La nueva pintura en la Galería OMR

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Un excelente ejemplo de las jóvenes –y muy atractivas– narrativas pictóricas de tendencia en el mercado global, se presenta en la Galería OMR de la Ciudad de México.

Potentes visualmente por su contundencia pictórica y sugerentes intelectualmente por la fusión transcultural de sus contenidos, las nuevas narrativas se distinguen por la referencia sutil, o descarada, a estéticas populares y artísticas reconocibles e introyectadas en imaginarios colectivos.

Y a diferencia de los estridentes y primitivistas murales y textiles pictóricos del francés Yann Gerstberger (1983) –que presentó de febrero a mayo de este año–, la OMR exhibe actualmente una propuesta de la inglesa Jessie Makinson (1985) que se distingue por la sobriedad e inteligencia de la buena pintura.

Con una formación rigurosa como pintora y sobre todo como dibujante, Makinson ha desarrollado una narrativa que se distingue por la creación de universos fantásticos en los que la vegetación, los cielos y las aguas son habitados por personajes únicamente femeninos que son a la vez forma, género, naturaleza, animalidad y humanidad.

Sin pretensiones ni didácticas ni de crítica social, política o histórica, las narrativas de la artista se imponen como una creación ficticia de referencias élficas que exige disfrutar tanto el vigor de la pintura como la lectura de las escenas y expresiones de las ambiguas figuras femeninas.

Trabajadas en varios campos verticales que al mismo tiempo que se distinguen forman parte de un mismo entorno, sus narrativas existen en atmósferas de sutiles o vigorosos cromatismos que se mimetizan con el cuerpo de los personajes, fusionado vida y espacio en una totalidad.

Desnudas o vestidas sólo con un sombrero, medias a medio muslo o zapatos de tacón, las mujeres de rostros hieráticos y silenciosos son a la vez unidad, colectividad, naturaleza y universo.

Atemporales y ahistóricas, las narrativas congregan pasados y presentes a través de referencias a la historia del arte, mitologías clásicas y decoraciones corporales o vestimentas estereotípicas del erotismo femenino.

Creadora de un lenguaje figurativo que se inscribe en las estéticas del surrealismo-pop, Jessie Makinson ha sobresalido en 2019 por su participación en exhibiciones de galerías relevantes en la escena global.

De abril a junio formó parte de la exposición No Patience for Monuments que organizó la Galería Perrotin en su sede de Seoul y, en el mes de junio, fue incluida en la muestra inaugural de la Galería Fabian Lang en Zurich.

Dedicadas ambas a la creación de mujeres artistas, la muestra de la Perrotin destacó por vincular la narrativa de Makinson con la sugerente “Teoría de la ficción de la bolsa de mano” de la norteamericana Ursula K. Le Guin.

Creadora de novelas de ciencia ficción, Le Guin rechaza la historia épica y el protagonismo del héroe que construyeron los cazadores masculinos desde el origen de la humanidad, y propone sustituir esa historia por la idea de una bolsa que, como aquella en la que se recogían semillas, guarda como una novela palabras y significados que derivan en un equilibrio de fuerzas entre géneros.

Organizada por la galería OMR con el apoyo de la galería Fabian Lang, la muestra Jessie Makinson: Tender Trick presenta una selección de óleos sobre lienzo de mediano y gran formato en la cual desarrolla sus narrativas vinculadas con la ciencia ficción de Le Guin, una pequeña casa de madera intervenida con paisajes pintados en color negro y una serie de vasijas de cerámica de color negro con dibujos en tonos blancuzcos. En estas dos últimas, la referencia al arte griego antiguo es un golpe visual que realmente nunca se concreta.

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