Alexa Moreno: Una medalla hecha de sacrificio, sufrimiento y… nulo apoyo oficial

Alexa Moreno. Foto: Amy Sanderson / ZUMA Wire Alexa Moreno. Foto: Amy Sanderson / ZUMA Wire

Pocos deportistas de alto rendimiento han sufrido burlas y acoso en redes sociales como Alexa Moreno. Sin embargo, ni el bullying ni las lesiones le impidieron llegar a la élite de la gimnasia: en noviembre último hizo historia al ganar bronce en el Mundial de Gimnasia Artística y compartió podio con la estadunidense Simone Biles, reina de los Juegos Olímpicos de Río. Alfredo Hueto, un catalán entrenador de Moreno, habla a Proceso sobre el éxito de su atleta, así como en torno a las carencias de ese deporte en México y el siguiente objetivo: Tokyo 2020.

TIJUANA (Proceso).- Alexa Moreno corrió 25 metros en 3.2 segundos, una velocidad de 28 kilómetros por hora. Se elevó dos metros y en el aire hizo un mortal hacia atrás con un doble giro. Su puntuación fue de 14.416, suficiente para un promedio final de 14.508 en la prueba de salto de caballo.

Se ganó a pulso su histórico bronce en el Campeonato Mundial de Gimnasia Artística que se realizó en noviembre último en Doha, Catar. Era la primera medalla mundial femenil para México. 

Los saltos que ejecuta la gimnasta mexicana duran si acaso cinco segundos, pero los entrenamientos implican toda la vida. Alexa Moreno llegó a la gimnasia a los tres años. Le tomó otros 19 aprenderlos y perfeccionarlos. El salto de caballo no es más que correr, chocar contra una plataforma y hacer piruetas en el aire. Miles de repeticiones y cientos de caídas se sufren hasta alcanzar un bronce mundial. 

“A una gimnasta le toma años aprender un salto, lo domina y lo perfecciona, pero igual un día lo hace y se puede caer. De repente no le sale. ¿Qué pasa? Es acrobacia. La percepción de saber en el aire dónde estás y cómo estás se aprende con muchas dificultades porque eso es algo más con lo que se nace, los dioses te lo conceden”, dice el catalán Alfredo Hueto, entrenador de Moreno.

La medalla de Moreno no estaba planeada. Tras año y medio de retiro hubiera sido más que bueno calificar a un Mundial y meterse a una final de un aparato. Físicamente tiene fuerza, resistencia y elasticidad, pero cuenta más su voluntad inquebrantable. 

“Ha desarrollado un nivel de sacrificio y sufrimiento. Sabe que el dolor es parte del éxito. Si estás completamente sana en una competencia, es que no entrenaste al máximo de tus capacidades.” 

Por eso a Alexa Moreno no la derribaron las críticas y burlas en las redes sociales que recibió durante los Juegos Olímpicos de Río 2016, en los que participó recuperándose de la fascia plantar que se le rompió, por eso no se quebró cuando en el último entrenamiento, antes de partir a los Juegos Panamericanos 2015, se golpeó la cara con la barra y se fracturó el pómulo, ni tampoco cuando casi se rompe el cuello en el desmonte de la viga en los Juegos Centroamericanos 2014. Alexa Moreno siempre está al límite de su capacidad física. 

El año 2018 fue complejo para la originaria de Mexicali, Baja California. Después de Río se despidió de la gimnasia. Alfredo Hueto, un exgimnasta formado en Barcelona con el sistema de la escuela soviética, lo sabe bien. Este deporte desgasta el cuerpo y el alma. 

La atleta se tomó un respiro. Se dedicó a estudiar, aunque la cosquilla de volver a los entrenamientos se volvió comezón en febrero. Cada lunes se levantaba a las cuatro de la mañana y manejaba sola por La Rumorosa desde Mexicali hasta Tijuana para estar lista a las ocho en punto en A-Gimnasia, la escuela donde entrena desde 2014. 

“Llega un momento en que te saturas de esto. No es un deporte donde haya dinero, lo haces por ilusión; debes tener una gran motivación para que te quedes. Sintió que en Río podía haber hecho más. Se quedó con la espina de triunfar. Este tiempo la ha hecho madurar. Ahora está aquí porque quiere; no es una piragua que la arrastra el río. Tuvo el deseo de volver, decidió entrenar otra vez y así las cosas se valoran de manera distinta.” 

En Doha, Alexa Moreno compartió podio con la estadunidense Simone Biles, reina de los Juegos Olímpicos de Río, y con la canadiense Shallon Olsen, campeona mundial en 2017, quien ganó plata con una puntuación de 14.516, sólo ocho milésimas más que la mexicana. 

A principios de diciembre Moreno se colgó un oro en la Copa Toyota de Japón, también en la prueba de salto de caballo. Cerró el año con dos resultados que la cargaron de confianza. 

Mérito particular

Alfredo Hueto llegó a Tijuana el 15 de marzo de 2010. La jueza internacional y presidenta de la Asociación de Gimnasia de Baja California, Andrea Gómez, lo había conocido tiempo atrás y, maravillada por su trabajo con gimnastas españoles olímpicos y mundiales, como Gervasio Deferr, lo invitó a trabajar en México. 

El Instituto del Deporte y la Cultura Física del estado (INDE) lo contrató para entrenar al gimnasta de Ensenada Daniel Corral, pero éste decidió separarse del catalán en agosto de 2011. Gómez, entonces directora técnica de la Federación Mexicana de Gimnasia, inició en Tijuana la escuela de gimnasia femenil A-Gimnasia, localizada en la colonia 20 de Noviembre. El INDE comisionó a Hueto en ese lugar para fomentar este deporte. El catalán comenzó un nuevo reto: entrenar por primera vez a las mujeres.

En España y en Estados Unidos Alfredo Hueto se especializó en entrenar a hombres. En México aprendió a tratar con niñas y adolescentes, sobre todo con estas últimas porque tienden a deprimirse cuando sienten que no les salen las cosas. 

“En los varones la fuerza y el desarrollo muscular se ganan de manera muy clara conforme crecen. En el proceso de niña a mujer el peso juega un papel importante. Así como en los chicos el músculo se hace grande, en las mujeres va aumentando la grasa y tenemos que, aunque trabajen la fuerza, no obtienen los resultados”, explica Hueto.

En tres años, Amaranta Torres y Karla Retiz cosecharon los frutos de su trabajo cuando comenzaron a competir en campeonatos mundiales. Alexa Moreno entrenaba sola en Mexicali. Mientras el foco de la gimnasia mexicana estaba puesto en la regiomontana Elsa García y en el grupo de atletas de Antonio López Barraza en Monterrey, en Tijuana comenzaron a brillar nuevos talentos. 

Alfredo Hueto entendió cómo funciona en México este deporte: no hay un entrenador nacional con una metodología y sistema de trabajo que planee y dirija un proyecto. 

La selección nacional ha estado integrada por cinco o seis niñas de distintos estados que se juntan en un aeropuerto y salen a competir por México como un equipo. El entrenador quedó impactado. En Rusia, en Estados Unidos y en España sí existe una estructura. 

“Vengo de un país que desarrolló el deporte de manera muy positiva a raíz de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Antes de esa época el deporte español era insignificante, al estilo de México, pero nos cambió la mentalidad, aprendimos y dotamos nuestro deporte de estructura y sistema. Es una de las cuestiones que el nuevo gobierno tiene que atender de inmediato.

“Debe existir un entrenador nacional profesionalizado con experiencia y reconocimiento que guíe un ciclo olímpico. El entrenador es igual de importante que el deportista y debe tener un salario que cubra sus necesidades. Se necesita un programa técnico y una metodología de trabajo. Un equipo nacional fuerte de gimnasia es en beneficio del país.”

La histórica medalla mundial de Alexa Moreno no es el resultado de un trabajo estructurado desde la Federación Mexicana de Gimnasia, sino de una escuela privada a la que llegó a entrenar buscando una atmósfera de compañeras que la arroparan. También es un mérito del INDE, a donde ella y sus compañeras acuden cuando necesitan nutriólogos, fisioterapeutas y atención médica.

Sin embargo, la medallista mundial no tiene un doctor asignado. Debe hacer fila para la fisioterapia. Si sus horarios después de entrenar no coinciden con los del servicio que le prestan en el Centro de Alto Rendimiento de Tijuana, se queda adolorida por las siete horas que entrena al día. 

Perdió la beca que le otorgaba la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) cuando dejó de entrenar. La familia de Moreno financia parte de sus gastos para entrenar y competir. 

–Si no hay estructura, si la gimnasia en México está desarticulada, ¿por qué México consiguió este bronce mundial histórico?

–Alexa tiene una capacidad excelente. En este gimnasio trabajamos con el sistema de entrenamiento que tenía en España, que es el mismo de Rusia. Hay una planificación por día y por hora. Está claro qué hay que hacer. 

“La profesora Andrea Gómez ha sido la mejor jueza de México durante mucho tiempo. Estuvo en Londres 2012 y en Río 2016 y fue una de las jueces de dificultad más destacadas. Los padres ponen mucho de su parte. El INDE paga los sueldos de entrenadores y después de una Olimpiada Nacional nos dotan de los aparatos para que siempre tengamos buen equipamiento.” 

Estrategia equivocada

Justo en una Olimpiada Nacional Alfredo Hueto conoció a Alexa Moreno. Era 2014. Fue cuando decidió renunciar por completo a su trabajo en Barcelona para establecerse en México. 

“Lo que tuve claro es que yo de México me iría cuando quisiera y no cuando me echaran. Mis medallas olímpicas y mis campeonatos mundiales no eran cuestionables. En febrero de 2014 renuncié porque ya estaba muy ilusionado con lo que estaba haciendo en México. Cuando volví de Barcelona me encuentro a Alexa. 

“El que era su entrenador, Eduardo Valdez, había hablado con el director del INDE (Saúl Castro) para que ella viniera a entrenar. La conocía de vista. Alexa ya había sido finalista en un Campeonato del Mundo, ella entrenando sola en Mexicali ya había logrado eso.” 

El reto de preparar a Alexa Moreno después de año y medio de retiro fue un martirio. Ella estaba fuera de forma. Lo que antes era fácil le costaba mucho trabajo. En febrero último, justo cuando la gimnasta sudaba la gota gorda, comenzaron los selectivos para los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018. 

“La Dirección Técnica de la federación planteó un selectivo de forma absurda. Alexa no pudo ir al primero. Ella no estaba ni en forma cuando acabó la selección de las gimnastas. No nos dio tiempo en dos meses de ponerla en forma y no calificó. México perdió tres oros en Centroamericanos, uno por equipo y los que Alexa pudo haber ganado en salto de caballo y piso por una mala estrategia de la Dirección Técnica.”

Para 2019 Alexa Moreno tiene como objetivo calificar a los Juegos Panamericanos de Lima, pero lo más importante será tratar de amarrar su pase para los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020. Existen tres caminos mediante los cuales puede lograrlo: si gana medalla en el Campeonato Mundial de Stuttgart, si queda en el primer lugar del ranking de las Copas del Mundo o si finaliza como una de las dos mejores de su prueba en el Campeonato Panamericano. 

También tienen como meta tratar de calificar como equipo, para lo cual la selección nacional debe ubicarse entre las 12 mejores del Mundial. 

“Vamos a intentar los tres caminos. Al Campeonato Mundial debe calificar si es la mejor mexicana. Ella y todas. Tenemos a Jimena Moreno, que iría a Alemania en viga. Está Nicole Castro, que ya ganó medalla en barras asimétricas en el Campeonato Panamericano y, claro, Amaranta Torres. Las cuatro van a luchar por un lugar.” 

Alexa Moreno logró en un Campeonato Mundial lo que las mejores exponentes de la gimnasia mexicana no pudieron, como Brenda Magaña, Elsa García, Yessenia Estrada y Denisse López. Antes del bronce de Doha, la gimnasta había conseguido tres séptimos lugares en campeonatos del mundo: Tokio 2011, Nanjing 2014 y Glasgow 2015. 

“En una final pueden pasar muchas cosas: desde ganar inesperadamente hasta perder una medalla olímpica por cinco milésimas. Me ha pasado de todo, he ganado tres medallas y perdido otras tres. Es llegar ahí y decir ‘está Simone Biles, pero si se cae, ya te subiste al podio’. O al revés: ese día cometes un pequeñísimo error o las jueces –como esta vez que hubo ocho milésimas entre la plata y el bronce– toman decisiones muy subjetivas en este deporte de apreciación. Es tan pequeña la diferencia que no puedes saber si la otra de verdad fue mejor.”

Para Alexa Moreno la clave del éxito en el Mundial de Doha fue el buen entrenamiento que realizó. En una entrevista que la Federación Mexicana de Gimnasia compartió dijo que disfrutó más su primer salto, un mortal extendido al frente con un giro y medio que recibió una nota más alta que el segundo (14.600 puntos). 

Antes de sus saltos se concentra en los elementos que tiene que ejecutar y en los aspectos técnicos. No deja de sentir nervios. Se confesó como una persona miedosa al realizar cada elemento. 

Moreno es una admiradora de la gimnasia varonil. Le asombra la dificultad que pueden alcanzar los hombres en los seis aparatos y es una admiradora de la gimnasta uzbeka-alemana Oksana Chusovitina, medallista mundial y olímpica, quien tiene 43 años de edad y 20 compitiendo al más alto nivel. El salto de caballo es su especialidad. 

“Es asombroso competir con ella, siento que soy parte del alto nivel y que puedo lograr algo grande. A las niñas gimnastas les digo que es normal frustrarse porque no salen las cosas; porque así hay días en que todo sale mal y no te salen los elementos que ya dominas. A ellas les digo que deben seguir intentando y perseverar. No sé si lo soy, pero espero ser una buena fuente de inspiración y motivación”, declaró Moreno. 

Alfredo Hueto reconoce que el cambio de entrenador de varonil a femenil es un proceso que aún no concluye. En sus gimnasios no hay consentidos, todos han recibido regaños inclementes, todos son abrazados y felicitados cuando realizan buenas ejecuciones. 

Hablar de sus alumnas lo llena de gozo. En el gimnasio tiene ojos para todas. Alexa Moreno es su primera medalla mundial en la gimnasia femenil. Le dice qué hacer y la atleta lo ejecuta mientras él atiende a las otras niñas o a un grupo de jovencitos que ya acapara la escuela de gimnasia. En uno de los muros cuelga una bandera del club de futbol Barcelona, no se puede ser catalán y no llevar en la piel tatuado el azulgrana. 

En su escritorio descansan papeles con instrucciones de entrenamiento escritos con tinta roja. En uno de ellos se gestó la medalla que Alexa Moreno ganó de la mano de Hueto. Hay lápices y bolígrafos. Un cochecito de juguete que mueve de atrás hacia adelante. 

Lo más importante que hay en esa mesa es un post-it que la gimnasta le escribió de su puño y letra: “Gracias por creer en mí cuando incluso yo misma no creo en mí”.

Este reportaje se publicó el 23 de diciembre de 2018 en la edición 2199 de la revista Proceso.

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Estudió Ciencias de la Comunicación y Letras y Literatura Hispánica en la UNAM. Fue reportera de información general en los noticieros Monitor de InfoRed. Desde 2000 ha sido reportera y conductora de deportes en distintos medios radiofónicos y televisivos. Estudió la Maestría en Periodismo y Asuntos Públicos en el CIDE.

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