“Historias del 68”, inédito de Vicente Leñero

Originalmente escrito como guion cinematográfico para una cinta de Alfonso Cuarón, Seix Barral entrega ahora, de Vicente Leñero, lo que otro escritor de cine, Guillermo Arriaga, llama un “libro cinematográfico”.

Se trata de Historias del 68, publicado en la colección que lleva el nombre del cuentista, novelista, dramaturgo y periodista (1933-2014) –fundador de Proceso, donde fue subdirector con Julio Scherer García–. La editorial Planeta lo anuncia así:

“La voz de muchos de sus participantes está contenida en esta obra: alumnos, activistas, porros, profesores, intelectuales, trabajadores, políticos, policías y militares. Todos ellos cuentan los hechos desde su perspectiva. Estructurada en varias historias independientes que se entretejen, la narración nos lleva por cada una de ellas hasta que todas terminan con la muerte de alguno de sus protagonistas en la Plaza de las Tres Culturas.”

Compuesto por 37 historias breves (221 páginas), el siguiente fragmento del libro corresponde a la escena 20: “Cambio de tercio”.

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Frente a la mesa donde Díaz Ordaz empezó a armar el rompecabezas del Cinco de Mayo, se encuentran Echeverría y Gutiérrez Barrios. Ambos están en silencio y buscando acomodar piezas en el Rompecabezas que ya muestra un significativo avance. La concentración de cada uno de los participantes los mantiene ajenos entre sí.

Díaz Ordaz entra en la salita con el nuevo traje y corbata que se ha puesto. Echeverría y Gutiérrez Barrios se apartan del rompecabezas como si hubieran sido sorprendidos en una travesura.

DÍAZ ORDAZ: No, no, señores… síganle, síganle… me gusta que todos me ayuden, como en la política.

Díaz Ordaz se coloca al centro de la mesa, entre Echeverría y Gutiérrez Barrios que se ponen a buscar piezas, obedientes.

DÍAZ ORDAZ (A Echeverría): ¿Ya encontró la punta del cañoncito, licenciado?… En eso andaba yo.

Echeverría trata de acomodar una pieza.

DÍAZ ORDAZ: No sea pendejo, licenciado… esta es azul. El cielo anda por LL´… ¡Aterrice!

Echeverría rectifica mientras prosigue el silencio. Díaz Ordaz se ve hábil colocando piezas.

DÍAZ ORDAZ: ¿Qué novedades me tiene, don Fernando?

GUTIÉRREZ BARRIOS: Ya tenemos presos como a doscientos comunistas… Comunistas confesos. (Extrae una libretita) Y de la embajada soviética, estos datos. De cuarenta personas que integraban el staff, el año pasado, los miembros han aumentado a ciento veinte.

DÍAZ ORDAZ (Atento al rompecabezas): ¿Ya ve?, se lo dije… ¿Y de la cubana?

GUTIÉRREZ BARRIOS: Algo semejante: también los empleados… les dicen “compañeros empleados”, han aumentado en un cien por ciento.

DÍAZ ORDAZ: Y luego chillan que cuál conjura comunista.

Se concentran los tres personajes en el rompecabezas. Díaz Ordaz se dirige a Echeverría.

DÍAZ ORDAZ: ¿Qué me cuenta usted de los jóvenes fascistas?

ECHEVERRÍA: Muy alebrestados, señor presidente… Organizan mítines relámpago a toda hora y en todas partes, y están preparando una manifestación en la que todos van a ir en silencio, dicen, calladitos… Pero no se preocupe, la vamos a prohibir.

DÍAZ ORDAZ: No prohíba nada.

ECHEVERRÍA: Ya hablé con García Barragán.

DÍAZ ORDAZ: ¡No sea pendejo, le estoy diciendo!… ¿No dijo usted mismo… o fue usted, don Fernando… que las manifestaciones son la meor ocasión para agarrar a los líderes?

GUTIÉRREZ BARRIOS: Lo dijo usted, señor presidente.

DÍAZ ORDAZ: ¡Pues préndanse el foco¡… Quiero esto resuelto, totalmente resuelto, antes de las fiestas patrias… ¿Está claro, señores?

ECHEVERRÍA Y GUTIÉRREZ BARRIOS (Casi al unísono): Sí, señor presidente.

Díaz Ordaz mira hacia el rompecabezas. Se le distiende el gesto.

DÍAZ ORDAZ: ¡Ay, miren!, aquí está la punta del cañoncito.