A siete semanas de protestas en Nicaragua, la cifra de muertos se eleva a 127 y los heridos suman cerca de mil

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A casi siete semanas de protestas contra el gobierno del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, la cifra de muertos se elevó a 127, según el conteo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Desde el 18 de abril -día que comenzaron las manifestaciones-, hasta el lunes 4 de junio, cerca de un millar de personas han resultado heridas, reportó la CIDH.

En este contexto, los comerciantes del mercado más grande de Nicaragua se declararon en desobediencia civil ante la “opresión”.

En una conferencia desde Washington, el secretario ejecutivo de la CIDH, el jurista brasileño Paulo Abrao, dijo que para entender la magnitud de esta tragedia habría que recordar las manifestaciones entre abril y julio de 2017 en Venezuela, un país seis veces más grande que Nicaragua, que dejaron 112 fallecidos.

De acuerdo con la agencia EFE, Abrao denunció que la respuesta de las autoridades nicaragüenses a las protestas ha sido “muy desproporcionada”, con el objetivo de crear un ambiente de “intimidación y terror”.

La Organización de los Estados Americanos (OEA) acordó la semana pasada con la CIDH y el Gobierno de Nicaragua crear un grupo para investigar los hechos de violencia, formado por integrantes seleccionados por la comisión interamericana.

La violencia fue particularmente fuerte el fin de semana en la ciudad de Masaya, una antigua cuna del sandinismo ubicada a 28 kilómetros al sureste de Managua, donde los enfrentamientos entre manifestantes y la Policía, apoyada por grupos afines al gobierno, dejó al menos 10 muertos, 62 heridas y 10 desaparecieron, según un informe de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH).

Entre los fallecidos se encuentra Javier Júnior Gaitán Hernández, de 15 años, el profesor Carlos Erick López (23) y el policía José Abraham Martínez (22), según esa ONG.

El Gobierno de Ortega, que cuenta ya con 11 años en el poder, responsabiliza de la “violencia delincuencial” que azota al país desde abril pasado a “grupos políticos de oposición con agendas políticas específicas”, y niega la existencia de “fuerzas de choque ni grupos paramilitares afines al gobierno”, que son señaladas por los manifestantes como los autores de las muertes en las protestas.

En tanto, los comerciantes del Mercado Oriental, el más extenso de Nicaragua, se declararon en “desobediencia civil” en protesta contra la “opresión” del presidente Ortega.

Las protestas contra Ortega comenzaron el 18 de abril por unas fallidas reformas a la seguridad social y se han convertido en un reclamo que pide su renuncia, después de 11 años en el poder, con acusaciones de abuso de poder y corrupción.

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