Gran Bretaña: torres de superlujo, departamentos vacíos y pobres sin vivienda

LONDRES (apro).- La alcaldía de Londres autorizó en los últimos meses a un poderoso grupo de grandes constructoras edificar más de 26 mil departamentos de lujo por más de 1.4 millones de dólares cada uno.

Tal decisión provocó duras críticas, pues existe en la capital británica una situación paradójica: muchos edificios se encuentran semivacíos -lo cual empeoró a partir del referéndum del Brexit en junio de 2016-, al tiempo que miles de personas no pueden acceder a una vivienda propia.

Constructoras como Balfour Beatty, Barratt Homes y Kier están construyendo actualmente torres exclusivas que contienen al menos siete mil 800 departamentos de lujo, a precios que van de uno a 10 millones de libras (de 1.4 a 14 millones de dólares).

Además, la alcaldía de Londres les autorizó construir otros 18 mil 712 departamentos y viviendas en los próximos meses.

Estos datos salieron a la luz tras un informe elaborado por el banco privado de inversión Coutts -que tiene entre sus clientes a la reina Isabel II de Inglaterra y a varios integrantes de la familia real saudita- y al que accedió el dominical inglés The Observer.

De acuerdo con este documento, en el exclusivo barrio de Earls Court, al oeste de la capital, se planean construir hasta seis mil 500 departamentos de lujo, con viviendas que podrían llegar a costar al menos 14 millones de dólares.

En el sur de Londres ya se construyen unas mil 700 viviendas de lujo en los barrios de Battersea, Clapham y Wandsworth, incluyendo varias torres de exclusivos departamentos en el proyecto Nine Elms, ubicado en la antigua estación eléctrica de Battersea, frente al río Támesis.

El municipio de Wandsworth autorizó la construcción de dos mil 314 viviendas, con precios de al menos 1.5 millones de dólares cada uno.

Las autoridades de ese municipio sólo autorizaron construir 386 departamentos de lujo en el complejo edilicio de Nine Elms (9% del total), el cual se espera que una vez terminado atraiga principalmente a multimillonarios de Europa, jeques árabes y empresarios del sudeste asiático.

En enero pasado, el alcalde de Londres, el laborista Sadiq Khan, prometió que todos los proyectos de construcción en la capital incluirían en sus edificios y apartamentos al menos un 35% de viviendas asequibles para aliviar la crisis de vivienda imperante.

Khan dijo estar “furioso” con el municipio de Wandsworth por haber permitido que la firma malaya Battersea Power Station Development Company recortara su promesa inicial de incluir 636 “viviendas asequibles” en el complejo de Nine Elms, valuado en al menos nueve mil millones de libras (12 mil 560 millones de dólares).

La constructora malaya argumentó que una caída en la venta de viviendas de lujo recortará sus márgenes de ganancia. Este complejo de viviendas también albergará la nueva sede central de Apple en el Reino Unido.

La investigación de Coutts, compilada por la firma de servicios de datos LonRes, indicó además que las grandes constructoras británicas están avanzando con la edificación de nuevos departamentos de lujo, a pesar de una caída en la venta de más de la mitad de las mil 900 viviendas exclusivas construidas en Londres el año pasado.

Ello se debe a los efectos del Brexit, las incertidumbres por el futuro económico del Reino Unido y el temor de inversores extranjeros a una crisis financiera e inmobiliaria en Londres como consecuencia de la salida británica de la Unión Europea (UE).

Actualmente están a la venta en Londres unas tres mil viviendas valuadas en mil 500 libras (dos mil 100 dólares) el pie cuadrado, equivalente a tres millones de libras (4.2 millones de dólares) por un departamento de tres habitaciones. El precio promedio de pie cuadrado en el resto del Reino Unido es de sólo 211 libras (300 dólares).

Coutts, que sólo acepta nuevos clientes que puedan demostrar que cuentan con bienes y efectivo por un valor de al menos 1.4 millones de dólares, dijo que está aconsejando a sus usuarios a “ser cautelosos” a la hora de comprar viviendas de lujo, debido a “serios temores de que ese sector del mercado inmobiliario esté saturado y los precios puedan colapsar de forma inminente”.

Tanto políticos del opositor Partido Laborista como activistas por los derechos de inquilinos y personas sin vivienda acusaron a la alcaldía londinense de priorizar las necesidades y demandas de los súper ricos, por sobre las de los trabajadores jóvenes de la capital.

El boom de la construcción

El llamado boom en la construcción de torres de departamentos de lujo en Londres, que en algunos casos incluyen además exclusivos cines privados, gimnasios y piscinas climatizadas, ocurre cuando la capital británica enfrenta una de las peores crisis de vivienda destinada a la población de escasos recursos.

Enfermeras, agentes de policía, maestros y otros trabajadores esenciales para el funcionamiento de la ciudad están teniendo serias dificultades para poder adquirir en Londres su primera vivienda y muchos se ven forzados a comprar o alquilar fuera de la ciudad, poniendo mucha presión a las redes de transporte urbano y suburbano.

De acuerdo con el llamado Informe de Vivienda en Inglaterra, encargado por el gobierno británico y publicado a finales de 2017, 20% de todos los aspirantes a la primera vivienda debieron mudarse con familiares y amigos para poder ahorrar algo de dinero, mientras que 25% deberá vivir en esa situación por al menos cinco años con el objetivo de acumular suficiente dinero para dar un enganche.

Además, ese documento destacó que la proporción de compradores en Inglaterra de primeras viviendas que dependen de la ayuda financiera de familiares y amigos para conseguir el depósito aumentó de 22% en 1996 a 29% en 2016.

Sólo seis mil 423 viviendas asequibles a la población fueron construidas en Londres durante el período fiscal de 2016 a 2017, un declive de 5% comparado con el año fiscal previo, y una fuerte caída comparado con las 19 mil 622 viviendas de este tipo edificadas en 2014.

Por su parte, las principales entidades bancarias del Reino Unido informaron el mes pasado que el número de hipotecas que otorgaron en diciembre fue el menor en cinco años. En total se otorgaron 36 mil 115 hipotecas en diciembre para compradores de vivienda, el nivel más bajo desde abril de 2013. En noviembre la cifra había sido de 39 mil hipotecas.

Con respecto al año previo, la caída fue de 19%. Ello está llevando a un aumento en el número de personas que deben alquilar en lugar de comprar una vivienda, que creció de 28.1% a 30% en el último año.

Lucian Cook, analista de la cadena inmobiliaria Savills, consideró que las cifras “demuestran que Londres está al borde del precipicio por una crisis de vivienda, con un acceso severamente restringido a la compra de casas que está poniendo cada vez más presión al sector de alquileres”.

Para Anne Baxendale, experta del grupo Shelter -dedicado a la defensa de personas sin vivienda- el Reino Unido “está al borde de una crisis de vivienda sin precedentes y no hay peor sitio al respecto que su capital”.

La especialista en temas de vivienda social agregó: “Ciertamente estas construcciones de lujo no son las que precisan la mayoría de los londinenses. El gobierno debe cerrar los vacíos legales que facilitan a las grandes compañías constructoras edificar viviendas exclusivas que están fuera del alcance de las familias comunes, y en cambio incentivar la construcción de casas asequibles que la mayoría de la gente necesita y puede pagar”.

Al respecto, el parlamentario laborista David Lammy, legislador por la circunscripción electoral londinense de Tottenham -una de las más afectadas por la crisis de vivienda-, sostuvo que las cifras del informe de Coutts “revelan una farsa que va en contra de las necesidades de las clases trabajadoras y de los jóvenes en Londres”.

El diputado opositor afirmó: “Las autoridades se la pasan diciendo a la gente que están construyendo más y más viviendas asequibles. Y lo cierto es que hay cada vez más grúas trabajando en Londres”.

“Pero los municipios londinenses están priorizando los caprichos de millonarios y multimillonarios extranjeros, antes de responder a las necesidades de jóvenes trabajadores en la capital”, continuó Lammy, quien desde hace años viene haciendo campaña para la implementación de mejores políticas de vivienda en la capital británica.

Por su parte, Sian Berry, político del Partido Verde y presidente del Comité de Vivienda de la alcaldía de Londres, consideró que los departamentos de lujo que se están construyendo en la capital “son cada vez más un desperdicio de espacio”.

Y concluyó: “Están diseñados como inversiones para personas que nunca viven ahí. Los compran súper ricos como inversión y permanecen vacíos por meses y hasta años. Esto es totalmente inaceptable cuando estamos padeciendo una grave crisis de vivienda en la ciudad, la peor en décadas”.

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