Echan en cara a Otto Granados el gasto para promover la reforma educativa

Comparecencia del secretario de Educación Pública en la Cámara de Diputados. Foto: Benjamín Flores Comparecencia del secretario de Educación Pública en la Cámara de Diputados. Foto: Benjamín Flores

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- “¡Va a caer, va a caer, la reforma va a caer! ¡Va a caer, va a caer, la reforma va a caer!”, celebraban anticipadamente los poco más de 40 maestros y hoy diputados federales por Morena, cada vez que concluía la intervención del secretario de Educación Pública, Otto Granados, durante su comparecencia ante la Cámara de Diputados.

Último en la glosa del sexto informe de gobierno de Enrique Peña Nieto, Granados Roldán recibió menos insultos y reclamos que el resto de los secretarios de Estado que a lo largo de tres semanas fueron increpados por los legisladores de Morena.

Con el titular de la SEP, los morenistas le restregaron en la cara que el proceso de la reforma educativa provocó la muerte de maestros, otros fueron perseguidos y sujetos de una campaña mediática, mientras que Movimiento Ciudadano le reclamó el gasto multimillonario para la promoción de la citada reforma.

En tres años, de 2014 a 2017, la SEP gastó 5 mil 200 millones de pesos en publicidad para hablar de las bondades de la reforma educativa, en tanto que para el programa de Desarrollo Profesional Docente se gastaron 3 mil 335 millones de pesos, reclamó la diputada de Movimiento Ciudadano, Kehila Abigail Ku Escalante.

A su vez, la diputada por Morena, Adela Piña Bernal, le dio otra monumental cifra para publicidad: “¿Por qué se invirtieron 4 mil 443 millones para promover la reforma, dinero que pudo servir para 30 mil escuelas?

Otto Granados Roldán, quien llegó a mediados de 2017 a sustituir a Aurelio Nuño en la SEP, aceptó los excesos y las fallas en materia de comunicación.

“Sí, reconozco y en parte algunas de las intervenciones que aquí se han señalado lo reflejan, que pudimos haber tenido procesos mucho mejores de comunicación, o distintos procesos de comunicación dependiendo de los públicos o de las audiencias a los que fuera necesario llegar: los maestros, los padres de familia, los medios de comunicación, etcétera, pero debo decir que ese elemento ciertamente pudo haberse hecho de mejor manera”, respondió el titular de la SEP.

La legisladora de MC insistió: con Emilio Chuayffet –primer secretario de Educación en el gobierno de Peña Nieto–, se destinaron 21 millones al mes en publicidad, y con Aurelio Nuño 161 millones de pesos por mes, “¡un incremento de más de 600 por ciento!”.

Le recordó que en 2007 se reformó la Constitución en su artículo 134 “para evitar que la difusión y publicidad gubernamental implicara la promoción personalizada de cualquier servidor público”.

Y no paró ahí: “en 2017 se autorizó un gasto de 70 millones pero la SEP gastó mil 963 millones de pesos”.

La respuesta de Otto Granados fue tibia. Le dijo que fue la Cámara de Diputados la que nuevamente autorizó para este 2018 la cantidad de 70 millones de pesos para publicidad y él apenas ha utilizado 10 millones de pesos.

“Entiendo que estamos hablando de periodos distintos a su administración y a su función, pero creo que la responsabilidad, no de su persona sino como secretario de Educación Pública, pudiera haber sido la manifestación a través de una investigación o resolución administrativa o penal, incluso por el excesivo gasto en publicidad, y por contravenir, obviamente, a la Ley Federal de Responsabilidad Hacendaria”, dijo la legisladora.

Ante tanto reclamo, de si la reforma fue laboral y no educativa, si la evaluación fue punitiva y no de conocimiento o de las pésimas condiciones de miles de planteles educativos, el titular de la SEP resumió y se deslindó de todo:

“Por último, no es mi reforma, es una reforma que nació del Pacto por México”.

Es una reforma, añadió, que votaron, acordaron, diseñaron, formularon los distintos partidos políticos, “los que en ese momento eran los más grandes. Así que en ese sentido es una reforma consensuada de una manera pluripartidista”.

Las pancartas de rechazo a la reforma educativa sólo salieron a la luz cuando intervenían los diputados por Morena. Adela Piña Bernal, presidenta de la Comisión de Educación, le dijo: viene a defender una política de Estado “fallida”.

Pero la legisladora más elocuente fue Lorena del Socorro Jiménez Andrade, de Morena: “La reforma educativa va a ir a dar a donde le corresponde, señor secretario, al bote de la basura”.

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