Leticia Servín canta a Sor Juana

Desde su infancia supo –expone a Proceso– que la música aliviaba. De familia humilde, consiguió llegar al Conservatorio de las Rosas, y tras una prolífica búsqueda en los caminos de diversos géneros y movimientos musicales (entre ellos el rupestres rockero), además de ser instrumentista y partícipe en cortometrajes y documentales, ha levantado una obra singular. Está en su sexto disco, La fiera borrasca, donde su creación canta en los poemas de sor Juana Inés de la Cruz, dedicados a la juventud mexicana para que se cultive. De eso habla en esta entrevista.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Fruto de una familia musical campesina, la cantautora, actriz, multiinstrumentista, dramaturga y conductora Leticia Servín confiesa orgullosamente que ha sabido ganarse la vida desde los siete años, cuando decidió ayudar en la milpa a sus padres y abuelos maternos del ranchito La Huacana, en Michoacán.

“Yo había nacido en el D. F., pero a los siete años nos fuimos al rancho, mi mamá María Elena se puso enferma mucho tiempo y la cuidé con mis dos hermanos y papá, allá no había luz y yo recuerdo que iba por velas o pan siempre cantándole a las vacas. A los ocho años llegué a la casa con tres conchitas y un refresco, por haberle cantado la canción de ‘La basurita’ al panadero, quien me oía canturrear en mis caminatas. Me di cuenta entonces que la música puede ser un arma sanadora, y también una moneda.”

Cuando cumplió 18 ingresó al Conservatorio de las Rosas en Morelia, estudiando canto operístico con la profesora Guadalupe Góngora, y piano, guitarra, historia y teoría musical, entre 1993 y 1997. Toca además jaranas y ukulele.

“Allá hice mis primeros dos discos independientes, Taciturna y Gatos, aunque para el tercero de 2001, Mundomatraca, con video de Alejandro Ramírez, decidí invitar a mis compañeros del Conservatorio de las Rosas, un disco hermoso. Entonces escribí Caballeros, pieza cómico-teatral.”

De 2003 a 2004 tomó un taller de jazz con Iraida Noriega y Bobby Mc Ferrin. Con su banda Los Aliados (Yuri Nilo, Bernardo Castillo y Porfirio Almazán) viajó a Alemania, donde compartió escenarios con Susana Harp y Javier Nandayapa, en 2004. Grabó Sueño Rock y realizó su primera gira por América Latina. El conjunto argentino-mexicano La Lengua la llamó a la banda sonora de la película Las buenas hierbas, de María Novaro, por la cual obtuvo premio a Mejor Música Original en el Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana, Cuba.

Ha actuado en los cortometrajes Solicitamos asesinos (2000), Prohibido prohibir (2003) y No yo (2004), aparte de producir la música para el documental María en tierra de nadie (2010) de la salvadoreña Marcela Zamora Chamorro sobre la migración; El hilo de la memoria, de Mariana Xochiquetzal Rivera García, y Retejiendo la casa de las artesanías (2016) en torno a las tejedoras de Xochistlahuaca, Guerrero, con Josué Vergara.

“Después grabé Flores, soy de esos millones de artistas que sueñan rock y aquí sigo, respondo a una generación que creció con canciones de David Haro, Marcial Alejandro y los rupestres del rock mexicano. Sólo que para mi sexto disco me propuse hacer folclor, musicalizando poemas de Sor Juana Inés de la Cruz, producido con el mismo Josué Vergara.”

El CD grabado en La Botika Laborotorio Sonoro y La Cubetta Records se intitula La fiera borrasca. Contiene 12 temas: los sonetos “Verde embeleso”, “Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba…”, “Yo no puedo tenerte ni dejarte”, “Detente sombra de mi bien esquivo” y “La mortal herida”; “Glosa”, “Tesoros y riquezas”, más los romances “Desengaño” y “La fiera borrasca”.

“Me decidí por Sor Juana al escuchar tantas letras, sosas que de verdad dicen puras tonterías en la música popular, yo creo que los músicos somos armonía y debemos fomentar la buena lectura, hace falta que la juventud se cultive porque nuestro trabajo tiene que ver con la reflexión profunda de las palabras y su unión con la música.

“Los cantautores llevamos cientos de años haciéndolo, ¡tengamos respeto por el arte! Yo como mujer me siento mal de lo que oigo en la radio, es ofensivo ver cuánto nos lastiman y agreden aparte de los hechos en nuestra contra, no le veo fin a esta violencia, caray… Justo el 19 de abril sor Juana Inés de la Cruz cumple 324 años de haber fallecido y yo estoy de pie con sus palabras de sabiduría para cantarlas ante ustedes, totalmente.”

En La fiera borrasca aparecen los músicos María Camargo, Ramsés Luna, Roberto González, Ernesto Anaya, David Aguilar, Jorge Medina, Gabriel de Dios, Sven Ostrowski, Ulises Venegas, Kino, Gustavo Franco, Franco Narro, Juan Cubas Fridman y Porfirio Almazán, entre otros.

–¿Nunca la han invitado al Vive Latino?

– Me pregunto qué se necesita para estar en un Vive, porque no lo sé. Ayer que estuve viendo los videos que se grabaron en la anterior edición, pensé que me encantaría participar en el próximo. A veces pienso que no basta con ser buen músico y demostrarlo, las generaciones de grandes cantautores que me anteceden lo saben. Yo he visto que hay música de chavas en el Vive Latino que con todo respeto me echo un tiro con ellas a la hora que quieran.

Y sonriente, redacta sus direcciones en red: letoservin@gmail.com y https://www.facebook.com.leticiaservin.oficial.

El padre raptó a su hijo

Delgada, mirada dulce y voz tierna, Leticia Servín de pronto derrama una lágrima. Por primera ocasión se atreve a liberar su tragedia:

“Yo estoy atravesando una situación muy difícil, es una tortura. Tuve un hijo con una persona que creí era mi amigo, y no. Esa persona se llama Edgar Ocampo Gudiño, él me ha estado mintiendo desde hace cinco años; tuve a mi único hijo Dante con él, y hace exactamente un año y cinco meses me lo quitó, se desapareció con él y no sé dónde está.”

Dante nació el 29 de julio de 2013.

“Yo tenía una relación con su padre, quien me dijo: ‘Vente para Jalisco, acá tengo la casa’, y yo dije: ‘Va, me voy’, me gustaba su rancho en Ciudad Guzmán; pero a los meses de irme él me abandonó allá y viví sola con el niño tres años y medio, esperando a ver qué pasaba con este cuate que al final resultó la gran decepción de mi existencia.

“Cuando me di cuenta, ellos (su familia) controlaban mi vida, mi maternidad; incluso a estas alturas no le he podido hacer a mi hijo su fiesta de cumpleaños porque todo me lo quitaron ellos. Era así, vivir con una familia machista que me decía qué jabón tenía yo que usar para lavar trastes.

“Yo fui muy respetuosa, incluso hasta el final yo me despedí y les dije: ‘Ya me voy a seguir mi vida a la Ciudad de México donde yo tengo mi trabajo, aquí en provincia no tengo presentaciones’. Es una familia de ingenieros, arquitectos, todos se graduaron; pero con su sistema de valores lo único que me queda claro es que son machistas, indiferentes y ausentes. Yo les escribí a todos pidiéndoles que intercedieran y nadie lo hizo, fueron muy groseros conmigo.”

Leticia Servín interpuso las demandas legales por el secuestro de Dante en la Ciudad de México “porque el rapto sucedió aquí, la demanda principal es por haber sido yo violentada física y psicológicamente. Mi expareja me golpeó dos veces. Todas las demás me le escapé.

“Te estoy hablando de una persona que no me dijo la verdad, me mostró otra cara. Además, este problema de violencia doméstica se compara con la trata de chavas. Por ejemplo, en una de mis terapias me preguntó mi psiquiatra: ‘¿Cuándo te quebró?’. Y yo, ‘¿Cómo que cuándo me quebró?’. ‘Sí, me dijo: ‘O sea, primero es pura miel y ya luego te truenan, la trata de chicas es: Tres meses te tratan bien, para empezar a tratarte mal al cuarto mes’. Le dije: ‘¡Ah, sí!, lo mío fue a partir de ocho meses y después me quebró’. ¿En qué consiste en quebrarte? En aislarte de tu grupo, sacarte de tu familia, quitarte de tu trabajo, y su familia tuvo que ver en todo esto.”

Concluye Leticia Servín:

“Les hablo de una situación por la que atravesamos unas ciento cincuenta o doscientas madres al día. ¡Es increíble! O sea, al lugar donde fuimos a poner mi denuncia estaban más de ciento cincuenta mujeres, cada una con el mismo problema pero diferentes circunstancias. Lo que sí deseo decir es que tengo la intención de hacer un documental sobre el tema para de manera más abierta exponer este problema. Ya me estoy poniendo la pila para acumular toda la información que he recaudado de casos contra nosotras las mujeres en cuanto a violencia doméstica. Quiero hacer un documental para compartirles lo que es en verdad el infierno que representa sufrir este despojo.”

Este texto se publicó el 14 de abril de 2019 en la edición 2215 de la revista Proceso

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