayor, con un riesgo mitigado por la gran fragmentación. Los manejadores de fondos de pensiones hacen un escrutinio muy minucioso de las compañías en las que deciden invertir. De igual forma, las siefores tienen un proceso muy institucionalizado. Diría que no es un riesgo, es una oportunidad, y bien diversificados los resultados, dan rendimientos muy positivos para los afiliados.

El factor Trump

En la entrevista con Proceso participa también el director general de Cencor, Santiago Urquiza, quien insiste en que “éste es un proyecto de largo alcance y representa un cambio estructural muy importante en el mercado de valores mexicanos. Toca intereses, como en todo, pero forma parte de la competencia que estableció la reforma financiera.

“Todo esto nos ayuda a levantar las empresas e ir a etapas superiores con capital mexicano. Esto es importantísimo. Que nuestras empresas crezcan aquí y el capital se quede aquí. Queremos empresas mexicanas que se queden en México.”

–¿Hay mercado para esta nueva bolsa?

–Sí hay mercado, sí hay fondos. Este mercado institucional es importantísimo: afores que inviertan en nuevos proyectos, en renta variable, tanto en bolsa como en otros. Ha sido un círculo virtuoso: invierten en renta variable, generan empleo, generan beneficios para sus agremiados. Nosotros vamos a apoyar en una segunda bolsa para que crezca el mercado.

Urquiza y Pérez Saldívar destacan que el temor inicial de la BMV se ha transformado en los últimos meses. Hay, dice, más coordinación e intercambio de estrategias.

“Debemos sumarnos a la BMV para la promoción del mercado bursátil. Lo que queremos es que el mercado crezca”, afirma Urquiza.

–¿El factor de Trump en Estados Unidos y los riesgos para el Tratado de Libre Comercio benefician o afectan este proyecto bursátil?

Contesta Urquiza: “Creo que hay mejores condiciones. Hoy más que nunca, desde el presidente de la Republica hasta Carlos Slim, están hablando de que es el momento de fortalecer el mercado interno. Nosotros vamos a fortalecer ese mercado interno.

“También es cierto que tenemos el compromiso de hacer emisiones de capital cada vez más pequeñas. En los últimos años ha habido sólo 15. Queremos un mercado más incluyente, donde le demos acceso a empresas de menor tamaño, no pequeñas, sino medianas-grandes. Y no olvidemos que nos convertiremos en una competencia muy seria en emisiones de deuda. Ahí es donde vemos colocaciones todavía más pequeñas, como las sofomes (sociedades financieras de objeto múltiple), que están viendo cada vez más a las bolsas de valores.

“Los documentos de Cencor sobre el proyecto Biva revelan que México ocupa el lugar 23 en capitalización del mercado. Se necesita crecer más de dos veces para estar en línea con la posición número 15 que ocupamos por el tamaño del PIB.”

Sólo hay 43 empresas listadas en el mercado bursátil y “deberíamos tener 850 emisoras para estar en línea con nuestra posición en el entorno mundial”.

El valor de capitalización promedio de las empresas que cotizan actualmente en la BMV es de 2 mil 500 millones de dólares, una cifra muy elevada. En países como Canadá y Australia el promedio es menor a los 600 millones de dólares.

Los objetivos de Biva para los próximos tres años son incrementar de 13 mil 500 a 20 mil millones de pesos el volumen de operación diario y aumentar 30% el número de empresas listadas, que pasarían de 150 a 200.

Pérez Saldívar aclara que tienen un convenio con la plataforma Nasdaq para proveer de servicios de tecnología, lista de emisoras, información de mercado y servicios de gobierno corporativo. “No son nuestros socios, son proveedores”.

También participarán otras compañías, como First Derivates, proveedor de sistemas de manejo de datos para bolsas de valores y otros grandes usuarios, y FTSE Russell, que proporciona índices, análisis y soluciones para inversionistas a escala mundial y cubre actualmente 98% del mercado en el que se puede invertir globalmente.

Este reportaje se publicó en la edición 2103 de la revista Proceso del 19 de febrero del 2017.

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