Superdelegado en BC llama “perros guardianes de la Constitución” a opositores a “ley Bonilla”

Jaime Bonilla con el presidente López Obrador. Foto: Twitter @Jaime_BonillaV Jaime Bonilla con el presidente López Obrador. Foto: Twitter @Jaime_BonillaV

ENSENADA, BC (apro).- El delegado de programas para el desarrollo del gobierno federal en Baja California, Jesús Alejandro Ruiz Uribe, calificó de “ridículos” y “perros guardianes de la Constitución” a los opositores a la reforma constitucional que amplió de dos a cinco años el periodo de gobierno de Jaime Bonilla Valdez.

En comentarios que primero plasmó en su página en Facebook y hoy ratificó en una reunión con el grupo Foro Ensenada, el funcionario federal, exdirigente estatal y exdiputado local por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), manifestó:

“La gente votó por un cambio, no votó por dos años, no sean ridículos. Votó por un cambio profundo, tan profundo como para darle a un solo partido todas las diputaciones y todos los municipios y el gobierno del estado.”

Antes, el viernes 20, escribió en la red social: “¿Por qué, quienes sin ser ministros de la corte y se asumen como perros guardianes de la constitución, no empiezan por respetar el período constitucional de un gobernador? ¿Qué?, ¿no es de 6 años?”.

También afirmó que, en una Federación republicana, los estados deben existir como entes soberanos que voluntariamente ceden elementos de su soberanía para integrarse a una Federación solidaria.

“No como entidades sometidas que no pueden ejercer su soberanía sin ser regañados antes de determinar si cumplen o no con el acuerdo de integración. Primero te regaño desde el Olimpo del centralismo por haberte atrevido a ejercer un acto soberano sin consultarme, y después averiguamos qué dice la corte”, soltó.

Al respecto, el maestro en Derecho Púbico, académico universitario en Derecho Constitucional y exmagistrado presidente de la Segunda Sala del Tribunal de Justicia Electoral de Baja California, Daniel Solorio Ramírez, recordó al funcionario que el calificativo de “perros guardianes” a los opositores a la reforma constitucional –aprobada el 8 de julio por mayoría calificada de 21 legisladores– “es una rudeza innecesaria.”

“No se compadece con la tesis fundamental del constitucionalismo, según la cual la Constitución es un patrimonio colectivo. Todos podemos opinar sobre ella”, apuntó.

De igual manera, consideró que la Suprema Corte de Justicia de la Nación suele establecer sobre la Constitución únicamente su interpretación obligatoria, su lectura vinculante, la que el poder público debe seguir, pero no necesariamente es la que el pueblo tiene que respetar.

Y recordó a Ruiz Uribe que, si bien es libre para expresar su opinión personal, “tampoco es desdeñable tu condición de cercano, muy cercano colaborador del presidente patriota Andrés Manuel López Obrador, lo que podría, eventualmente, ponerte en conflicto por comprometer la opinión del gobierno federal, misma que el propio presidente ha tenido buen cuidado en preservar.”

Luego aprovechó para pedir al “súper delegado” que interceda ante el presidente López Obrador para presentarle una tesis de su autoría: que sea él, a través de su Consejería Jurídica, quien presente a la Suprema Corte de Justicia la acción de inconstitucionalidad de la “reforma Bonilla”, dijo.

“Se vería muy, pero muy bien (…) La nación entera le aplaudiría mucho (al presidente morenista) esa conducta.”

Solorio Ramírez sustenta su teoría en que cualquiera otro de los sujetos legitimados conforme al 105 Constitucional para presentar la acción de inconstitucionalidad, podría ser descalificado por los más altos jueces de la nación.

“Con tantitas ganas de no tocar el fondo, podrían negar legitimación a los partidos políticos bajo el argumento de que no versa sobre materia electoral. Y si el promotor de la acción de inconstitucionalidad fuera por ejemplo la CNDH, la Corte bien podría decir que no es materia de derechos humanos y también sobreseer, dejando vivita y coleando la reforma Bonilla.”

A estos comentarios, Ruiz Uribe declaró este día, “a título personal, como abogado, no como delegado federal en Baja California (…) me quito esa cachucha”, que el debate alrededor del periodo de la siguiente gubernatura está “cargado de mentiras y manipulación”.

En ese sentido, pidió a los enemigos de la reforma “respetar la voluntad de los electores que, durante la mayor parte de la campaña, escucharon que la gubernatura sería de cinco años; así se inscribieron los candidatos derivado de una convocatoria en el mismo sentido”, lanzó.

También acusó a los partidos desplazados del poder por Morena y a sus aliados en Baja California, de estar haciendo “un escándalo (…), voltear la tortilla” y acusar a Bonilla de no hacer nada, cuando su programa de gobierno –sostuvo– “está hecho para cinco años, periodo idóneo para desarrollar los 100 puntos que contempla.”

Concluyó: “¿Por qué no somos un poco más demócratas y esperamos la opinión de quienes tienen la obligación de velar porque se respete hasta la última coma de la Constitución? (…) Como dijo el presidente, la modificación al transitorio la hicieron diputados de los hoy partidos quejosos. No la hizo Morena ni el gobernador electo. Cinco años es más cercano a seis años que dos, ¿no? ¿O me fallan las matemáticas?”.

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