CDMX, lejos de metas climáticas globales

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- El plan climático de Ciudad de México no se apega al contenido del Acuerdo de París de 2015, fundamental para evitar un mayor calentamiento planetario.

Así lo indica en su sitio web el C40, la alianza de 94 de las urbes más grandes del mundo –con sede en Londres- que califica que los programas de apenas nueve metrópolis se acoplan con las determinaciones del pacto global firmado en la capital francesa que regirá a partir de 2020 y que conmina a los países firmantes a mantener el incremento de la temperatura global entre 1.5 y 2 grados centígrados.

El Programa de Acción Climática de la Ciudad de México 2014-2020 estipula una reducción acumulada de 10 millones de toneladas de CO2 – en comparación con 2012 y equivalentes a 30 por ciento del volumen de 30 millones de toneladas–.

Entre 2014 y 2018, CDMX había acotado 4 millones 810 mil toneladas de CO2, menos de la mitad del compromiso adquirido.

Para 2020, las ciudades deben alcanzar su pico de emisiones de dióxido de carbono (CO2), el gas responsable del calentamiento mundial, pero solo 27 –ninguna de América Latina– ya lo lograron, según el C40.

Los decrementos no bastan para cumplir con el Acuerdo de París. Entre 2018 y 2030, la urbe debe reducir sus emanaciones en 50 por ciento y para 2050, a cero. Empero, ni el gobierno del ahora senador Miguel Mancera (2012-2018) ni el actual de la morenista Claudia Sheinbaum se han comprometido a declarar carbono neutral a la metrópoli a largo plazo. De hecho, el C40 resalta la necesidad de alcanzar esa categoría en 2050.

“No es algo exclusivo de México ni de la ciudad, pasa en todo el mundo. El acuerdo abre la puerta para una revisión continua y que incorpore un sentido de urgencia, pero implica moverse hacia la implementación, que ha resultado difícil. En México hay falta de coherencia en la política pública y no solo es de la administración pasada. La coordinación entre sectores es muy difícil y hay otros intereses, lo ambiental no es prioridad”, señala Andrés Flores, director de Cambio Climático y Energía del Instituto Mundial de Recursos –con sede en Washington–, a Proceso.

La capital mexicana es altamente vulnerable a las reverberaciones del fenómeno climático, como aumento de las temperaturas, tormentas severas, tornados, inundaciones e incendios forestales.

El reporte CAP 1.5º. Análisis de priorización de acciones climáticas, elaborado por la Secretaría capitalina del Medio Ambiente y C40, plantea priorizar para el periodo 2018-2050 el uso de una planta de composta para desechos orgánicos, nuevas rutas de Metrobús, la expansión de Ecobici y la modernización y eficiencia energética en el Sistema de Transporte Colectivo, así como la renovación y modernización del alumbrado público de la red vial de la ciudad.

El gobierno metropolitano proyecta que la temperatura aumentará entre dos y cuatro grados centígrados en el norte y el oriente de la metrópoli y acrecentará la caída de lluvia en el oeste y el sur citadinos entre 2015 y 2040.

CDP, anteriormente conocido como el Proyecto de Información sobre las Emisiones de Carbono y con sede en Londres, no incluyó a Ciudad de México en su Lista “A” de Ciudades divulgada el 13 de mayo debido a que no respondió el cuestionario sobre temas como reducción de emisiones, adaptación a riesgos climáticos y gestión de recursos hídricos.

La enumeración, que solo mencionó a Buenos Aires en representación de América Latina,  reconoce a las urbes que lideran la lucha climática.

“Sin los datos no podemos evaluar. Evaluamos como están en su política ambiental basados en sus respuestas. Las metas nacionales asumidas se desarrollan a nivel local”, explica Lauro Marins, director ejecutivo para América Latina de CDP, a Proceso.

Para el especialista, CDMX, como megaciudad, padece problemas de movilidad, calidad de aire y otros problemas que necesitan planeación de largo plazo.

En octubre último, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, un colectivo de científicos de todo el mundo, alertó de que la humanidad debe recortar en 45 por ciento la polución a 2030 si quiere evitar cataclismos irreversibles.

Para Flores, la ciudad puede alcanzar la meta de 2020, “pero tendría que hacer cambios muy sustanciales. La mayoría tiene grandes cobeneficios y no requiere grandes inversiones. Tiene que haber una política pública clara para que la industria pueda hacer las inversiones necesarias para el cambio tecnológico”.

El experto duda si CDMX se convierta en carbono neutral en 2050, “pero hay países y ciudades que lo están asumiendo. El tiempo que queda es corto y las opciones son menores si nos tardamos más. La electrificación sostenible, la descarbonización (de la economía) y la digitalización deberían ser la visión y traerían beneficios ambientales, sociales y económicos”.

Marins duda que se logre esa meta, pues “es un sueño, porque la velocidad del sector público no es rápida, no es factible”.

El gobierno citadino prepara una estrategia que abarca la atención a la calidad del aire y el combate al cambio climático y que presentará en las próximas semanas.

“El programa debe contar con mecanismos para garantizar que la transferencia de una administración a otra no lo arriesga. Mientras esto plantea ciertamente un reto, este tipo de planeación a largo plazo asegura que representará un cambio mientras permanece adaptable”, advierte el C40, a cuya iniciativa “Vencimiento 2020” pertenece CDMX y que propugna por políticas ambiciosas para cumplir con el Acuerdo de París.

La organización alerta de que en 2025 las urbes bajo su cobertura agotarán la cantidad de CO2 que pueden lanzar a la atmósfera.

En enero último, Ciudad de México se comprometió, junto a otras nueve metrópolis latinoamericanas, a acciones climáticas frontales durante el lanzamiento del Programa Latinoamericano de Planeación de la Acción Climática del C40 en Quito (Ecuador).

 

 

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