Mancera y la eterna búsqueda del “bombero” que mitigue las crisis de su gobierno

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En los cinco años que lleva como jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera ha cambiado cuatro veces de coordinador general de Comunicación Social y todas han estado relacionadas con momentos de severa crisis, tanto en su imagen de funcionario público como en su administración.

Ayer por la mañana, el mandatario capitalino anunció la renuncia, “por planes estrictamente personales”, de Julián Guillermo Andrade Jardí, quien fue sustituido por Zarife Zahurety Maza Ceballos.

La embajadora de Tenosique, Tabasco, 2004, exreportera de Telemundo, Televisión Azteca, Televisa y exdirectora de Información en el gabinete del gobierno central, será la encargada de intentar la salvación de la deplorable imagen de Mancera Espinosa que enfrenta en el último año de su gestión.

La funcionaria tabasqueña suplió a Andrade Jardí, quien ha sido el vocero que más tiempo trabajó con el mandatario local: 2.7 años. Inició el 15 de junio de 2015, una semana después de las desastrosas elecciones intermedias del 7 de junio, cuando el PRD perdió el poder en ocho de las 14 delegaciones que tenía, además de la mayoría en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF).

Mientras el exdirectivo y actual columnista de La Razón trataba recuperar la aceptación popular de Mancera y curar las heridas públicas de su descalabro político-electoral, ocurrió otra crisis, ahora en materia de seguridad: el multihomicidio de la colonia Narvarte.

Un fotoperiodista colaborador de Proceso, una activista, una modelo de nacionalidad colombiana, una maquillista y una trabajadora doméstica fueron torturados y ejecutados en un departamento de la delegación Benito Juárez. El crimen tuvo resonancia mundial, pero hasta ahora no ha sido resuelto.

Desde entonces, se hizo conocida la eterna y nunca cumplida frase de Mancera Espinosa: “No habrá impunidad”.

Aunque poco se le veía al lado del mandatario capitalino, a Julián Andrade le tocó sortear más crisis de comunicación:

Proyectos de infraestructura cancelados por oposición vecinal como el Corredor Cultural Chapultepec y la Gran Rueda de la Ciudad de México, inundaciones, contingencias ambientales, protestas contra el gasolinazo, entre otras.

Pero, sin duda, las definitivas y demoledoras fueron dos. La primera, la tragedia humana y material que dejó el sismo del 19 de septiembre -228 muertos, cientos de heridos, 38 edificios colapsados y miles con daños estructurales- y la opacidad en el tratamiento de los recursos y donaciones internacionales. La segunda, el fallido intento de Mancera frente al panista Ricardo Anaya, para ser el candidato presidencial del hoy llamado “Por México, al Frente” en las elecciones del próximo 1 de julio.

De poco sirvió el millonario dispendio -de más de 678 millones de pesos- que Julián Andrade aprobó entre enero de 2016 y septiembre de 2017- con el fin de comprar espacios publicitarios en los medios de comunicación para promocionar la imagen de Mancera y su gobierno, como lo publicó Proceso en su edición 2148.

Kaufmann, “experto en crisis”

Presentado como un “experto en solución de crisis” comunicacional, Oscar Kaufmann llegó al gobierno de Mancera el 8 de diciembre de 2014.

Exvocero de la empresa Industria Minera México (IMMSA) en 2006 -cuando ocurrió la tragedia en la mina Pasta de Conchos, en Coahuila, donde murieron 65 trabajadores a causa de un derumbe-, y exdirector de Comunicación, Imagen y Asuntos Internacionales de BBVA Bancomer, pasó de su expertise en relaciones públicas del sector empresarial a tratar de controlar la imagen de un gobierno sin rumbo claro y, peor aún, que tenía en puerta las elecciones intermedias capitalinas de 2015.

Sin embargo, pronto tuvo que enfrentarse a su primera emergencia en el sector público: la mañana del 29 de enero de 2015, una fuga de gas en una pipa y la presunta negligencia de directivos del inmueble ocasionaron una explosión en el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa, donde murieron cinco personas -entre ellos, dos bebés y una enfermera- y más de 70 resultaron heridas.

Otro “incendio” que debió manejar fue la polémica por presunta corrupción que terminó en la renuncia del entonces secretario de Obras y Servicios, Alfredo Hernández.

Cuando Kaufmann asumió el cargo, Mancera tenía una aprobación ciudadana de apenas 6% -según una encuesta de Parametría-, muy lejos del 66% que obtuvo en las elecciones de 2012. La tarea del nuevo funcionario era sacarlo de ese hoyo, aunque oficialmente se dijo que tenía dos objetivos primordiales: “vincular al jefe de gobierno con la ciudadanía y ampliar los lazos informativos con los medios de comunicación”.

No obstante, tras bambalinas se aseguró que, lejos de construir puentes, el funcionario provocó desencuentros entre su jefe y dueños de medios de comunicación, además de que no logró simpatía con los reporteros que cubrían entonces las actividades del mandatario local.

Así, tras sólo seis meses en el cargo y sin haber podido frenar las acusaciones de que Héctor Serrano -entonces secretario de Gobierno capitalino- palomeó las candidaturas a delegados y diputados locales del PRD que fracasaron en las elecciones intermedias, el 15 de junio del 2015, el publirrelacionista presentó su renuncia.

Macías, el experimentado

El 4 de diciembre de 2012, un día antes de tomar posesión como jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera adelantó que Fernando Macías sería el coordinador general de Comunicación Social de su administración, cargo que ya había ocupado en el gobierno de su antecesor, Marcelo Ebrard, así como en la V Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF).

También fue parte del equipo de la primera precampaña de Alejandra Barrales para ser candidata a la jefatura de gobierno, nominación que perdió ante su expareja sentimental. Dicho funcionario también era conocido por su cercanía con la entonces dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo.

A Macías le tocó llevar la transición que tuvo el exprocurador capitalino de apoyar a su exjefe, Marcelo Ebrard, quien lo eligió como sucesor, a prácticamente dejarlo solo frente a las denuncias de presunta corrupción por las fallas y el inmediato cierre de la mitad de la Línea 12 del Metro, a inicios del 2014.

La mano de este funcionario se vio también en el gasto que, tan solo en 2013, autorizó para contratos de publicidad en medios de comunicación por unos 180 millones de pesos. En este sentido, también debió sortear el escándalo por los gastos del viaje de Mancera a El Vaticano, a donde acudió como acompañante.

El 31 de octubre de 2014, Mancera fue sometido a una operación a corazón abierto en el Hospital ABC de Observatorio. Aunque Comunicación Social trató de manejarlo como una “simple arritmia” que se trató con un “procedimiento terapéutico”, poco después se supo que el paciente estuvo sin signos vitales durante algunos minutos y que uno de sus hombres más cercanos amenazó de muerte al entonces secretario de Salud, Armando Ahued, si algo salía mal en el quirófano.

Un mes después, el 8 de diciembre de 2014, Fernando Macías renunció al cargo.

Más cambios de gabinete en 2018

Ayer, martes 16, Miguel Ángel Mancera también anunció la renuncia de Rosa Icela Rodríguez a la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (Sederec).

Se trata de la funcionaria identificada políticamente con Andrés Manuel López Obrador, pero que perteneció al gabinete mancerista desde el inicio como titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso), una de las dependencias que maneja gran parte del presupuesto capitalino destinado a programas sociales.

El 16 de julio de 2015, mes y medio después del desastre de las elecciones intermedias, el mandatario la removió a la Sederec, presuntamente bajo la presión de Héctor Serrano, quien la acusó de desviar recursos para que el ahora morenista Ricardo Monreal le arrebatara al PRD la jefatura delegacional en Cuauhtémoc.

Al ordenar ese cambio, Mancera impuso a su amiga de la juventud, periodista especializada en temas de trata de personas y exeditora en el diario El Universal, Evangelina Hernández Duarte, como directora general de Equidad para los Pueblos y Comunidades de la dependencia. Dos años y medio después, este martes, le tomó protesta como nueva secretaria del ramo.

Las de Julián Andrade y Rosa Icela Rodríguez son las primeras renuncias en el gabinete mancerista en el 2018, en el contexto del proceso electoral de julio próximo.

Al anunciarlas, Miguel Ángel Mancera dijo que ambas eran por motivos “estrictamente personales” y deseó a sus excolaboradores “que les vaya bien en sus nuevos proyectos, en sus nuevas tareas, les hemos agradecido la labor que han desarrollado y desempeñado durante su encargo”.

La prensa le preguntó si habrá más cambios en su gabinete, a lo que respondió:

“Vamos a ir viendo, ¿no? Yo creo que viene la efervescencia electoral y podrá ser muy válida la pretensión o aspiración de cualquier persona que haya estado en gobierno y que en eso vea un impedimento, ya sea jurídico o de acción, para poder continuar con sus aspiraciones. Entonces, nosotros lo que menos haremos será ser obstáculo para cualquiera de ellas”.

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