Ni con su “7 de 7” logra Meade darle color a su campaña

Conscientes de que el principal obstáculo para José Antonio Meade en la actual campaña es la pésima imagen del PRI, tal como la deja el presidente Enrique Peña Nieto, sus estrategas intentan presentarlo como un caso aparte de insólita honestidad. Incluso recurren a cuestionables técnicas mercadológicas para promoverlo. Sin embargo, la mayoría de los sondeos de preferencias electorales para la presidencia y las nueve gubernaturas lo ubican en el mismo sitio que en las precampañas: el tercero.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Sin las multitudes tradicionales en los arranques de campaña de todos los candidatos presidenciales del PRI, en la primera semana de actividades el panorama para José Antonio Meade se ve poco promisorio: además de no provocar la atracción de grandes masas de simpatizantes, su partido no logra quitarse la losa de la corrupción, por lo cual sus aspirantes también están abajo en las nueve elecciones estatales.

Es tan pesada la historia de corrupción del PRI que, en la iconografía de la campaña de Meade sus estrategas de imagen, encabezados por Emilio Suárez Licona, Alejandra Sota y Alejandra Lagunes, decidieron que el logo del partido fuese muy pequeño, lo mismo que los del PVEM y el Panal, que cargan también expedientes de casos de corrupción y hasta de homicidios, como el del Niño Verde Jorge Emilio González, a quien se le involucró en la muerte de la búlgara Galina Chankova Chanev.

Hasta en las camisas, chamarras y chalecos que usa Meade en los actos de campaña casi están desaparecidos el logo tricolor y el nombre del PRI.

“Ahora resulta que los priistas somos responsables de todo, hasta del clima, pero si aceptamos que nos quiten el logotipo, que nos hagan responsables de culpas que nada tenemos que ver, que nos hagan solidarios a bandidos y ladrones que están en las cárceles por haber traicionado al partido, pues bien merecido lo tenemos”, señala César Augusto Santiago, exdirigente del PRI.

En este intento de deslindarse de la imagen negativa del PRI por los casos de corrupción, desvío de recursos, tráfico de influencias y ligas con el crimen organizado, después de recibir críticas por no haber presentado su declaración 3 de 3 (patrimonial, fiscal y de intereses), el jueves 5 José Antonio Meade lo hizo, agregándole cuatro rubros que incluyen historial de declaración de impuestos, los bienes que hay a su nombre en el Registro Público de la Propiedad y la fe de un notario público.

Como exsecretario de Hacienda dijo que él es honesto y reportó en su declaración ingresos anuales por 2 millones 300 mil pesos, así como acreditó ser propietario de un terreno de 254 metros con valor de 2.3 millones de pesos, y una casa de 145 metros valuada en 1.4 millones, ambos adquiridos en 2002.

A cinco días del inicio formal de su campaña, el aspirante presidencial del PRI subrayó: “Yo sí soy honesto y así será mi gobierno”. Añadió que con esta acción reiteraba su compromiso de seguir conduciéndose, sin excepción, con rectitud, transparencia y legalidad.

No obstante, Meade fue el único que presentó su declaración “7 de 7”. No lo hizo el dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, quien recibió una liquidación de 1 millón 206 mil 271 pesos por haber trabajado en la Comisión Federal de Electricidad dos años con 155 días y tiene propiedades por 19 millones 980 mil 240, una flota de 50 automóviles con un valor estimado de 4 millones 604 mil, obras de arte y colecciones por 4 millones 125 mil 290, “activos intangibles” por al menos 9 millones y menajes por 1 millón 156 mil 204 pesos, además de ocho cuentas bancarias y un fondo de inversión.

Tampoco se encontró la declaración 3 de 3 de Aurelio Nuño. En la que presentó en 2014, cuando fue jefe de la Oficina de la Presidencia, sólo manifestó un automóvil y ningún inmueble. Ni un solo miembro de su equipo de campaña siguió los pasos de Meade.

Luego de que éste presentó su declaración a las 7:30 de la mañana, el hashtag #7 de 7 se convirtió en tendencia, pero el portal BuzzFeed News México reportó que dicho interés no fue espontáneo, sino que se detectó “un ejército de bots amplificándolo” mediante una red inusual de cuentas que repetían los mensajes de las cuentas @JoseAMeadeK y @EnriqueOchoaR.

“Se está simulando deliberadamente que hay interés en la presentación de Meade por su #7 de 7. Este TT no es espontáneo ni orgánico. Ojo con los bots”, advierte dicha página electrónica, en la que hay una nota donde se revela otra acción del PRI y de Meade para atraer más usuarios de las redes sociales.

Resulta que el equipo de Meade compró palabras para aparecer como primera opción de búsqueda en Google. Al buscar términos como “Anaya México”, “Margarita Zavala” o “AMLO México”, aparecen resultados relacionados con el candidato del PRI y sus propuestas.

En su página la empresa digital señala: “Para tener una idea del costo aproximado que pudo tener la campaña de anuncios de Google de Meade al buscar información de otros candidatos, BuzzFeed News M­éxico utilizó la herramienta Key­word Planner de Google. Ésta permite hacer presupuestos de campañas y da un estimado de cuánto costaría cada clic.

“Keyword Planner funciona como una subasta en la que el que paga más logra que sus anuncios se muestren en el primer lugar de resultados de búsqueda, como ha estado ocurriendo con el candidato oficialista. Durante el fin de semana, BuzzFeed News México monitoreó los topes de las subastas y éstas arrojaron un precio máximo de 97 pesos por clic.”

Cita BuzzFeed que, ante los cuestionamientos, Meade respondió el 2 de abril, en entrevista radiofónica con Ciro Gómez Ley­va, que esta estrategia “se vale y se puede”.

“Por la vía que sea que podemos dar a conocer que hay una propuesta mejor, una mejor alternativa, pues me parece que es positivo buscar con creatividad, con ingenio y con licitud”, argumentó el candidato presidencial del PRI.

Un arranque gris

La mañana del domingo 1, Meade llegó al salón Chichen Itzá del Centro de Convenciones Siglo XXI, en Mérida, donde lo esperaban unas 5 mil personas. “No fueron muchas porque es domingo de Ramos, es Semana Santa y muchos se van a misa. Por eso les dijimos que trajeran unas 300 personas por cada comité y reunieron unas 3 mil. Las otras las trajimos de las colonias de Mérida”, justificó un integrante del equipo de campaña.

Para mostrar músculo político, el PRI informó que 86 mil 600 simpatizantes dieron seguimiento en todo el país al arranque de la campaña de José Antonio Meade a la Presidencia de la República, y añadió que al Centro de Convenciones Siglo XXI en Mérida, Yucatán, acudieron 18 mil.

“A estos se suman 68 mil 600 militantes de los partidos que postulan a Meade (PRI, PVEM y Nueva Alianza) y simpatizantes en general que se congregaron en los comités directivos del tricolor de las otras 31 entidades federativas para seguir en vivo la transmisión del evento con sede en Yucatán. Quintana Roo, con 4 mil 300, y Baja California y Campeche, con 3 mil 500 seguidores cada uno, fueron algunos de los estados donde más seguidores de Meade se congregaron”, aseguró la dirigencia priista.

A pesar de estos números oficiales, en Mérida se observó el escaso interés de la población por el primer acto público de campaña de Meade, quien arribó al salón en camisa blanca, con su apellido bordado y adornada por tres discretos triángulos con los colores del PVEM, el Panal y el PRI. Nada que ver con la campaña de Enrique Peña Nieto, que empezó en Guadalajara con miles de acarreados y el logo del PRI destacado en su camisa roja.

De poco sirvió la persignada y las bendiciones que recibió Meade de sus padres, Lucía y Dionicio, al salir de su casa rumbo a el primer acto de campaña en sus 20 años de funcionario público. En los días siguientes realizó mítines en Sonora y Sinaloa, pero la afluencia de simpatizantes no mejoró mucho sino hasta Durango, donde en una tarde el centro deportivo se abarrotó y mostró una calidez que agradeció el candidato.

Entrevistado en el primer acto realizado en Mérida, el candidato del PRI a gobernador, Mauricio Sahuí, manifestó que ya están acostumbrados a procesos difíciles, pero confió en que los ciudadanos puedan tener los elementos necesarios para definir su voto y elijan a Meade, porque “tiene más experiencia, preparación y propuestas”.

Sahuí reconoció que hasta ahora la mayoría de las encuestas ponen en primer lugar a Andrés Manuel López Obrador, pero recordó que en 2006 pasó lo mismo y al final perdió ante Felipe Calderón, que remontó como –afirma– ahora lo está haciendo Meade.

Días después, el miércoles 4 en Durango, Meade dijo que las encuestas de El Financiero, el portal SDP Noticias, El Heraldo de México, Conteo S. C. y 24 Horas, lo ubican en segundo lugar y a Ricardo Anaya en el tercero.

“Hemos remontado, y hemos remontado mucho. Hoy estamos claramente en segundo lugar; las últimas cinco encuestas que se han publicado así lo acreditan. Hoy se publicó de nuevo una encuesta adicional que en esa posición me ubica; soy la alternativa que más ha crecido en la intercampaña, la que tiene mejor tendencia y no tenemos absolutamente ninguna duda de que vamos a ganar”, afirmó sin tomar en cuenta que todas las encuestas de mayor reconocimiento público lo siguen ubicando en tercer sitio.

El jueves 5 Jorge Buendía, de la empresa de medición de la opinión pública Loredo y Buendía, que participa en el sitio de internet especializado en elecciones llamado Oraculus MX, actualizó los resultados de 10 encuestadoras reconocidas. Según la media de todos los ejercicios, López Obrador sigue arriba con un porcentaje que va de 39 a 46 puntos; le sigue Anaya, con una preferencia de entre 26 y 31 puntos, y anclado en el tercer sitio Meade, con 20-25 puntos.

En segundo y tercer lugar

El panorama para Meade y el PRI al inicio de la campaña no es promisorio. De las nueve elecciones estatales que habrá el 1 de julio, de acuerdo con diversas mediciones, como la de Massive Caller, en ninguna los candidatos priistas están adelante, ni siquiera en Yucatán, donde Meade arrancó su campaña.

Según las mediciones hechas al inicio de la campaña, Morena se ubica adelante en Chiapas con Rutilio Escandón Cadenas; en la Ciudad de México con Claudia Sheinbaum; en Morelos con Cuauhtémoc Blanco, y en Tabasco con Adán Augusto López Hernández.

El PAN, aliado con el PRD y Movimiento Ciudadano, va adelante en Guanajuato con Diego Sinhué Rodríguez Vallejo; en Puebla con Martha Érika Alonso Hidalgo, esposa del exgobernador Rafael Moreno Valle, y en Veracruz con Miguel Ángel Yunes Márquez, hijo del actual gobernador Miguel Ángel Yunes.

En Yucatán encabeza las preferencias el candidato de la alianza PAN y Movimiento Ciudadano, Mauricio Villa, y en Jalisco la delantera la lleva Enrique Alfaro, candidato de Movimiento Ciudadano.

Los candidatos del PRI en Jalisco, Miguel Ángel Castro Reynoso, y en Yucatán, Mauricio Sahuí, aparecen en segundo sitio; en tercer lugar figuran el de Chiapas, Roberto Albores Gleason; el de Ciudad de México, Mikel Arriola; el de Morelos, Jorge Meade Ocaranza; el de Puebla, José Enrique Doger; el de Veracruz, José Yunes Zorrilla; el de Guanajuato, Gerardo Sánchez García, y la de Tabasco, Georgina Trujillo.

Mauricio Sahuí se dice confiado en remontar la corriente que hay en contra del PRI en la elección presidencial y en las estatales a causa del enojo social por los escándalos de corrupción y las políticas del gobierno de Enrique Peña Nieto, como el aumento de la gasolina:

“Hay un gran reto en la comunicación. Yo esperaría que los ciudadanos puedan darse ese tiempo para conocer las propuestas y que a través de lo que sepan de nuestras trayectorias puedan tener la confianza para dar su voto.

“El principal reto es plantearnos nuestra responsabilidad como aspirantes a ejercer el gobierno, si somos capaces de transmitirle a la sociedad los grandes objetivos y cómo lo haremos. Si eso se vuelve el factor de decisión para el ciudadano, estamos en la ruta correcta”, dice en entrevista el candidato del PRI a gobernador de Yucatán.”

Este reportaje se publicó el 8 de abril de 2018 en la edición 2162 de la revista Proceso.

Acerca del autor

José Gil Olmos, reportero desde 1998. Colaboró en el periódico El Nacional y en el diario La Jornada. Desde el 2001 es reportero de la revista Proceso. Es autor de Los Brujos del Poder, La Santa Muerte la virgen de los olvidados, Los reporteros mexicanos en la guerra de Chiapas y Batallas de Michoacán.

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