“A la deriva”: Una cinta que no llega a buen puerto

A la deriva (Adrift, EU-2018), de Baltasar Kormakur. Foto: Especial A la deriva (Adrift, EU-2018), de Baltasar Kormakur. Foto: Especial

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A la deriva (Adrift, EU-2018), de Baltasar Kormakur, es una historia de sobrevivencia y amor, basada en hechos reales donde una pareja de enamorados queda a la deriva en el océano durante un viaje de Tahití a San Diego. Una cinta que por momentos promete mucho, pero termina dándonos poco.

Los protagonistas de la historia son: Tami (Shailene Woodley), una chica que trabaja en la Marina y cuya vida no parece tener un destino claro, y Richard (Sam Claflin), un sujeto que desea recorrer el mundo a bordo de su yate. Ambos están en Tahití y saben de navegación.

Richard es contratado para llevar un yate a San Diego, en una travesía de más de seis mil kilómetros.

La historia comienza cuando el yate en el que navegan queda a la deriva después de enfrentarse con el huracán Raymond, en 1983. Tami está sola, al parecer Richard ha caído del navío. Y mientras sabemos si ella podrá encontrarlo o de qué trucos se valdrá para salir adelante, damos un salto al pasado para conocer la historia de amor de estos personajes.

El encuentro amoroso es bonito pero un poco soso, y no es capaz de aportar mucho a la aventura que están por vivir. No nos encariñamos tanto con su relación como para preocuparnos de su futuro.

Un giro inesperado da esperanza a Tami: de pronto encuentra a Richard, quien se sostiene “con alfileres” en una especie de balsa. Nuestra heroína, con un fuerte golpe en la cabeza, hará todo por salvar a su amado en ese instante, pero después deberá encontrar la manera de llevar el barco a buen puerto.

Una historia similar fue narrada en la cinta Todo está perdido de Robert Redford, en donde veíamos al personaje principal (Redford) buscando la manera de sobrevivir; no había flash-backs que nos mostraran quién era ni tampoco con quiénes establecía vínculos, y sin estos elementos nos encontramos con la conmovedora historia de un hombre enfrentando su propia mortalidad, con tensión dramática y hasta incertidumbre.

En A la deriva no tenemos esa misma fuerza narrativa: los flash-backs parecen funcionar más como un relleno ante la falta de claridad del director, que debe valerse de esos recursos y un truco sacado de la manga, para que la lucha de Tami sea interesante.

Al final, A la deriva termina siendo una historia aburrida, en donde un par de protagonistas buena onda se enfrentan a la muerte, pero cuyo destino no resulta atractivo, ni enriquecedor, ni entretenido.

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