Astudillo afirma que policías comunitarias en Guerrero son “parapeto de la delincuencia organizada”

CHILPANCINGO, Gro. (apro).- El gobernador Héctor Astudillo Flores aseguró que en la entidad operan grupos armados que “se ostentan como policías comunitarios”, pero en realidad son “parapetos de la delincuencia organizada que deben ser enfrentados y procesados”.

Durante la primera audiencia pública realizada ayer en la Cámara de Diputados, donde gobernadores de otras entidades discutieron el proyecto de la Guardia Nacional que impulsa el gobierno federal como estrategia de seguridad para tratar de pacificar el país, Astudillo fue cuestionado sobre la situación de inseguridad que se vive en la entidad.

Al respecto, el mandatario guerrerense respondió:

“En Guerrero hay grupos que se ostentan como policías comunitarios. Son grupos armados, parapetos de la delincuencia organizada que hay que enfrentarlos y que hay que procesarlos”, dijo el gobernador, sin especificar.

No obstante, durante la administración astudillista han surgido nuevos grupos de autodefensa que actualmente tienen presencia en 50 por ciento del territorio guerrerense y controlan 40 de los 81 municipios donde bandas delincuenciales se disputan las zonas de producción, trasiego y venta de drogas, así como franjas mineras y económica.

Incluso, el gobierno estatal ha dejado testimonio público de sus negociaciones con líderes de estos grupos armados en diversos conflictos que se han registrado en la Sierra y las regiones Centro y Costa Grande donde la violencia provocó el desplazamiento forzado de más de dos mil personas, así como una estela de asesinatos y desaparecidos desde el año pasado.

Además, a la fecha civiles armados mantienen retenes en vías federales y las principales ciudades como Acapulco y Chilpancingo, así como en la zona Norte y la región de Tierra Caliente donde turistas han sido atacados a balazos por negarse a detener la marcha de sus autos.

También, la policía estatal resguarda al líder indígena del grupo de autodefensa de la organización denominada unión de pueblos y Colonias del estado de Guerrero (UPOEG), Bruno Plácido Valerio.

El mapa de autodefensas

En junio pasado, Astudillo dio a conocer públicamente un mapa geodelincuencial donde afirma que al menos 19 “grupos civiles armados” y una organización denominada “policía comunitaria” operan en el 50% del territorio guerrerense -40 de los 81 municipios- donde 18 bandas criminales controlan y mantienen una disputa por el control de las zonas de producción, trasiego y venta de droga en las siete regiones de la entidad.

El mapa del gobierno estatal indica que la Policía Comunitaria de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (PC-CRAC), surgida en los pueblos originarios en 1995, tiene presencia en los 15 municipios de la región Costa Chica y 19 de la Montaña guerrerense.

En esta misma franja, donde habita población indígena y afromestiza, operan bandas dedicadas al secuestro, homicidio, extorsión, así como la producción y tráfico de droga identificados como “Los Marín, Los Carrillo y Los Añorve en Cuajinicuilapa y Ometepec, y remanentes del cártel de los Beltrán Leyva” en la Costa Chica y la Montaña.

También, en Chilapa “Los Rojos y Los Ardillos”, este último grupo presuntamente liderado por la familia del candidato a diputado local por la coalición PRD, PAN y MC, Bernardo Ortega Jiménez, indica el análisis de Astudillo.

En Acapulco, lugar considerado como la joya de la corona del narco, el gobierno estatal tiene identificada una confrontación entre remanentes del cártel de los Beltrán Leyva y el Cártel Independiente de Acapulco, donde también operan la PC-CRAC y el grupo de autodefensa de la UPOEG.

En la región Centro, que abarca una parte de la Sierra, existe una confrontación entre el cártel del Sur, el comando suicida; los Rojos, y los Ardillos, donde sus extensiones armadas son identificadas como la UPOEG; el Fusdeg; PC-CRAC y las guardias comunitarias de Mezcala; Tlacotepec; Chichihualco; Petaquillas; Paz y Justicia de Chilapa; el Consejo municipal de Seguridad Pública y el Consejo ciudadano de Olinalá, advierte el análisis gubernamental.

En la zona Norte operan los grupos de Los Guerreros Unidos; la Familia Michoacana; Gente Nueva, y Los Rojos, donde mantienen presencia los grupos civiles armados denominados como la policía comunitaria de Tepecoacuilco, de Mezcala y Cuetzala, así como La Tecampanera y el movimiento Apaxtlense.

En la región de Tierra Caliente, el gobierno ubica a los grupos delictivos de los Caballeros Templarios; la Familia Michoacana; Los Tequileros y el Cartel Jalisco Nueva Generación donde públicamente opera la autodefensa de San Miguel Totolapan y la Guardia Rural de Ejidos Unidos de Guerrero, principalmente en la Sierra.

Mientras que en la región de Costa Grande: el Cártel Jalisco Nueva Generación; Los Granados de Tecpan; los Caballeros Templarios; la Guardia Guerrerense de La Unión y Petatlán, y Sangre Nueva Guerrerense de Zihuatanejo, donde solo opera la autodefensa denominada Guardia Rural de Ejidos Unidos, principalmente en la parte de la Sierra que conecta con la región de Tierra Caliente.

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