Isabel Aerenlund en la segunda temporada de “Ingobernable”

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Isabel Aerenlund es la antagonista de la segunda temporada de la serie Ingobernable, de Netflix, donde recrea a Kelly Crawford, una mujer con mucho poder en Estados Unidos y México, al grado de influir en la política de ambas naciones.

La actriz, bailarina y productora mexicana platica su labor en este thriller político, creado por Epigmenio Ibarra, sobre la historia de Emilia Urquiza, “la primera dama de México”, interpretada por Kate del Castillo.

Rememora que llega al proyecto por casting:

“Mi agencia me envió. Desde la primera temporada, Ingobernable me llamó la atención porque representa de manera cercana la realidad que vivimos. Entonces una serie así nos permite tocar problemas que por desgracia están sucediendo, pero que hay que comentarlos y verlos para corregirlos”.

La actriz mexicana, quien estudió en The New School for Drama, en Nueva York, también ha trabajado en las series Bienes raíces, de Canal Once, y Revolucionarias con Silvia Navarro y Maya Zapata, y formó parte de Todo el mundo tiene a alguien, menos yo, ópera prima de Raúl Fuentes, del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos.

En entrevista, menciona que le gusta Ingobernable porque presenta a todos los jugadores del problema:

“No son sólo unos los responsables, ya que muestra el entramado bastante complejo, por ello la violencia es la consecuencia en el país. Al final todos somos corresponsables, el gobierno, los militares, los ciudadanos, en fin. Me gusta que todos estén reflejados en la trama”.

–Su papel, no es la tradicional malvada a la que el público está acostumbrado, ¿verdad?

–Es una mala muy simpática. Traté de representar una antagonista distinta al cliché, porque los malos-malos en la vida real son bastante más complejos que la maldad pura. Para interpretar a Crawford, me interesó investigar qué sucesos en la vida de una niña, una adolescente y una joven, la llevan a terminar siendo una mujer tan poderosa. Intenté ese trabajo para entregar una mala que fuera creíble y no cayera en el cliché, porque cuando uno cae en el cliché siento que se pierde un poco la serenidad.

“Además me importaba incitar, con el personaje, a reflexionar la problemática del país, e igual reflejarla. Al final los narcotraficantes y los políticos corruptos son gente que finalmente, si uno lee las biografías, provienen de infancias bastante violentadas o de abandono. Mi finalidad es concientizarnos que todos los seres humanos somos derivación de una sociedad. El resultado de que haya gente maliciosa como mi personaje no es nada más si su familia la abandono o no, o si viene de la pobreza o no, es más un conjunto de cosas”.

Foto: Cortesía

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Enseguida la actriz acentúa.

“Pero mucha de la violencia que se vive hoy tiene que ver con un sistema económico que no funciona. Hay muchas personas que deben transportarse entre dos y cuatro horas para llegar a su trabajo, todos esos elementos de la sociedad acaban afectando cómo crecen los niños”.

–En Ingobernable, ¿cómo ve el papel del ejército mexicano?

–Hay representantes principales del ejército. Uno es el general Almada, que es como el malo del ejército, el corrupto, y otro general, el que se postula para candidato, representa un lado más generoso y bondadoso. Lo que decíamos, no es que los militares sean malos o buenos, lo mismo en el gobierno existen malos y buenos.  Simplificar la realidad tanto, no nos lleva a resolverla. Y eso me gusta de la serie, que hay buenos, malos y en medio no tan buenos ni tan malos.

–Según su visión, ¿este tipo de historias qué puede ofrecer al público?

–Evidenciar cosas que ya suceden y puede ayudar a concientizar y discutir los tópicos con amigos y la familia. La gente me dice que es bueno que se estén abordado conflictos reales aunque son dolorosos. Fui muy afortunada, trabajé con un equipo maravilloso.

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

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