En las fauces del narco, marchan por los desaparecidos

APATZINGÁN, Michoacán (proceso.con.mx).- Antes de bajar a las calles de Apatzingán en la llamada tierra caliente en Michoacán, coordinadores de la Caravana Internacional de Búsqueda de Desaparecidos en Vida en México advirtieron a sus familiares: “no dispersarse, no distraerse, estar juntos, en pocas palabras: no poner en riesgo su vida”.

Casi 200 familiares de desaparecidos en México salieron a marchar a las calles de Apatzingán, tierra de disputa y trasiego de actividades ilícitas de Familia Michoacana, Caballeros Templarios, Cártel Jalisco Nueva Generación y Ántrax. Los propios sacerdotes que acompañaron la marcha “advirtieron” de desoír “invitaciones” o “sugerencias” de “gente extraña” que se hiciera pasar por prelado católico, autoridad o policía, sin presentación previa.

“Esta zona es de las más calientes del país, aquí aún persiste y se huele el miedo”, expresó una integrante de la caravana, avecindada en Apatzingán.

Bajo un fuerte sol que alcanzaba los 36 grados centígrados, la Caravana Internacional de Búsqueda en Vida de Desaparecidos en México recorrió tres kilómetros y medio de la ciudad de Apatzingán para visibilizar el problema de los desaparecidos en México. Esta marcha fue distinta, se triplicó la seguridad y custodia por mandos de la Policía Federal y la Policía Estatal, a diferencia de ciudades como Morelia, Tacámbaro o Lázaro Cárdenas.

Y además, se sumaron cerca de medio centenar de personas a la marcha de protesta, la mitad de ellos, cargando cuadros y lonas de personas desaparecidas en esta región, pero que por miedo, no habían querido protestar.

Foto: Germán Canseco

Foto: Germán Canseco

“Apatzingán escucha, también esta es tu lucha”, “Apatzingán mirando, también esta apoyando”, “Ùnete, únete, que tu hijo puede ser”, eran los gritos de consigna que familiares de desaparecidos lanzaban a la población, para invitarlos a romper el silencio de la ola de terror que vive esta región.

A mitad de la marcha, apareció, el obispo de Apatzingán, Cristobal Ausencio García, cargando en solidaridad una lona con el rostro de Brayan de Jesús Hernández Gutiérrez, joven de 17 años desaparecido hace casi tres años en Poza Rica, Veracruz, y cuya madre, Elba Gutiérrez -participante de esta caravana- busca por todo el país.

Y es que en este contingente de madres, hermanos y esposas hay representantes de 45 municipios del país, buscando en vida o “bajo tierra” a sus seres queridos.

Con el programa, promovido por la caravana “Adopta a un desaparecido”, integrantes de colectivos de desaparecidos en el país han “intercalado” lonas y retratos de sus seres queridos, para intentar volver virales sus rostros en marchas, en medios de comunicación y en redes sociales y así “eficientizar” su paradero.

Posterior a la marcha, la caravana celebró una misa en la catedral de Apatzingán pidiendo por los desaparecidos del país.

En la explanada de la Catedral montaron un tendedero con más de 250 rostros y fichas de búsqueda de desaparecidos en el país, pidiendo el apoyo a la población, para ver si en dichos rostros, reconocían al menos a uno de sus seres queridos.

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