Los niños de ahora son más independientes, pero tienden al aislamiento: experta

Niños esperan en los pasillos de Los Pinos. Foto: Alejandro Saldívar Niños esperan en los pasillos de Los Pinos. Foto: Alejandro Saldívar

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Los niños de ahora son más independientes y aprenden a tomar decisiones con mayor rapidez, pero tienen una tendencia al aislamiento, afirmó Carime Hagg Hagg, académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Formar niños felices, más que competitivos, debe ser primordial, abundó la profesora de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, quien advirtió que, si bien las nuevas tecnologías ofrecen a los niños ventajas para desarrollar habilidades, éstas no deben ser utilizadas como “nanas” modernas, pues tienden al aislamiento de los pequeños y dejan de lado el impulso de otras capacidades.

En vísperas del Día del Niño, reconoció que en la actualidad el contacto entre padres e hijos es menor, por lo que deben resolver problemas por ellos mismos, situación que les ha dado autonomía y puede resultar benéfica.

En los seres humanos, como en la mayoría de las especies –explicó–, la infancia es un periodo de aprendizaje, pero ésta debe ser divertida, ya que la prueba-error, las tristezas, alegrías y convivencia social son fundamentales para el desarrollo.

Sin embargo, alertó, motivarlos a ser los mejores, siempre y en todo, con altas expectativas y exigencias, no es tan positivo.

Destacó que los niños de hoy aprenden a seguir instrucciones a más temprana edad, pero se les dificulta la interacción social, lo que implica problemas para cumplir reglas, así como para comprender que los adultos deben ser una autoridad a respetar.

Asimismo, refirió, a muchos pequeños se les dificulta entender las normas de convivencia, puesto que no tienen hermanos que los obliguen a pensar en el otro y en el bien común, parte de la convivencia que se aprende en el hogar.

“Por ejemplo, los juegos de memoria o de mesa no son su fuerte, aunque son sencillos y lúdicos, porque deben aceptar que hay otros jugadores y deben esperar su turno”, manifestó.

La situación –apuntó– se acentúa porque están aislados y deben resolver por sí mismos problemas o escenarios cotidianos, como llevar o no algo de comer a la escuela.

Además, dijo, la vida de los niños gira en torno a la escuela, donde comen, interactúan, toman talleres y aprenden otras habilidades, debido a que en la actualidad ambos padres deben trabajar.

“No tomar alimentos en casa rompe con una rutina familiar que establece hábitos y es un escenario para compartir experiencias. Puede haber convivencia en casa, pero ese momento en particular es importante para platicar de la cotidianidad con los padres, y ahora se está dejando de lado”, añadió Hagg.

Por último, la impulsora de la lectura en las escuelas recomendó no sobrecargar con exigencias a los niños, como presionarlos para ganar medallas, practicar uno o varios deportes y disciplinas, e inmiscuirse en actividades artísticas, entre muchas otras actividades.

La atención que los padres brinden a los niños será clave para que aprovechen lo mejor del mundo moderno, sin dejar de sentirse amados, sostuvo.

Añadió: “Hay niños con pocos hábitos y responsabilidades, y eso a futuro los convertirá en adultos con dificultades para interactuar, trabajar en equipo o tener un espacio laboral adecuado y compartirlo; además, tenderán a ser más tiranos”.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México hay 39.2 millones de niños y adolescentes de cero a 17 años, que representan 32.8% de la población general.

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