“Upgrade: máquina asesina”: el criminal interior

MONTERREY, NL. (apro).- En el interior de todas las personas se encuentra un criminal dispuesto a emerger. El inconsciente alberga un homicida potencial que se revela en el momento más inesperado. Es cuestión de que el individuo reciba los estímulos precisos para convertirse en un salvaje.

Upgrade: Máquina asesina (Upgrade, 2018) muestra el caso extremo de un joven apacible que es obligado a convertirse en un demonio para la violencia. Pero el apremio es implantado. Un chip increíble, colocado en la médula espinal, convierte a Grey (Logan Marshall-Green) en un prohombre que puede conseguir las mayores proezas físicas, aún contra su voluntad.

La fantasía escrita y dirigida por Leigh Whannell se ubica en un futuro hiperdesarrollado, donde todos los procedimientos son automatizados. Los coches, por supuesto, se desplazan sin necesidad de conductor. Los procedimientos domésticos se ejecutan con comandos verbales. La tecnología permite el confort total. Aunque también, como en todas las proyecciones, la falta de moralidad de las máquinas hace que se conviertan en instrumentos destructivos. ¿Suena familiar este escenario? Es muy parecido a Black Mirror, la serie inglesa popularizada por Netflix, donde la tecnología se revierte, siempre, contra el humano.

Grey es una víctima inocente. El mundo despiadado le ha quitado todo lo que quería y lo ha dejado inutilizado. La única forma de recuperar su vida anterior es acceder a un experimento vanguardista que convierte al sujeto en un ser mecánicamente perfecto. Pero los efectos colaterales son insospechados.

De esta forma, un ciudadano anónimo y feliz, sumido repentinamente en la desgracia, se transforma en una metáfora del superhombre carente de integridad espiritual. Existe una voz interna que le indica exactamente cómo comportarse. Sus movimientos son una mezcla de Jason Bourne, Neo y Jackie Chan. Es como un atleta malvado, vitaminado e infalible. Como un tiburón en el asfalto es inmisericorde. La perfección de las órdenes que le da el subconsciente hace que su voluntad sea doblegada lentamente, hasta trizarse.

Tiene un interés inicial vengativo, pero no puede percatarse hasta qué punto su cuerpo se ha transformado en vehículo de una fuerza ajena a él, que lo utiliza como marioneta. La voz aterciopelada y serena que escucha en su cabeza es como la de HAL9000, que guía la destrucción a través de su propia supervivencia.

Mientras el joven Grey se degrada, se va revelando una interesante intriga que involucra a numerosas personas que participaron en el incidente que provocó su infortunio y que, al final, lo guían por caminos que al final llegan a un solo destino que es como una paradoja del ser que sigue un camino tortuoso buscando las respuestas que están en su interior.

Al final Upgrade: Máquina asesina es una veloz aventura cibernética, llena de acción e interesantes giros que la convierte en una estupenda ocasión para reflexionar sobre la utilidad de la cibernética, mientras se observa en pantalla a un tipo lanzando al aire patadas de experto artemarcialista.

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