Doña Rosa: “La niña era su mundo y hoy los dos se han ido para el cielo”

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La salvadoreña Tania Vanessa Ávalos, madre de Angie Valeria y esposa de Óscar Alberto Martínez, observó con horror cuando ambos fueron arrastrados por la corriente del río Bravo y terminaron hundiéndose en la zona de la ciudad de Matamoros, en México. Por miedo, ella no se atrevió a cruzar.

Tania, Óscar y su pequeña hija, de menos de dos años de edad, salieron de El Salvador en abril, abatidos por la pobreza y en busca de una mejor vida en Estados Unidos.

El sueño se convirtió en pesadilla, luego que padre e hija murieron ahogados en el río Bravo, el pasado domingo 23, cuando intentaban cruzarlo ilegalmente para llegar a suelo estadunidense. La madre de Angie, Tania Vanessa Ávalos, quien los acompañaba en la travesía, se salvó porque desistió de cruzar.

“Ha sido un dolor inmenso, aún no puedo creerlo que mi muchacho y mi nietecita están muertos, ellos sólo querían llegar a Estados Unidos, tenían ese sueño americano de lograr una mejor vida”, dijo a la Agencia France-Presse (AFP) la madre de Óscar, Rosa Ramírez.

Según la familia de Óscar, ellos salieron de El Salvador el pasado 3 de abril, y ya en México permanecieron dos meses en un albergue en Tapachula, Chiapas, desde donde comenzaron el trámite para solicitar asilo en Estados Unidos.

Ante la tardanza de una respuesta a su pedido, se desesperaron y decidieron continuar su camino a Estados Unidos.

“Mi hijo me decía que soñaba con que mi Valeria creciera en Estados Unidos, lejos de la pobreza, quería comprar una casa para su familia y tener una mejor vida”, contó doña Rosa, quien vive en una populosa y peligrosa colonia en la periferia de San Salvador, con fuerte presencia de pandillas. En ese mismo lugar vivía Óscar con su familia.

En El Salvador, Óscar trabajaba en una pizzería, era un joven “muy responsable” con su familia, según su madre.

“La niña era su mundo y hoy los dos se han ido para el cielo”, lamentó doña Rosa.

Tania Ávalos en Tamaulipas. Foto: AP / Rebecca Blackwell

En El Salvador, el presidente Nayib Bukele ordenó a la cancillería mantenerse al tanto de la situación y dijo que los gastos de repatriación de los cuerpos del padre y la niña serán cubiertos por el gobierno.

Las muestras de solidaridad también han sido muchas con la familia de las víctimas a través de las redes sociales como Twitter. Y una funeraria ofreció cubrir sin costo alguno los servicios para el sepelio.

“Esta es una dolorosa imagen de lo que sufren nuestros migrantes, y es un llamado de atención a los gobiernos a buscar una solución a la migración irregular”, consideró el director ejecutivo del Instituto Salvadoreño del Migrante (Insami), César Ríos.

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