Con ofrenda mexicana, recuerdan a activistas asesinados en Río de Janeiro

RÍO DE JANEIRO (apro).- Un grupo de mexicanos y latinoamericanos que viven en esta ciudad montaron una ofrenda en las escaleras de la Cámara municipal, donde colocaron las fotografías de 10 activistas asesinados este año.

En el centro del altar fueron puestas las imágenes de la consejera municipal Marielle Franco y de su chofer, brutalmente asesinados en marzo pasado.

La investigación sobre ese caso no ha concluido, pero los policías han adelantado que se trató de un crimen político. Arriba de la foto de Marielle se ubica la de Mestre Moa, asesinado la noche en que se celebró el primer turno de la elección presidencial, por haber votado a favor del izquierdista Fernando Haddad.

La ofrenda afuera de la Cámara Municipal. Foto: Anne Vigna

La ofrenda afuera de la Cámara Municipal. Foto: Anne Vigna

Mestre Moa, importante figura dentro de la cultura afro descendiente de Salvador de Bahía, fue ejecutado por un simpatizante del candidato presidencial ultraderechista Jair Bolsonaro, quien finalmente ganó los comicios del domingo pasado. El asesino fue apresado.

Las otras imágenes en la ofrenda son dos personas transexuales asesinadas; un niño del complejo de favelas de la Maré, quien recibió tiros de la policía mientras regresaba de la escuela, y dos defensores de los derechos humanos, uno de ellos José Sales Pimenta.

Este último, presidente de la organización Centro Brasileño de Solidaridad a los Pueblos (Cebraspo), era reconocido por los mexicanos porque ayudó mucho en la campaña para Ayotzinapa en Río de Janeiro.

“La idea es compartir la tradición mexicana que no se conoce mucho en Brasil y rendir un homenaje a todos ellos. Es un acto político cultural, una otra forma de hacer política ocupando el espacio publico”, explicó Elena, una mexicana que propuso la idea a compañeros latinoamericanos y a grupos feministas independientes.

Mucha gente se detuvo para ver la ofrenda, un altar que se coloca en los hogares mexicanos para recordar a los muertos. Todos reconocían a las personas de las fotografías, pero la mayoría no tenía idea de lo que se trataba.

“Es una tradición muy bonita que no conocemos en Brasil. Aquí la muerte es mucho más pesada, no hay esa dimensión espiritual que tiene la cultura mexicana”, comentó una feminista que participó en la ofrenda.

“Debía de estar en primera pagina de los periódicos mañana, nunca vimos algo así en Río”, soltó una de las personas que miraba sorprendido el altar.

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