A pesar de las reformas de Peña, no llegó ni a la mitad el crecimiento económico planteado en el PND: IDIC

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC) señaló que a pesar de la implementación de las reformas estructurales en este sexenio, el país tuvo un crecimiento económico inercial que ni siquiera llega a la mitad de lo planteado en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) y el Programa Nacional de Financiamiento del Desarrollo (PNFD).

En el documento titulado “Desafíos 2018”, el IDIC, dirigido por el experto José Luis de la Cruz Gallegos, precisa: “Para este 2017, dichos cambios (las reformas estructurales) debieron significar un crecimiento económico de 5.2% y de 5.3% para 2018, de acuerdo con las estimaciones oficiales; sin embargo, para 2017, en el acumulado hasta noviembre, es de 1.9%, quedando por debajo de la mitad de las expectativas”.

El documento destaca que en los albores del actual sexenio la prospectiva descrita en el PND y el PNFD era que con las reformas estructurales México crecería en más de 5% en 2017 y este año.

El razonamiento, agrega, era que los cambios macroeconómicos tendrían la facultad de elevar las capacidades productivas de la microeconomía, es decir, de las empresas y los trabajadores.

Sin embargo, enfatiza, los cambios se realizaron, pero el crecimiento no llegó, y aun la reforma energética no se ha convertido en el propulsor de una mayor producción de petróleo y gas, así como de otros energéticos y sus derivados más baratos.

Por el contrario, la importación de estos últimos presionará a la economía en 2018.

De hecho, el objetivo inflacionario de 3% (+/- un punto porcentual) no fue alcanzado, y a ello contribuyó tanto el desequilibrio generado por la liberalización del precio de las gasolinas, como la depreciación del peso frente al dólar.

Pero, además, la situación se agrava porque México ya enfrenta situaciones que pegan en los bolsillos de su población, como la devaluación del peso, el crecimiento en las tasas de interés, el proceso de elecciones en México y Estados Unidos, la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), los efectos de la Reforma Fiscal de Estados Unidos, las finanzas públicas con costo financiero creciente y el recorte en la inversión pública.

Lo anterior, sin contar con la mayor inseguridad y los problemas estructurales como pobreza, inequidad y mercado laboral precario.

Para el IDIC, dichos temas deberán ser incluidos en las plataformas electorales de los contendientes para la presidencia de la República.

“También implica que para poder alcanzar resultados diferentes serán necesarias acciones distintas a las ejecutadas en los últimos años. Se requiere de mayor enfoque hacia los pilares del crecimiento económico con una visión del Fortalecimiento Globalmente Competitivo y Productivo del Mercado Interno”, acota.

De igual manera, el IDIC reconoce que a diferencia del autollamado “presidente del empleo”, Felipe Calderón, el actual mandatario Enrique Peña Nieto avanzó en la formalización del mercado laboral y en la reducción de la tasa de desocupación.

No obstante, reprocha, eso se logró en función de la creación de ocupación y empleo con bajos salarios, donde las personas con más educación tienen menos oportunidades para encontrar un lugar en el mercado laboral, básicamente porque la economía no genera suficiente valor agregado y por ello no requiere de capital humano especializado.