Salvadoreños en Canadá: el éxodo que viene

MONTREAL (apro).- Las amenazas y los cambios del presidente Donald Trump en asuntos migratorios están teniendo impacto en su vecino del norte.

A principios de 2017 atravesaron de Estados Unidos a Canadá, de manera irregular por medio de senderos y veredas, ciudadanos de países musulmanes para pedir el refugio canadiense. Después fueron los haitianos quienes protagonizaron la mayoría de los cruces. El gobierno de Justin Trudeau cree que el nuevo contingente, mucho más numeroso, será el de los salvadoreños y nicaragüenses.

Miles de musulmanes cruzaron a Canadá cuando Trump quiso incluir en su “lista negra” migratoria a ciertos países (Somalia, Yemen, Eritrea, entre otros). Después lo hicieron los haitianos por los rumores de que su Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés), que permite a unos 59 mil ciudadanos del país caribeño residir y trabajar legalmente en Estados Unidos a raíz de los estragos del terremoto de 2010, llegaría a su fin.

Las autoridades estadunidenses anunciaron en noviembre que el TPS para los haitianos será suspendido en julio de 2019. Este 8 de enero, Trump informó que el TPS que protege a unos 200 mil salvadoreños desde los sismos de 2001 en Centroamérica, expirará en septiembre de 2019.

Unos cinco mil nicaragüenses perderán también esta protección en enero del mismo año. La posibilidad de que muchos centroamericanos busquen llegar a Canadá es tomada con seriedad por el gobierno de Trudeau.

“Canadá es un país abierto, pero hay que respetar las reglas para venir. Justamente porque tenemos un sistema con reglas específicas podemos brindar esta apertura”, comenta a apro Pablo Rodríguez, diputado federal del Partido Liberal de Canadá.

Nacido en Argentina, fue designado por el primer ministro Trudeau como su enviado para una misión específica: divulgar este mensaje en ciudades estadunidenses con importantes comunidades de centroamericanos. Los Ángeles, Nueva York, Dallas, Houston, entre otras urbes, han sido visitadas por Rodríguez para reunirse con asociaciones de salvadoreños y nicaragüenses y con medios de comunicación.

De acuerdo con el Ministerio de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá, entre enero y diciembre de 2017 llegaron 20 mil 593 personas procedentes de Estados Unidos por vías irregulares; 95% de los cruces se dieron por la provincia de Quebec. La pregunta que se hacen los canadienses es qué sucederá en caso de que muchos de los centroamericanos que perderán el TPS intenten llegar a Canadá, tomando en cuenta su elevado número.

Además de los esfuerzos del diputado Rodríguez, el personal diplomático de 12 consulados canadienses en Estados Unidos han recibido la instrucción de compartir información sobre los criterios específicos para conceder el refugio. El pasado agosto, Trudeau pidió al diputado Emmanuel Dubourg hacer lo propio con la comunidad haitiana en Florida.

“Hay mucha desinformación circulando en redes sociales y en medios de comunicación. Por ejemplo, se ha dicho que Canadá tiene un programa especial para las personas que perderán el TPS o que sólo es necesario cruzar la frontera para obtener el refugio. Esto es falso. Buscamos evitar una crisis humanitaria provocada por información que no es veraz”, expresa Rodríguez.

De acuerdo con las leyes migratorias canadienses, una persona obtendrá el refugio si demuestra cabalmente que, en caso de volver a su país, estaría en riesgo su vida o integridad física por motivos políticos, religiosos, étnicos o por pertenecer a un grupo social específico.

Estados Unidos y Canadá cuentan con un instrumento migratorio conocido como Acuerdo sobre Tercer País Seguro, el cual impide que un ciudadano no estadunidense pida refugio en un puesto fronterizo canadiense, ya que podría hacerlo en Estados Unidos.

Los cruces que se han dado por senderos en los últimos meses se explican por una razón: si la persona llega de forma irregular a Canadá será detenida por la policía, pero tendrá derecho a presentarse ante un juez para solicitar la protección migratoria.

La estrategia de Trudeau

Las redes sociales y algunos medios de comunicación, como señala el diputado Rodríguez, han tenido mucho que ver con la llegada de miles de individuos a Canadá y con las ganas de otros por intentarlo. No obstante, diversos analistas han manifestado que el gobierno de Trudeau contribuyó en cierto momento con la desinformación.

En enero del año pasado, cuando Trump amenazaba con cerrar la puerta a ciudadanos de algunos países musulmanes, Trudeau escribió en Twitter: “A aquellos que escapan de la persecución, el terror y la guerra, los canadienses los recibiremos, independientemente de su fe. La diversidad es nuestra fuerza”.

Esto fue interpretado por no pocos individuos como un mensaje de bienvenida. Trudeau y sus ministros tuvieron que ser desde entonces más cuidadosos. Además del trabajo de los diplomáticos y de los enviados especiales, el gobierno canadiense ha puesto en marcha una intensa campaña de información en redes sociales.

La estrategia del gobierno de Trudeau ha recibido diversas críticas. Jean-Pierre Fortin, presidente del Sindicato del Personal de Aduanas e Inmigración, ha señalado en distintos foros que el gobierno canadiense no está preparado para recibir a una oleada de personas tan considerable.

Fortin ha insistido en que los actuales recursos materiales y humanos serían insuficientes, recordando que los cruces irregulares en 2017 provocaron un retraso significativo en las decisiones de los jueces.

Trudeau ha recibido también señalamientos por parte de agrupaciones políticas y comunitarias que desearían un enfoque más abierto hacia los solicitantes de refugio provenientes de Estados Unidos.

El Nuevo Partido Democrático (NPD) ha propuesto que el número de refugiados que acepte Canadá se incremente. El NPD -al igual que distintas organizaciones- ha pedido al gobierno liberal suspender el Acuerdo sobre Tercer País Seguro.

En entrevista con Apro, Janet Dench, directora del Consejo Canadiense para los Refugiados, comenta que tanto su institución como Amnistía Internacional y el Consejo Canadiense de Iglesias se han opuesto a este convenio desde que se firmó en diciembre de 2002.

“Estados Unidos nunca ha sido un país seguro para solicitantes de refugio de ciertos países. El año pasado, con las primeras disposiciones migratorias de Trump, pedimos de nueva cuenta al gobierno canadiense retirarse del acuerdo. La gente debería tener la posibilidad de solicitar el refugio en los puestos fronterizos convencionales. Hay personas que se han extraviado por los senderos y que han sufrido daños físicos por el frío tan intenso”, precisa Dench.

El gobierno de Canadá ha confirmado que el Acuerdo sobre Tercer País Seguro continuará. Asimismo, Ahmed Hussen, ministro canadiense de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía, dijo en conferencia de prensa que no habrá un programa especial de acogida para quienes lleguen por vías irregulares desde Estados Unidos y que las cifras de refugio ya están estipuladas.

Canadá contempla recibir a unos 43 mil refugiados en 2018. También indicó que 10% de los haitianos que llegaron en 2017 obtuvieron la protección, aunque no precisó cuántas solicitudes se han evaluado hasta el momento y qué número de personas han presentado apelaciones.

El Ministerio canadiense de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía no difunde cifras que precisen la nacionalidad de las personas que han cruzado desde Estados Unidos. Sin embargo, la Comisión de Inmigración y de Estatus de Refugio de Canadá aporta los siguientes datos: entre enero y septiembre de 2017, 564 salvadoreños y 14 nicaragüenses pidieron refugio, aunque se desconoce cuántos lo hicieron al cruzar la frontera de forma irregular y cuántos llegaron por vías legales.

 

Refugio salvadoreño

El salvadoreño Francisco Rico llegó a Canadá como refugiado en 1990. Es el director de FCJ Refugee Centre, un organismo de Toronto que brinda alojamiento, alimentación y otros servicios a personas que solicitan refugio o que no tienen un estatus legal.

En entrevista telefónica, cuenta que su centro ha recibido a salvadoreños desde antes del anuncio sobre la anulación del TPS: “El gobierno de Trump comenzó a poner muchas trabas para extender los permisos. Varias personas estaban realizando todo este papeleo, pero ya con la sospecha de que el TPS sería anulado”, comenta.

Rico considera que en los próximos meses aumentará el número de sus compatriotas que cruzará la frontera. Sin embargo, cree que no serán tantos como se especula.

“El sueño americano es muy fuerte para los salvadoreños. Tienen la idea de vivir en Estados Unidos. Muchas de estas personas ya están bien instaladas allá. Van a optar por quedarse a pesar de que deberán vivir en la ilegalidad. El interés por Canadá nunca ha sido muy grande”, afirma.

Unos 65 mil salvadoreños residen actualmente en Canadá; la mayoría en Toronto y Montreal.

Mariana (nombre ficticio para salvaguardar su identidad) cruzó la frontera de Estados Unidos a Canadá a principios de 2017 con su esposo y su hija. Su caso es distinto, aunque no único, ya que carecen de la protección del TPS: volaron de San Salvador a una ciudad estadunidense y unas semanas después pidieron refugio en un puesto fronterizo canadiense. El Acuerdo sobre Tercer País Seguro así lo permite cuando el solicitante cuenta con un familiar en Canadá: una tía de Mariana vive en este país desde hace varios años.

“Conozco a varias familias salvadoreñas que han pedido refugio en Canadá. No quisiera que mi hija viva en Estados Unidos. Trump ha levantado un sentimiento muy grande contra los inmigrantes. Canadá es una sociedad más abierta”, dice Mariana a Apro.

La opción canadiense tuvo que ver también con los motivos que obligaron a Mariana a abandonar su país: problemas con las pandillas por su trabajo como periodista. Recibió amenazas de miembros de las maras, además de que algunos de sus colegas fueron asesinados por estos grupos delictivos.

“Las redes de las pandillas llegan a territorio estadunidense. No era seguro para mi familia quedarnos en El Salvador y tampoco en Estados Unidos”, afirma.

El gobierno de Trump subrayó que los salvadoreños y los nicaragüenses ya no necesitarán el TPS porque la situación en sus países ha mejorado respecto a la que dejaron las catástrofes naturales.

“Hay aspectos que están mejor en cuanto a infraestructuras. También la naturaleza ya no ha mostrado su fuerza en los últimos años. Pero, en el caso salvadoreño, la gente está viviendo una catástrofe por la violencia. Sabemos lo que ocurre con las maras. El mismo Trump las ha citado como una fuente de grandes problemas”, expresa Rico.

Janet Dench coincide con el diagnóstico y aporta un detalle fundamental: “Según los criterios canadienses para la obtención del refugio, la persona debe probar que está en peligro por amenazas o acciones específicas. Un salvadoreño necesita presentar pruebas de que corre un riesgo directo. Si no, las posibilidades de conseguir el refugio son mínimas”.

Mientras tanto, Mariana y su familia esperan fecha de audiencia para que un juez defina su situación migratoria. “Pienso en cualquier escenario, menos en volver a El Salvador. Me duele mucho que así sea, pero regresar no es una alternativa”, añade.

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