Inversión mexicana para levantar equipos de España, Chile y Argentina

Aunque discreto si se compara con otros capitales invertidos en los mayores clubes del futbol mundial, ya juega en ligas extranjeras el dinero de los magnates Carlos Slim y Jesús Martínez, así como de un puñado de controvertidos agentes de jugadores. Con esquemas probados en México, esos hombres de negocios han llegado a rescatar financieramente equipos como los españoles Real Oviedo, Celta de Vigo, Toledo y Salmantino, el argentino Talleres de Córdoba y el chileno Everton. De paso, claro, se cuelan a su gestión financiera y deportiva…

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Con fondos de inversión mexicana, los millonarios Carlos Slim y su antiguo socio Jesús Martínez, además de agentes de jugadores de selección nacional, han incursionado en el futbol español, argentino y chileno en un afán de consolidar las marcas de sus respectivos negocios.

En la nómina hay otro tipo de empresarios que, pese a ostentarse como dueños de equipos, son rechazados por los directivos de dichos clubes y enfrentan juicios en los tribunales españoles, ya sea por disputas de la franquicia o por incumplimiento de contratos y pagos a los jugadores.

En los últimos años el futbol español vive una fiebre de inversión extranjera, en la que también aparecen capitales mexicanos, si bien de forma discreta. Sus adquisiciones están dirigidas sobre todo a equipos que participan en la Liga Profesional de Futbol, tanto en la Segunda División como en la Segunda B y la Tercera División.

El caso más sonado es el del magnate Carlos Slim, que en noviembre de 2012 adquirió 34% de las acciones del histórico Real Oviedo con una inversión de 2 millones de euros. El club estaba en proceso de bancarrota.

Slim ingresó de lleno al negocio del futbol el 31 de agosto de ese año al comprarle al Grupo Pachuca, propiedad de Jesús Martínez, 30% de las acciones de los equipos Pachuca y León, de la Liga Mx. Cinco años después Carlos Slim vendió sus acciones al mismo empresario.

Con más de 90 años de existencia, Real Oviedo ha mejorado su rendimiento. A la buena gestión financiera se le atribuye en gran medida el nuevo espíritu a la plantilla, que cuatro años después de la llegada del empresario mexicano consumó su ansiado ascenso de la Segunda División B a Segunda A (Liga Adelante).

El 19 de febrero pasado, el periódico La Voz de Asturias catalogó al Real Oviedo como “El mejor equipo de 2019” por su magnífico desempeño, pues viniendo desde abajo consiguió remontar en la temporada hasta colocarse en play off, lo cual le permite luchar para brincar a la máxima categoría. Esto fue posible por su reciente triunfo ante el Alcorcón, en la Segunda División, que lo posicionaba con 18 puntos en la actual campaña, lo que ha sido inalcanzable para los otros 41 equipos de la Liga de Futbol Profesional.

Días antes, el club anunció que al final de esta temporada liquidará su deuda con las administraciones públicas. Antes del arribo de Slim arrastraba pendientes con Hacienda y la seguridad social por 2 millones 168 mil euros. Han ido pagando y en junio próximo liquidarán los 617 mil restantes, afirmó Arturo Elías Ayub en un comunicado del equipo, que en la temporada 2018 operó con un presupuesto de 15.5 millones de euros, 1 millón más que la temporada anterior.

Seis años atrás, en octubre de 2012, el club asturiano estaba a un paso de la disolución. Su presidente, Toni Fidalgo, dio a conocer la grave situación e inició una campaña para ampliar el capital (Proceso 1883). Cientos de aficionados compraron acciones para ayudar al Real Oviedo, mientras el inglés Sid Lowe, cronista deportivo del periódico The Guardian afincado en Madrid, lanzó el tuit #SOSOviedo, que se convirtió en trending topic y movilizó a miles de personas para ayudar al club. 

El mensaje llamó la atención de Elías Ayub, portavoz del Grupo Carso. Por distintos frentes los directivos del equipo buscaron convencer a Elías Ayub y a su suegro, Slim, hasta que éste decidió invertir.

Actualmente el equipo se encuentra en puestos de promoción para el ascenso a Primera División. El exfutbolista mexicano Joaquín del Olmo funge como director general, y lo mismo interviene en la parte deportiva que en la financiera, explica el club. 

Elías Ayub y Del Olmo continúan al frente del equipo, que tiene a Eduardo Rergis como encargado de las fuerzas básicas. Entre sus jugadores mexicanos destacan Osvaldo Alanís y Marcelo del Olmo, hijo de Joaquín que se consagró campeón de la Liga Nacional Juvenil con el Real Oviedo B.

Real Celta de Vigo y Mouriño

Carlos Mouriño Atanes regresó a Galicia luego de más de dos décadas de actividad empresarial en México y tras colaborar en Campeche con la asociación Amigos de Fox, que ayudó al guanajuatense a ganar la Presidencia en 2000.

En Vigo, el padre del malogrado secretario de Gobernación calderonista Juan Camilo Mouriño creó una red de 18 empresas que incluye el Club Real Celta de Vigo, de Primera División, lo que le dio al empresario una nueva proyección social en Galicia, donde era muy poco conocido.

En más de una década al frente del club, Mouriño ha pasado por el infierno y la gloria. En enero pasado reconoció que el equipo vive una complicada situación financiera que intenta revertir. Desde hace dos años ronda la posibilidad de venderlo a un grupo de inversionistas chinos, como reveló Mouriño en 2017, cuando las autoridades gallegas le impidieron construir una nueva ciudad deportiva.

Tras su retorno a España, Mouriño fundó la sociedad Mountanes, S.L., a través de la cual ingresó al Consejo Directivo del Celta. Le compró 40% de las acciones a la anterior directiva por 4 millones de euros y eso le permite presidir al equipo, de acuerdo a datos registrales del 27 de febrero de 2004 y 1 de febrero de 2007.

En la temporada 2006-2007 la franquicia descendió a la Segunda División, lo que repercutió en pérdidas millonarias por derechos audiovisuales para la transmisión de los partidos. A eso se sumó una auditoría contable que colocaba al Celta en “causa de disolución” y fue sometido a “concurso”.

Las cosas mejoraron en las siguientes temporadas: el equipo, en el que milita el seleccionado mexicano Néstor Araujo, logró volver a la Primera División en 2012. Pero esta temporada está en el lugar 18 de 20 en la clasificación general. En la segunda vuelta de la actual campaña sólo ha marcado cinco goles en ocho partidos y en los tres últimos juegos el contador se quedó en ceros.

Los dueños del balón

Sin importarle la llamada multipropiedad del futbol mexicano, prohibida por la FIFA, el Grupo Pachuca (dueño de los equipos León y Pachuca; Mineros de Zacatecas, del Ascenso Mx, y Everton de Chile) también incursiona en el futbol argentino a través del club Talleres de Córdoba desde 2013. 

Pero la argentina es la única de las ligas importantes del mundo que aún se muestra reticente a la instalación de las sociedades anónimas. Aficionados locales sospechan que, en el caso de Talleres como otras experiencias similares anteriores, se trata de un “gerenciamiento encubierto” del Grupo Pachuca. 

Los clubes argentinos son asociaciones civiles sin fines de lucro. Las decisiones son tomadas por cuerpos colegiados que se denominan Comisiones Directivas. Según los estatutos, deben tener de 28 a 36 integrantes, pero en la práctica son muy pocos quienes participan en las decisiones. 

En los gerenciamientos encubiertos, un grupo económico maneja las finanzas, los costos, los presupuestos, el marketing del club y de todas las cuestiones inherentes a lo que se denomina gestión. Así, un grupo privado aporta dinero fresco al equipo a cambio de beneficios. 

El presidente de Talleres de Córdoba y vicepresidente del Grupo Pachuca, Andrés Fassi, niega que éste sea el caso de Talleres y refiere que “a partir del 1 de enero de 2017, y aprobado por unanimidad por la asamblea, se permite la posibilidad de que inversionistas se metan en la institución. Lo único que hemos hecho es transparentar situaciones que en otros clubes son encubiertas, pero a través de los socios y en una votación unánime”. 

El Grupo Pachuca aporta 9 millones de dólares por la gestión de Talleres y se ha propuesto crear una ciudad deportiva con instalaciones para las fuerzas básicas, casa club y un predio moderno, a fin de colocar en pocos años a las inferiores de Talleres entre las tres mejores de Argentina.

Desde 2014 Fassi preside Talleres de Córdoba, club del interior argentino que posee la afición más numerosa. En sólo un año el equipo ascendió desde el Torneo Federal A (Tercera División) a la Superliga, la máxima categoría de su país. 

Talleres ocupa la novena posición entre los 26 equipos de la Superliga y no tiene jugadores mexicanos. Cuando inició el proceso, Jesús Martínez expresó su interés de implantar su modelo. Enfatizó la experiencia de haber llevado a equipos mexicanos del Ascenso Mx a la Liga Mx y afirmó que su objetivo con Talleres es “tener un equipo a nivel internacional”. Por lo pronto, Talleres acaba de participar en la Copa Libertadores, donde fue eliminado en su visita al Palestino de Chile.

El equipo se fue a la quiebra institucional en 2004. Cuatro años después, Carlos Ahumada Kurtz asumió la gestión deportiva del club al ganar la puja al Grupo Pachuca. El “señor de los sobornos” fue “gerenciador” del club junto a Carlos Granero a través de la empresa Ateliers S.A. La experiencia duró 19 meses y dejó a Talleres en la ruina. 

No obstante, en los últimos cuatro años Talleres pasó de tener mil 500 socios a superar los 35 mil. En los juegos importantes su estadio alcanza los 60 mil asistentes.

El 6 de junio de 2016 el Grupo Pachuca tomó el control del club Everton al adquirir 80% de las acciones. El 9 de enero de 2019 el consorcio anunció la compra de la totalidad del equipo.

Los mexicanos intentan reproducir en Chile el modelo social, económico, deportivo y cultural creado en Pachuca, a fin de que los jugadores y el club crezcan y se fortalezcan. 

Desde el arribo del Grupo Pachuca, el presidente del Everton de Viña del Mar es el mexicano Pedro Cedillo. Los resultados vinieron de inmediato: el mismo año (2016) llegaron a la final de la Copa Chile, aunque perdieron con Colo Colo. No obstante, en 2017, después de ocho años fuera de torneos internacionales clasificaron a la Copa Sudamericana, donde fueron eliminados en la primera ronda por los Patriotas, de Boyacá (Colombia).

En el torneo local Transición de 2016 (segundo semestre) Everton ocupó el lugar 14 de entre 16 equipos, pero en el siguiente torneo, Apertura 2017, se ubicó en el décimo, para ascender al cuarto lugar en el Clausura. El equipo clasificó nuevamente a la Copa Sudamericana.

En 2018, cuando volvieron los torneos con duración de un año, el equipo regresó a la parte baja de la tabla (el sitio 10) y fue eliminado de forma apretada en la primera fase de la Copa Sudamericana por el Caracas, de Venezuela.

En divisiones inferiores el Everton ha realizado un aceptable trabajo: en 2018 ganó los títulos Apertura y Clausura (bicampeonato), en la categoría Sub-19, de la Asociación Nacional de Futbol Profesional (ANFP), y por lo mismo, la Copa de Campeones 2018. Ésta la destaca como el mayor logro del Everton el presidente del club, Pedro Cedillo, en su cuenta personal de Twitter.

Everton de Viña del Mar (Región de Valparaíso) es una de las instituciones más tradicionales del futbol chileno. Fue fundado en Valparaíso el 24 de junio de 1909 por inmigrantes ingleses. Originalmente se llamó Everton Football Club, que tomó del club homónimo de Liverpool, Inglaterra. 

Es el segundo club de provincia (fuera de Santiago) que más títulos ha obtenido: cuatro en torneos nacionales, sólo superado por Cobreloa, de Calama. Además ha ganado dos copas Chile. 

El uruguayo Gustavo Díaz, que encabeza el cuerpo técnico, anteriormente dirigió al León y fue promovido por el Grupo Pachuca al Everton, donde juegan los mexicanos Carlos Moreno –portero suplente– y el argentino nacionalizado mexicano Juan Ezequiel Cuevas. El año pasado estuvieron Iván Ochoa (hoy en León) y Francisco Venegas, que se fue a Tigres. En 2018, el mexicano Marco Bueno fue el segundo goleador del equipo, con seis tantos, detrás del chileno Patricio Rubio, que anotó 12.

No es la primera vez que empresarios mexicanos apuestan su patrimonio en el futbol profesional foráneo. Jorge ­Vergara Madrigal, dueño de las Chivas del Guadalajara, intentó ampliar el alcance de sus productos y suplementos alimenticios Omnilife por Rusia y Perú antes de adquirir franquicias en el balompié de Estados Unidos y Costa Rica.

En 2003 Vergara buscó comprar en 40 millones de dólares al Atlético de Madrid, uno de los principales clubes del mundo, con un valor de mercado actual de 955 millones de euros, equivalente a mil 74 millones de dólares, de acuerdo con el portal Transfermarkt, especializado en montos y transferencias de equipos y jugadores.

Ese año el dueño de las Chivas adquirió 67% de las acciones del Saprissa, de Costa Rica, que vendió ocho años después, en abril de 2011, con la idea de enfocar sus esfuerzos en su firma Omnilife.

Luego de hacerse de las Chivas del Guadalajara por 260 millones de dólares con la compra de 190 certificados de los socios del club en una controvertida asamblea en octubre de 2002, Vergara también incursionó en la Major League Soccer (MLS), de Estados Unidos. Este empresario formó parte del grupo de inversionistas que en 2005 adquirieron a un equipo de expansión de la MLS para convertirse en propietario único del club en 2012, con el nombre de Chivas MLS. Sin embargo, el 21 de febrero de 2014 dicha liga anunció la compra del equipo al empresario. 

Murcia y los conflictos legales

En diciembre de 2017 se anunció al agente de futbolistas mexicanos Mauricio García de la Vega como nuevo propietario del Real Murcia, tras la compra de 84% de las acciones que pertenecían al empresario Raúl Moro. No todos en el club estuvieron de acuerdo, empezando por la directiva. Empresarios de aquella ciudad se niegan a entregarle el control del club con el argumento de que no es originario de la localidad y esto derivó en un tortuoso litigio con el consejo del equipo, el cual se niega a inscribirlo como máximo accionista del club.  

El 16 de enero de 2019 García de la Vega denunció que fue víctima de racismo “disfrazado de nacionalismo”. 

El pasado 26 de febrero se celebró una vista en el Juzgado Mercantil 1 de Murcia, donde la magistrada María Dolores de las Heras dictaminó que el próximo 5 de noviembre empiece el juicio en el que el empresario mexicano intentará demostrar que la última ampliación de capital –la que permitió el ingreso de 1.3 millones de euros en las arcas del club– es ilegal y que antes de ponerla en marcha él tendría que haber sido inscrito como máximo accionista.

En opinión de los actuales dirigentes del Murcia, Mauricio García no tiene razón para solicitar que se inscriba en el Registro Mercantil el aviso a los nuevos accionistas de que ya se abrió un juicio ni para buscar la nulidad de una ampliación de capital que fue necesaria para evitar la liquidación de la sociedad, según el abogado del consejo, Antonio Rubio.

Este empresario es uno de los agentes de futbolistas más influyentes de la Liga Mx por medio de su agencia de representación IconStar, que fundó en 2001. Fue director general de esa firma hasta finales de 2017 porque el reglamento la FIFA no permite que ningún agente, representante o promotor pueda ser a la vez dueño de un equipo de futbol.

Entre los jugadores que representa esta agencia figuran Alan Pulido, delantero de las Chivas, y Luis Rodríguez, de los Tigres de la Universidad de Nuevo León y seleccionado nacional. Antes de hacerse del Real Murcia, García de la Vega fue candidato a presidente del Osasuna de Pamplona.

Equipo histórico

El empresario Gonzalo del Val y el agente Jorge Berlanga adquirieron el Club Deportivo Toledo en febrero de 2016, cuando el equipo estaba “olvidado y abandonado”, pero “con un potencial enorme, un proyecto deportivo interesante, al que le faltaba certeza a nivel económico y administrativo”, dijo Berlanga en una entrevista con Marca-Claro, en agosto de 2017.

Con 89 años de historia, el Toledo compite en la Tercera División. Actualmente lo preside Jorge Berlanga, quien es representante del portero Guillermo Ochoa y el defensa Miguel Layún, ambos seleccionados nacionales.

“Tenemos un proyecto del equipo en Segunda B. Llegamos aquí hace dos años, en una situación complicada del club, a reflotarlo y a intentar consolidar un proyecto que sea una pequeña puerta de entrada para los futbolistas mexicanos, pero no pretendo invadir aquí de futbolistas mexicanos. Es una puerta para el intercambio”, asegura el presidente del equipo, quien sostiene que seguirán intentado el salto a la Segunda División.

En 2017 el Club de Futbol Salmantino, de la Tercera División, fue adquirido por el mexicano Miguel Alejandro Miranda Pérez, quien inscribió el estadio del club a nombre de Desarrollos Empresariales Deportivos, donde él aparece como administrador único.

El Salmantino apostó por jugadores mexicanos. Entre los que se sumaron a la plantilla están Diego Franco, Rodrigo Vera, Martín Galván, Saúl Villalobos, Marco Iván Pérez, Jehú Chiapas y David Izazola.  

Este reportaje se publicó el 7 de abril de 2019 en la edición 2214 de la revista Proceso

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