La tienda Gamers se queda sin vidas

Sucursal de la tienda de videojuegos. Foto: tomada de Twitter Sucursal de la tienda de videojuegos. Foto: tomada de Twitter

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- Hasta el pasado miércoles, México podía presumir que contaba con dos grandes cadenas de venta al público de videojuegos en formato físico. Una de ellas sugirió que no pasará al siguiente nivel.

La tienda Gamers informó el 3 de julio que llegó a un acuerdo con su competidora Game Planet para que ésta se haga cargo en adelante de la operación de sus tiendas, en un ambiguo comunicado que publicó íntegro el portal MeriStation México.

El boletín, firmado por Abraham Bautista, integrante del consejo administrativo de Gamexpress, detalla que en esta anunciada fusión, Gamers será responsable de la relación con proveedores mientras que Game Planet se encargará de las compras consolidadas.

Para el consumidor habitual de este rubro del entretenimiento, no se trata de una jugada inesperada. En su década de existencia, Gamers nunca pudo rivalizar en número de tiendas con Game Planet, de la que existe una sucursal en la mayoría de centros comerciales de la Ciudad de México.

Paulatinamente los anaqueles de Gamers fueron ofreciendo cada vez menos surtido y algunos locales –como el de Eje Lázaro Cárdenas, que llegó a alojar un pequeño museo de consolas y juegos antiguos– empezaron a rematar mercancías.

Museo del videojuego en Gamers de Eje Central, en la CDMX. Foto: Foursquare
Museo del videojuego en Gamers de Eje Central, en la CDMX. Foto: Foursquare

En realidad, la batalla que libraron ambas cadenas podría ser considerada como una “guerra fratricida”. En su edición web, la revista de negocios Expansión recuerda que la historia de esta rivalidad comenzó cuando los hermanos Marco Polo y Abraham Bautista fundaron en 1995 la primera tienda especializada en videojuegos, Game Express.

En 2002 ambos decidieron seguir caminos separados: Abraham se concentró en la compra al mayoreo y Marco Polo de la venta minorista por medio de la cadena que ya para entonces adoptó el nombre de Game Planet. Cuatro años después, Abraham intentó competirle fundando Gamers, que después de más de una década arroja la toalla. De la rivalidad pasaría de nuevo a una sociedad familiar.

Aunque el comunicado sugiere que la fusión es resultado de la dinámica de ambas empresas, no sería extraño que el modelo de negocios mexicano esté afectado por los cambios derivados de un mayor consumo de productos digitales, en detrimento de la mercancía física.


En Estados Unidos, la más reciente víctima de esta transformación es la cadena minorista Game Stop, que en abril pasado reportó pérdidas por 673 millones de dólares en el año fiscal 2018. Como ocurre en el mundo de la música, cada vez menos jugadores adquieren discos y prefieren las descargas o el cada vez más popular modelo de streaming.

Tanto en Estados Unidos como en México, los negocios que se han visto afectados por la digitalización –como la música o los libros– complementan su oferta de mercancía con juguetes, accesorios o artículos coleccionables. Buena parte de los anaqueles de Gamers y Game Planet ofrecen muñecos, tazas, playeras y otros objetos alusivos a juegos.

Aunque el comunicado da “gracias infinitas” a colaboradores, clientes y socios comerciales “por acompañarnos durante estos 10 años” y afirma que “ha sido una aventura increíble y no hubiera sido posible sin el apoyo de todos ustedes”, no precisa si la marca Gamers desaparece o si continuará, operada por Game Planet.

De hecho, al final menciona: “La historia de Gamers no termina aquí, sólo escribimos un nuevo capítulo en el que esperamos nos sigan acompañando” y la página web lleva una cuenta regresiva en la que sugiere que “la nueva era” está por comenzar la próxima semana. De entrada, no parece que sea una vida extra.

La cuenta regresiva
La cuenta regresiva

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