“El Peje”, entre la esperanza, la incredulidad y la denostación

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La multa del INE a Morena por el fideicomiso para los damnificados del sismo del 19 de septiembre del año pasado, ha servido como una descarga de aversión de todos aquellos que están en contra o que les disgusta la figura de Andrés Manuel López Obrador y que buscan cualquier incidente para poner en duda su probidad o su capacidad de gobernante aun cuando ni siquiera ha asumido el cargo de presidente.

“¿No que muy honesto?”, “ya se le acabo la luna de miel”, “se le agotó demasiado temprano el bono de confianza”, son algunos de los cuestionamientos en las redes sociales o en algunos medios, de gente que no está convencida de la integridad ni de la capacidad del tabasqueño.

Muchos de estos críticos son columnistas y articulistas que han sido ampliamente beneficiados en los sexenios pasados y ahora ven en peligro sus onerosos ingresos que les han dado una vida de opulencia que no se sustenta con su salario, sino con las prebendas oficiales. Otros son críticos por cuestión ideológica y política o simplemente porque les disgusta irracionalmente la imagen del próximo presidente.

López Obrador es el primer presidente que llega con una de las más altas expectativas sociales de las últimas décadas, traducidas en 30 millones de votos. Además de eso, su carrera de 18 años por la presidencia, las controversias en los procesos anteriores que dejaron muchas dudas en el triunfo de sus adversarios, su personalidad empecinada y carismática, así como sus vastas promesas de la última campaña, lo exponen de forma clara como la figura principal en el escenario público para los próximos años.

Y como tal, sobre él irán las principales críticas, observaciones, denuncias, denostaciones, maldiciones, exigencias, reclamos, acusaciones y ultimátum, como ya sucede.

Con o sin razón, también en las redes sociales López Obrador será la figura principal de ataques y defensas de adversarios y simpatizantes. Será en la red global donde seguramente se expresará la lucha más tóxica en torno a la figura del próximo presidente.

Las principales expectativas que ha generado la llegada de López Obrador a la Presidencia de la República las refleja muy bien la última encuesta de Mitofsky.

Se trata de la seguridad, la economía y la política, tres aspectos de la vida nacional que están presentes en el ánimo social y de los que se esperan resultados claros en un año, principalmente entre la población joven y de las zonas urbanas.

De acuerdo con esta encuesta, más del 60% de la población recibió con alegría, felicidad, satisfacción, seguridad, tranquilidad y confianza el triunfo de López Obrador. Si embargo, el porcentaje refleja también una enorme responsabilidad de dar buenos resultados.

Menos del 30 por ciento recibió la victoria del tabasqueño con tristeza, enojo, decepción, inseguridad, miedo y desconfianza. Y será esa población la más exigente con el próximo gobierno.

El sentimiento de ilusión o esperanza, así como de incredulidad y decepción, habrá de ir de la mano de las acciones que tome y aplique el gobierno de López Obrador que aun cuando aún no ha empezado ya está en el ojo del huracán.

Así que, bienvenido “Peje” a la Presidencia de un país destrozado, expoliado y confrontado, corrompido y corrupto, vejado y engañado, violentado hasta sus entrañas y con una prensa cebada por el poder.

Por cierto… Con antelación les dijeron a los miembros del consejo del fideicomiso “Por los demás”, de ayuda a los damnificados del sismo, que había que tener en regla el manejo administrativo de las aportaciones para que no se contaminara con la operación de los recursos de Morena en la campaña electoral. No hicieron caso y ahí están las consecuencias.

Acerca del autor

José Gil Olmos, reportero desde 1998. Colaboró en el periódico El Nacional y en el diario La Jornada. Desde el 2001 es reportero de la revista Proceso. Es autor de Los Brujos del Poder, La Santa Muerte la virgen de los olvidados, Los reporteros mexicanos en la guerra de Chiapas y Batallas de Michoacán.

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