De Casas

"Riguuñee xumbe' lu xtuxhu lidxi beeu" / "La garza mete la pata en el reflejo de la casa de la luna". Traducción de Víctor Cata. Imagen de Toledo. "Riguuñee xumbe' lu xtuxhu lidxi beeu" / "La garza mete la pata en el reflejo de la casa de la luna". Traducción de Víctor Cata. Imagen de Toledo.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Cuando se creó la Casa de la Cultura de Juchitán nos reunimos un grupo de amigos juchitecos, entre ellos recuerdo a Andrés Henestrosa, Lorenzo Carrasco, Víctor de la Cruz y otros, para acordar cómo llamar en zapoteco a la institución.

Después de discutir se quedó el nombre: “Lidxi Guendabiaani”. Lidxi significa casa; guenda lo que es de; y biaani, luz o inteligencia.

La discusión en un principio era porque no sabíamos si ponerle Lidxi Guendabiaani o Lidxi Guendananna; el zapoteco es una lengua tonal, y la palabra nanna, según su entonación, tiene distintos significados.

Nana-abuela

Nanna-conocimiento, saber

Naná-dolor

Estuvimos de acuerdo en que se quedará el nombre de “Lidxi Guendabiaani” porque sonaba mejor, al final alguien un tanto criticando o burlándose del significado de la palabra dijo: la casa es como la central eléctrica, porque la luz también es electricidad, y todos reímos.

En 1972 cuando se inauguró la Casa de la Cultura de Juchitán, organizamos una exposición de fachadas de las casas de Ixtaltepec, el pueblo donde nacieron mis abuelos y mi madre, de ahí vienen mis apellidos: Nolasco, Toledo y Guzmán.

Cuando vi las casas de Ixtaltepec me llamó la atención que la gente, aunque tenía una casa modesta, se gastaba algo de dinero en decorarlas, había albañiles que se encargaban de hacerlo, con dibujos geométricos que se integran muy bien a las fachadas.

Una de las casas de Ixtaltepec me atraía, porque de la parte superior de ésta, del techo, caía una gota y esa gota iba a dar a una copa. Esta imagen me sirvió para hacer un cuadro que se llama La vaca de Ixtaltepec, al animal le sale una gota de sangre que igual va a dar a una copa.

Los textos que he reunido para esta columna son alrededor de la casa. Como se sabe por los recientes temblores, en el Istmo de Tehuantepec muchas de estas casas desaparecieron, se cayeron o las tiraron las máquinas de los contratistas.

Actualmente en el IAGO se expone: Casas Tradicionales del Istmo de Tehuantepec. Fotografías de Alfonso Muñoz, las imágenes son de hace 40 años o más y en recuerdo de estas casas reuní material de varias culturas. Hay un texto de lo que un informante mixe le dijo a Walter S. Miller, también de Frazer, Kafka, Fray Bernardino de Sahagún, y un poema del poeta zapoteco Nazario Chacón Pineda, así como algunas expresiones muy especiales que hay en la lengua zapoteca relacionadas con la casa.

La vaca de Ixtaltepec, de Toledo.
La vaca de Ixtaltepec, de Toledo.

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Expresiones relacionadas con la palabra “casa”

–Chaa’ yoo-voy a casa, voy a Juchitán

–Deche yoo-ir detrás de la casa, ir a cagar

–Cuando se refieren al techo de la casa, dicen cabeza de la casa–Ique yoo

–Cuando quieren hablar del interior, dicen estomago de la casa – Ndaani´ yoo

–Cuando la luna y el sol tienen alrededor un halo de luz se dice que ya hicieron su casa. Es anuncio de calor o lluvia:

Dxi beeu ne gubidxa rapaca’ ti biaani’ cue’ca’, ná binni cayunicani lidxicani, chi gaca nanda’ pacaa chi guiaba nisaguié

–El cordón umbilical se dice casa mecate, como si los niños estuvieran ligados a su casa que es su mamá

Dooyoo rabicabe xquipi’ cani ca’ru’ gale, sica ñacani ti doo ni nundiibineni laacabe ñaacabe.

–Antes a los padres se les decía: ama yoo ‘mamá casa’ o apa yoo– papá casa.

–Nuu baana yo-Hay luto en casa

–Nabaana-cuaresma, Semana Mayor, tiene que ver con la tristeza

Foto: Alfonso Muñoz
Foto: Alfonso Muñoz

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Recopilación: Natalia y Francisco Toledo

Revisión del zapoteco: Víctor Cata

Canción, Cerca de mi casa vives

–Gaxhaca lidxe’ li’dxu’ zandaca gadxe’ xhi’dxu’

Cerca de mi casa vives

Puede ser que bese tus senos

–Nanna’ paraa li’dxu’ nadaani’ ti suquii nanna’  tu lou’ guetabiguii

Sé dónde vives, dentro de un cómiscal

Sé cómo te llamas: Totopo

–Nanna’ paraa li’dxu’ nadaani’ bize nanna’ tu lou’ guetazee

Sé dónde es tu casa, dentro de un pozo

Sé cómo te llamas: tamal de elote
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Informante: José Ángel Santiago

Revisión del zapoteco: Víctor Cata

Foto: Alfonso Muñoz
Foto: Alfonso Muñoz

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Sacrificios con motivo de una casa nueva

De nuestra propia experiencia, debemos narrar que cuando terminaron de construir nuestra casa, operación que ellos consideraban finalizada al terminar el techo de zacate, Pedro Rafael quiso sacrificar un guajolote y rociar su sangre en los cuatro horcones esquineros. Le preguntamos la razón de tal deseo y nos contestó: “para librarnos”, negándose a dar más explicaciones al respecto. Posteriormente platicamos con J. T. sobre este tema y, al hacerle mención de lo sucedido con Pedro Rafael, exclamó: “¡Ese no sabe nada! Cuando uno acaba su casa, ahí mero en medio va a escarbar un abujero. Ahí va a poner cinco manojos de hoja de ocote. En medio de la casa lo va a poner. Hay un manojo grande como de 25 o 30 centímetros de diámetro, ése es la cabeza mayor. Hay cuatro manojos más chicos, como de 10 o 12 centímetros de diámetro. Estos vas a poner en el abujero en medio de la casa. Entonces vas a matar un guajolote y vas a dejar que sale su sangre, ahí, en medio. Entonces van a enterrarlo todo (los manojos) rociados de sangre allí mismo”.
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Del libro Cuentos Mixes, de Walter S. Miller.

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Los peligros del alma

Aunque un árbol haya sido derribado y aserrado en tablones y hasta usado en la construcción de una casa, es posible que el silvano espíritu pueda estar escondido en el maderamen, y por esto se afanan algunos en propiciarlos antes o después de ocupar la nueva casa. De ahí que cuando está lista la nueva casa, el morador toradja de Célebes mata una cabra, un cerdo o un búfalo y unta todas las partes de madera con la sangre. Si la construcción es un lobo o una casa de espíritus, matan un ave o un perro sobre la lima del tejado para que su sangre caiga por las dos vertientes a la vez. Los tonapoos, más rudos, en este caso sacrifican sobre el techo un ser humano. Este sacrificio sobre el techo de un lobo o templo, sirve al mismo propósito que el embadurnado de sangre en los maderos de una casa corriente. La intención es propiciar a los espíritus forestales que puedan estar todavía en el maderamen; así se pondrán de buen humor y no harán daño a los habitantes de la casa. Por causa semejante, en Célebes y las Molucas, cuando construyen una casa, tienen mucho miedo a colocar un madero del revés, pues el espíritu forestal que pueda estar todavía en el madero se resentirá muy lógicamente de la indignidad que supone dejarle cabeza abajo y visitaría con enfermedades a quienes la habiten. Los kayanos de Borneo opinan que los espíritus arbóreos son muy puntillosos en cuestiones de honor y atacan a las personas con su mal humor por cualquier ofensa que se les haga; éste es el fundamento de la costumbre de mantener una penitencia que dura un año, durante el cual se abstienen de muchas cosas tales como matar osos, tigres y serpientes, porque en la construcción de una casa se han visto obligados a maltratar muchos árboles.

Foto: Alfonso Muñoz
Foto: Alfonso Muñoz

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Los demonios son especialmente temidos por las personas que acaban de estrenar casa. Por esta razón, en la inauguración de una casa de los alfures de Minahassa, de Célebes, el sacerdote ejecuta una ceremonia con el propósito de reinstalar sus almas a los moradores. Cuelga un saco en el lugar de los sacrificios y después repasa una larga lista de dioses que tiene que estar toda la noche recitando sin cesar. Por la mañana ofrece a los dioses un huevo y algo de arroz. Durante este tiempo se supone que las almas de los dueños de la casa se han reunido en el saco, así que el sacerdote lo coge y sosteniéndolo sobre la cabeza del dueño de la casa, dice: “Aquí tiene su alma, aunque mañana pueda marcharse otra vez”. A continuación dice y hace lo mismo con la dueña de la casa y con los demás miembros de la familia. Entre los mismos alfures hay un método de recobrar el alma de una persona enferma, bajando desde la ventana un tazón sujeto por un cinto que sirve para pescar el alma e izarla una vez dentro del tazón.
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Del libro La rama dorada de James George Frazer.

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El judío piadoso

En hebreo me llamo Amschel, como el abuelo materno de mi madre, el cual ha quedado como un hombre muy devoto y sabio, de larga barba blanca, en el recuerdo de mi madre, que tenía seis años cuando él murió. Recuerda que tuvo que sujetar los dedos gordos de los pies del cadáver y, al mismo tiempo, pedir perdón por las posibles ofensas hechas al abuelo. También recuerda los numerosos libros del abuelo, que cubrían las paredes. Se bañaba en el río cada día, también en invierno; entonces abría a hachazos un agujero en el hielo para bañarse. La madre de mi madre murió prematuramente de tifus. Tras esta muerte, la abuela cayó en la melancolía; se negaba a comer, no hablaba con nadie; un día, al año de la muerte de su hija, salió de paseo y no volvió; su cadáver lo sacaron del Elba. Un hombre aún más instruido que el abuelo fue el bisabuelo de mi madre, respetado igualmente por cristianos y judíos; una vez que hubo un incendio, gracias a su piedad ocurrió el milagro de que el fuego respetó su casa saltando por encima de ella, mientras ardían las casas que la rodeaban. Tuvo cuatro hijos; uno se convirtió al cristianismo y se hizo médico. Todos, excepto el abuelo de mi madre, murieron pronto. Este tuvo un hijo al que mi madre conoció como el loco de tío Nathan, y una hija, que fue la madre de mi madre.
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Del libro Diarios (1910-1923), de Franz Kafka

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Del mal agüero que tomaban cuando veían entrar algún conejo en su casa 

Los aldeanos y gente rústica cuando veían que en su casa entraba algún conejo, luego tomaban mal agüero, y concebían en su interior que les habían de robar la casa, o que alguno de ella se había de ausentar y esconder por los montes, o por las barrancas donde andan los ciervos y conejos. Sobre todas esas cosas iban a consultar a los que tenían oficio de declarar tales agüeros. Los conejos de esta tierra son como los de España, aunque no tienen tan buen comer.
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Del libro Historia general de las cosas de Nueva España, de Fray Bernardino de Sahagún

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Poema para construir una morada

A Lorenzo Carrasco

Lorenzo esta tarde llueve en el valle de

( México,

José María Velasco preside en el recuerdo

una balanza de granizos, tan

( perfectamente

blancos, como los dientes de un antílope

que golpeara el casco de los siglos.

 

Alegrías vegetales conciertan una cita

en la cima más alta, las montañas niñas

van vestidas de blanco y en el aire

la diafanidad de la atmósfera es tan

( lenta

que veo el esqueleto del poema que te

( envío.

 

Lorenzo, recoge en la corriente despeñada

de un río el alud que rueda incesante

en las sombras de un tierno laberinto,

y sobre la tiniebla de lo no construido

( levanta

con las piedras ancestrales del asombro,

una morada para un habitante herido.
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Fragmento de “Poema para construir una morada”, de Nazario Chacón Pineda

Este texto se publicó el 15 de octubre de 2017 en la edición 2137 de la revista Proceso.

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