Sonora: la disputa entre políticos y empresarios por Cajeme

Emeterio Ochoa, aspirante a la alcaldía de Cajeme. Foto: Especial Emeterio Ochoa, aspirante a la alcaldía de Cajeme. Foto: Especial

HERMOSILLO, Son. (apro).- La histórica afrenta entre los políticos del norte sonorense en contra de empresarios sureños de la entidad se recrudeció luego de que Emeterio Ochoa, aspirante a la alcaldía de Cajeme encumbrado desde Palacio de Gobierno, venció en una elección interna a Abel Murrieta, el diputado federal con licencia respaldado por la familia Bours.

En una contienda interna que se extendió por más de 15 horas, la planilla verde liderada por Ocha obtuvo dos mil 179 votos por parte de la militancia priista activa, mientras que la planilla roja representada por Murrieta solo consiguió 625 sufragios.

De acuerdo con la presidencia de la mesa directiva de la Asamblea Electiva, dependiente de la Comisión Municipal de Procesos Internos, también se anularon 76 papeletas.

En total, dos mil 880 priistas credencializados acudieron a las urnas, en una jornada electiva donde se vivieron disturbios y al menos 10 jóvenes resultaron detenidos por intentar “reventar” la votación.

Según reportes periodísticos cerca del mediodía del martes pasado, un grupo de jóvenes se acercó a la sede municipal del tricolor para romper las puertas de cristal de la entrada principal.

El dirigente local priista, Andrés Rico, dijo que la mayor preocupación surgida a consecuencia de este zafarrancho es que a esa hora había unas dos mil personas en este centro de votación y una gran cantidad de ellos, eran adultos mayores.

Pese a los disturbios y un sinfín de irregularidades, la planilla verde de Emeterio Ochoa triplicó cada voto que recibió la fórmula escarlata de Abel Murrieta.

Ante la victoria de Ochoa, que tiene visos de ser orquestada por el ejecutivo sonorense, los priistas cajemenses simpatizantes de Murrieta amagaron con marchar en punto de las cinco de la tarde desde la catedral del Sagrado Corazón de Jesús hasta el Palacio Municipal, donde supuestamente sería tomado indefinidamente por los quejosos si el PRI Sonora, asentado en Hermosillo, no reconsideraba la candidatura de Ochoa.

Murrieta también anunció que impugnaría la elección porque estuvo plagada de irregularidades y, sobre todo, dijo: “Me asombra tanto cinismo”.

En esta elección priista se observó el “acarreo” de militantes a los centros de votación, la entrega de tortas a los sufragantes y la creación de una casilla “especial” para todos aquellos simpatizantes de la causa tricolor que no estuvieran en el padrón electoral.

Ochoa, el candidato de Pavlovich

Emeterio Ochoa Bazúa es un político joven, diputado local con licencia del distrito 17 electoral, fue regidor del ayuntamiento de Cajeme en 2006 y coordinador del programa “Preparatorias con Bours” para enaltecer la figura de Eduardo Bours en las elecciones gubernamentales que ganó en 2003.

Ahora, representa los intereses de la gobernadora Claudia Pavlovich y de todo el grupo de poder que la rodea, incluyendo al exdirigente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones.

Abel Murrieta Gutiérrez, actual diputado federal con licencia, fue procurador sonorense por siete años en las administraciones estatales de Eduardo Bours y Guillermo Padrés (2004-2012).

Después en ese mismo 2012 fue diputado local y es el perfil empoderado por obra de la familia Bours, encabezada por Ricardo, hermano de Eduardo, el exmandatario sonorense.


El pleito llega a la SCJN

La polarización del poder político en Sonora tuvo otro pasaje reciente cuando el entonces gobernador Guillermo Padrés presentó el proyecto ejecutivo del acueducto Independencia, una infraestructura hidráulica que actualmente trasvasa recursos hídricos del río Yaqui en el sur del estado, a la cuenca del río Sonora, en el centro de la entidad.

El acueducto costó la vida del indígena yaqui, Francisco Romo; el encarcelamiento sin pruebas de los líderes yoremes, Mario Luna y Fernando Jiménez, así como la pérdida del capital político de Guillermo Padrés.

La mole de hierro que surte de agua a esta capital tuvo un costo aproximado de tres mil 736 millones de pesos, tiene una longitud de 150 mil metros, está en capacidad de bombear 75 millones de metros cúbicos anuales de agua, pero desde enero de 2014 fue limitada a trasvasar sólo 19 millones de metros cúbicos tras el acuerdo firmado entre la etnia Yaqui, el gobierno de Sonora y la secretaría de Gobernación, que puso fin al bloqueo carretero de siete meses en la México 15, a la altura de Vícam.

Paralelamente a este convenio, la Suprema Corte de Justicia de la Nación confirmó una sentencia del Juzgado Décimo de Distrito que ordena a la Secretaría de Medio Ambiente realizar una consulta pública en la etnia Yaqui para conocer si la tribu desea o no la presencia del acueducto.

A estas fechas, la obra hidráulica opera mediante un amparo concedido en favor de los hermosillenses por el derecho legítimo de tener agua potable, pero no cuenta con un Manifiesto de Impacto Ambiental.

La consulta que se realiza con respeto a los usos y costumbres de la etnia, mantiene un avance lento y evita que el máximo tribunal en México resuelva en favor del poder político asentado en el centro de la entidad o los empresarios del sur sonorense avecindados a la vera del río Yaqui.

Los del sur vs los del norte

Uno de los capítulos más emblemáticos en la pugna por el poder político en Sonora se vivió entre 1967 y 1968 cuando los productores sureños postularon a la gubernatura a Faustino Félix Serna, mientras que desde el centro emergía, Fausto Acosta Romo.

Este último personaje, seis años antes, en 1961, fue parte de un supuesto “experimento” cuyo autor intelectual era el entonces presidente Adolfo López Mateos, quien decidió que se creara una terna de precandidatos a la gubernatura: Fausto Acosta Romo, Luis Encinas Johnson y el general Ricardo Topete Almada.

Como era de esperarse: Todo se decidió por “dedazo” del otrora presidente López Mateos. Incluso el escritor Carlos Moncada redujo esta decisión a una simple expresión del exjefe del ejecutivo mexicano: “Bueno, que le den a Luisito el estado”. Encinas Johnson se convirtió en el gobernador sonorense para el periodo 1961 al 1967.

Seis años después, en 1967, la elección gubernamental en la entidad fue una designación directa de Gustavo Díaz Ordaz a favor de Faustino Félix Serna, lo que provocó inconformidad de las organizaciones obreras y populares del PRI en el estado, e inició un paro de labores de tres meses en la Universidad de Sonora.

Francisco Ortiz Pinchetti, colaborador de la Revista Proceso, escribió en 1991: “El conflicto político incendió a la Universidad de Sonora (cuyo rector era entonces el doctor Moisés Canales, y entonces virtual candidato del PAN a la gubernatura)”.

Y señaló: “Negras jornadas escribieron las “olas verdes”, ese grupo de golpeadores que agredieron a maestros y estudiantes, al grado que en el 17 de mayo de 1967 el ejército ocupó la Universidad de Sonora (para acabar con el paro de tres meses)”.

Este choque entre los sonorenses del norte y del sur trajo consigo la alternancia en Sonora, porque los priistas disidentes se cambiaron al PAN donde lograron la victoria en ocho municipios: Hermosillo, Santa Ana, Opodepe, Cumpas, Cucurpe, Bacoachi, San Pedro de la Cueva y San Miguel de Horcasitas.

Aquella afrenta de hace 51 años la ganaron los empresarios sureños; Félix Serna se convirtió en gobernador, y en la memoria de los sonorenses queda el dolor de los universitarios abatidos, así como el desdén para con los actores políticos que arrastran vidas en esa pugna por el poder.

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