Historiadores renuncian al Colegio de Morelos por “condiciones denigrantes”

El Colegio de Morelos es encabezado por encabezado por Juan de Dios González Ibarra. Foto: Twitter @elcoldemor El Colegio de Morelos es encabezado por encabezado por Juan de Dios González Ibarra. Foto: Twitter @elcoldemor

CUERNAVACA, Mor. (apro).- Los historiadores Ricardo Pérez Montfort, Pablo Escalante Gonzalbo y Antonio García de León renunciaron al Colegio de Morelos, instancia que tuvo como antecedente el Centro de Investigación en Docencia y Humanidades del Estado de Morelos (CIDHEM), creado en 1994 por Ricardo Guerra.

En una carta pública, donde recalca que no seguirá trabajando “en condiciones denigrantes”, Pérez Montfort relata la manera en la que autoridades del centro académico, encabezado por Juan de Dios González Ibarra, decidieron unilateralmente reducir en 70% el salario de los profesores, pese a que la planta académica está integrada en su mayoría por connotados investigadores.

En las aulas del CIDHEM y Colegio de Morelos dan o dieron clase, además de los mencionados, Gilberto López y Rivas, Laura Baca, Jacinto Pino, Octavio Rodríguez Araujo y el propio Ricardo Guerra, entre otros. Sin embargo, a la muerte de su fundador la instancia académica ha sufrido un “proceso de deterioro” que es evidente, dice Pérez Montfort.

El proyecto original de Guerra, de “reivindicar las humanidades como fundamento del conocimiento y el compromiso social, se ha ido desvaneciendo poco a poco, gracias a las dinámicas burocráticas, a la incomprensión de las autoridades estatales y a la incompetencia de las administraciones” del propio centro académico”, abunda.

Y puntualiza que son al menos tres los historiadores que han renunciado, dado que existe un “desprecio por nuestro compromiso con un proyecto que en un principio parecía promisorio y optimista, pero que a todas luces ha quedado atrás y hoy en día da claras muestras de naufragar”.

Finalmente, Pérez Montfort lamenta la situación y confía que en un futuro próximo académicos y estudiantes “se den cuenta de lo que está en juego al mantener estas denigrantes condiciones de trabajo que hoy nos imponen los directivos de una institución que alguna vez consideramos valiosa y necesaria para el bien de nuestro estado y país”.

La carta está fechada el pasado 25 de marzo en Tepoztlán, Morelos.

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