“La obra que sale mal”, muy bien

"La obra que sale mal" se presenta en el Teatro Helénico. Foto: @obraquesalemal "La obra que sale mal" se presenta en el Teatro Helénico. Foto: @obraquesalemal

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Muchas son las obras que salen mal. Ésta es la que peor sale y es por eso que divierte tanto.

Luego de presentarse en Londres y Nueva York, La obra que sale mal –escrita por Henry Lewis, Jonathan Sayer y Henry Shields– llegó a México respaldada por Mark Bell, el director que la ha venido acompañando desde su concepción, pero ahora con elenco y todo el tono nacional.

En la ficción, el montaje que se lleva a cabo es de la obra Asesinato en la Mansión Haversham, concebido por la Universidad Tecnológica de Tlalpan, cuya temporada estaba programada en otro teatro, pero debido a un error termina en el Teatro Helénico.

Desde su entrada, el público puede ver a los tramoyistas y técnicos ficticios tratando de arreglar una escenografía que, endeble, está destinada al fracaso. Desde ahí vaticinamos lo que procede, todo saldrá maravillosamente mal: unos actores olvidan sus diálogos, otros se desmayan y deben ser suplidos por una chica del staff que sale a escena con el libreto en mano, la utilería no está donde debería, los objetos se caen a pedazos…

Como su nombre lo indica, la obra trata de un misterioso asesinato que los personajes intentarán resolver por medio de pistas. Pero la historia es lo de menos, un simple pretexto para exponer el mecanismo teatral y compactar en un solo montaje las peripecias y los errores más comunes que hay en cualquier compañía, desde las amateurs hasta las más profesionales.

Toño (Juan Carlos Medellín), el técnico fanático de Timbiriche; Chris (Artús Chávez), el detective y presentador que trata de salvar la obra a como dé lugar; Jonathan (Iván Carbajal), el cadáver que no se puede estar quieto; Max (Luis Rodríguez Guana), el simpatiquísimo hermano del personaje asesinado, siempre sonriendo al público; Roberto (Daniel Haddad), el celoso hermano de la novia que deberá fungir de actor y soporte de la escenografía que se desmorona; Dennis (Adrián Vázquez), el mozo que trata de leer discretamente, sin éxito, las palabras difíciles anotadas en la palma de su mano; Sandra (Irene Azuela), la sobreactuada diva, prometida del asesinado, amante de Max; y Annie (Ari Albarrán), la pequeñita y tierna tramoyista que se convierte en una fiera al descubrir la fama.

Un casting maravillosamente malo, comprometido cada uno con su personaje, que consigue que todo salga terrible de la forma más cuidadosa. Sin embargo, es la actuación de Irene Azuela la menos brillante. Una pena desperdiciar así el talento de una de las mejores actrices de nuestro país.

La obra que sale mal está en su segunda semana, reventando y no parece que la cantidad de público vaya a bajar. Es quizá el espectáculo más cotizado de la Ciudad de México en estos días. Y la razón es muy sencilla: la gente ríe a carcajadas casi sin parar durante las dos horas que dura el “caótico” montaje. Después de la primera hora de representación, los chistes comienzan a repetirse, aunque nuevos gags la levantan de pronto. Tanta falta que nos hace reír.

La breve temporada dura sólo hasta el 26 de agosto. Jueves y viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:00 y 20:30 horas; domingos a las 17:00 y 20:00 horas. Teatro Helénico (Av. Revolución 1500, Col. Guadalupe Inn).

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