El Salvador: Bukele pone fin al bipartidismo Arena-FMLN

Bukele ganó en El Salvador, donde sólo votó el 45% del electorado. Foto: AP / Salvador Melendez Bukele ganó en El Salvador, donde sólo votó el 45% del electorado. Foto: AP / Salvador Melendez

SAN SALVADOR (apro).- El discurso que Nayib Armando Bukele Ortez pregonó a los cuatro vientos en su campaña electoral fue sencillo, pero poderoso: la Alianza Republicana Nacionalista (Arena) y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), partidos que gobernaron El Salvador durante los últimos 30 años, son los culpables de la violencia social, pobreza y corrupción en el país.

Al filo de las diez de la noche del domingo 3, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) confirmó que la estrategia de Bukele Ortez fructificó, pues con más de 1.2 millones de votos el candidato antipartidos ganó las elecciones.

El presidente electo del pequeño país centroamericano venció en las urnas a Carlos Calleja, de Arena, quien obtuvo poco más de 700 mil 200 votos, y a Hugo Martínez, del FMLN, que ganó más de 309 mil 500 votos, según los resultados preliminares.

Con ese triunfo se materializó lo que las encuestas de opinión anunciaron desde principios de junio de 2017: el cansancio de los salvadoreños contra los partidos que consecutivamente ejercieron seis presidencias, desde 1989 hasta la que concluirá en mayo próximo.

Además, se concretó la peor pesadilla para el FMLN, el partido que nació de las entrañas de la otrora organización insurgente que en los 80 se enfrentó a la dictadura militar: Bukele le arrebató a una enorme cantidad de sus votantes y lo convirtió en un partido convaleciente.

En menos de 10 años la exguerrilla obtuvo los mejores triunfos de su historia electoral, pero también sus peores derrotas. En 2009, cuando ganó por primera vez la presidencia de la República, en alianza con el experiodista Mauricio Funes, su voto duro aumentó de 800 mil a 1.2 millones; en 2014, con la asunción de Salvador Sánchez Cerén al Órgano Ejecutivo, creció a 1.4 millones de votos.

Hoy su caudal electoral se extingue con la pérdida de más de 900 mil votos.

La pesadilla de Arena, el partido de ultraderecha que gobernó entre 1989 y 2009, también parece materializada: aunque en 2014 perdió las elecciones, su voto duro alcanzó 1.4 millones de votantes, pero al enfrentarse con el ahora presidente electo perdió casi 500 mil votos.

Sin embargo, sobre el triunfo de Bukele ronda la sombra del abstencionismo, pues de 5.2 millones de electores inscritos en el padrón electoral, sólo 2.3 millones acudieron a las urnas, es decir 45%.

Esta es la segunda elección con mayor nivel de abstencionismo electoral desde la firma de los Acuerdos de Paz, el 16 de enero de 1992. La primera fue en 1999, cuando participó 38.6% de los electores y de la que salió triunfador el fallecido expresidente Francisco Guillermo Flores Pérez.

Los adversarios de Bukele aceptaron la derrota después de que se contabilizó el 80% de las actas electorales, es decir, cuando los resultados ya eran irreversibles.

En conferencia de prensa, Martínez, el aspirante de la exinsurgencia, aseguró que su papel y el del FMLN será vigilar que Bukele cumpla con el plan de gobierno que ofreció en la campaña electoral, y defender los programas sociales que el expresidente Funes comenzó a implementar en 2009.

El FMLN entrará a un proceso interno para fortalecerse, de otra manera continuará como una fuerza irrelevante en la carrera electoral salvadoreña. También deberá definir el papel que jugará frente a Bukele Ortez.

Arena entrará a un proceso similar, ya que desde la derrota de 2009 no termina de levantar cabeza.

Nayib Armando Bukele Ortez ganó la presidencia como candidato de Gran Alianza por la Unidad (Gana). En un primer momento el ahora vencedor se quedó sin partido, después de que el Tribunal Electoral demoró en legalizar Nuevas Ideas, del que formaba parte, y luego de que la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) instó a la cancelación de Cambio Democrático, un pequeño partido de centroizquierda que también iba a postularlo como su candidato.

Gana es una fuerza política de derecha, cuyos miembros lo fundaron después de dejar Arena.

En el nacimiento y consolidación de Gana participó el expresidente Elías Antonio Saca, actualmente preso por corrupción y condenado a 10 años de cárcel por lavado de dinero y apropiación de bienes del Estado, entre otros delitos.

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